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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Viviendo del Tío Sam en Cuba:

Algunos cubanos abusan de la ayuda social de EEUU

  

Sally Kestin and Megan O'Matz, y John Maines con Tracey Eaton en Cuba, Sun Sentinel

 

El dinero de asistencia pública de EEUU fluye en Cuba

 

Algunos inmigrantes cubanos se están llenando los bolsillos aprovechando los beneficios que reciben del gobierno de Estados Unidos, burlándose de la vieja premisa que los identifica como refugiados que llegaron escapando de la persecución del régimen castrista.

 

Algunos incluso se quedan en Cuba por varios meses cuando regresan de visita — y el gobierno estadounidense les sigue pagando la ayuda social.

 

El acceso privilegiado que tienen los cubanos a las ayudas sociales — cupones de alimentos, ayuda por discapacidad y otros beneficios —, se hizo con el propósito de ayudar a este grupo de refugiados a iniciar una nueva vida en Estados Unidos. Pero estos beneficios hoy en día ayudan a muchos cubanos a mantener una vida cómoda en una sociedad comunista.

 

La ilimitada generosidad del pueblo estadounidense ha creado un subsidio para los refugiados cubanos que sobrepasa los $680 millones al año — y que es fácil para las trampas. Ninguna agencia de gobierno monitorea el abuso a estos privilegios, pero una investigación realizada por el Sun Sentinel encontró evidencia de fraude a gran escala.

 

Algunos floridanos molestos con el presunto abuso han comenzado a denunciar a sus vecinos y familiares por cobrar la ayuda social mientras van y vienen de Cuba, para incluso hacer negocios en la isla, a veces dejando sus tarjetas de beneficios en Estados Unidos para que otras personas las usen mientras ellos viajan.

 

Algunos refugiados cubanos incluso nunca regresan. En algunos casos, el gobierno federal ha seguido depositando los cheques de beneficios sociales hasta por dos años después de que el beneficiario regresara a Cuba, según funcionarios de EEUU.

 

La ley prohíbe que los beneficiarios reciban o usen dinero de asistencia pública estadounidense en otro país. Pero en las calles de Hialeah, la primera parada para muchos recién llegados de Cuba, pequeños comerciantes como Miguel Veloso oyen de estas estafas todo el tiempo.

 

Veloso, un peluquero que lleva tres años residiendo en EEUU, dice que algunos inmigrantes con beneficios sociales hablan de sus estadías prolongadas en Cuba — seis meses allá, dos acá. "Van y vienen cuando los beneficios expiran", dice.

 

El representante estatal Manny Díaz Jr., de Hialeah, oye el mismo cuento – de inmigrantes cubanos que regresan con frecuencia a la isla, jactándose de la buena vida que tienen en EEUU, con las ayudas sociales que reciben.

 

Este dinero, dice, "sin duda no es para usar (...) para ir a pasarlo bien en el país donde presuntamente estabas siendo oprimido".

 

El abuso se aprecia en la actitud de ciertos ciudadanos cubanos quienes exigen y se quejan ante sus representantes locales, como si tuvieran el derecho de hacerlo. Se lamentan de lo complicado que puede ser acceder a la ayuda de Estados Unidos desde Cuba.

 

"Hay familiares que llegan a nuestra oficina para quejarse de que su pariente no ha recibido sus beneficios", dice Javier Correoso, ayudante del ex representante de Miami David Rivera. "Cuando le preguntamos... '¿Y dónde está esa persona?' ellos dicen: 'En Cuba y no va a regresar por los próximos seis meses'".

 

"Están usando los beneficios de los contribuyentes estadounidenses para subsidiar su vida en otro país".

 

La abogada de inmigración Grisel Ybarra, de Miami, dice que una mujer le contó que sus dos tías abuelas inmigraron a Florida, donde recibieron beneficios sociales, abrieron cuentas bancarias y regresaron a la isla. Todos los meses la mujer cobra los cheques de gobierno — unos $2,400 – envía la mitad de la suma a las dos ancianas en Cuba y se queda con la otra mitad.

 

Cuando la agencia de ayuda social preguntó este verano dónde estaban las ancianas, la mujer contactó a la cubanoamericana Ybarra. Le dijo a la abogada que su tía abuela se negaba a regresar, alegando: "Con el dinero que me envías, me compré una casa y estoy realmente feliz en Cuba".

 

En la nación caribeña y revolucionaria, los beneficios sociales de EEUU hasta tienen un apodo – "la ayuda", señala Ybarra.

 

Abuso del estatus especial

 

La nueva apertura a Cuba y el incremento en los viajes entre ambos países hace más difícil justificar esta política de ayuda abierta – y también más fácil de abusar. Hasta la fecha se han presentando poco cargos contra los supuestos violadores. Y ni el Congreso de EEUU, ni el gobierno de Obama han hablado del asunto mientras consideran cómo normalizar relaciones diplomáticas con Cuba.

 

El estatus privilegiado de los refugiados cubanos y su fácil acceso a los beneficios sociales de EEUU se basa en dos pilares: la facilidad con la que son admitidos al país, y la generosidad de EEUU en otorgarles ayuda humanitaria.

 

A los cubanos se les permite ingresar a EEUU, incluso si llegan sin permiso y se les concede de forma rápida la residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano de 1966. Se les recibe como refugiados, sin tener que probar que son perseguidos.

 

Como refugiados son inmediatamente elegibles para recibir asistencia social, cupones de alimentos, Medicaid y Seguridad de Ingreso Suplementario o SSI (una ayuda de dinero en efectivo para los ancianos pobres y jóvenes discapacitados).

 

La mayoría de inmigrantes de otros países no pueden recibir asistencia pública durante sus primeros cinco años en el país. Y quienes se encuentran en EEUU ilegalmente no son elegibles para ningún beneficio.

 

El Sun Sentinel analizó cifras estatales y federales para determinar el costo anual de ayuda por parte de los contribuyentes para los inmigrantes cubanos: al menos unos $680 millones. Solo en Florida, los costos de los beneficios sociales, de las estampillas de alimentos, y de la ayuda en efectivo para los refugiados ha aumentado 23 por ciento desde 2011.

 

Cabe señalar que no todos los cubanos reciben ayuda social. Quienes llegan con visas no son elegibles, y algunos dependen de la ayuda que otros familiares reciben. Y muchos que reciben beneficios del Estado lo hacen solo por un corto tiempo, hasta que se puedan levantar, cumpliendo con el propósito de la ley. Es también un hecho innegable que los cubanos, con el pasar de los años, se han convertido en uno de los grupos de inmigrantes más exitosos en EEUU.

 

"Llegan para trabajar y ganarse la vida, para ayudar a su familia", dice el cubano José Álvarez, comisionado de la ciudad de Kissimmee. "No creo que vienen pensando en que el gobierno los va a mantener".

 

Pero muchos otros se aprovechan del dinero fácil — y luego se la pasan viajando a Cuba con frecuencia.

 

Una inquilina de una vivienda pública en Hialeah, que estaba recibiendo cupones de alimentos y pagos de SSI para su hijo incapacitado, viajaba con frecuencia a Cuba, donde vendía comida, según los registros públicos. En 2012 la mujer le dijo a un investigador de vivienda pública que "gana $700 en dos meses solo en las ventas en Cuba".

 

Otro hombre que recibía cupones de alimentos confesó a funcionarios estatales "que estuvo viviendo en Cuba la mayor parte de 2015". Tras haber llegado recientemente con una enfermedad crónica, recibió servicios médicos bajo Medicaid y consultó con el abogado David Batchelder de Miami para solicitar la SSI. Pero el hombre "iba y venía de Cuba" tanto que Batchelder eventualmente dejó el caso. "Era solo otro beneficio más que buscaba".

 

La inquietud de que algunos cubanos abusan de las ayudas sociales que le brinda EEUU causa malestar en el exilio, sobretodo entre aquellas personas que llegaron de Cuba décadas atrás y que han podido construir vidas y carreras exitosas en su nueva patria.

 

El doctor Noel Fernández recuerda el apoyo que él y su familia recibieron, tanto de amistades como del gobierno estadounidense, cuando inmigró hace 20 años. Con la ayuda, encontró un trabajo como jardinero, aprendió inglés y completó sus estudios de medicina. Ahora que es director médico de Citrus Health Network en Hialeah, Fernández ve cómo algunos inmigrantes cubanos reciben beneficios y regresan a Cuba, entre ellos tres de sus pacientes ancianos que recientemente se fueron de Estados Unidos de forma permanente.

 

"Recibieron Medicaid, recibieron todo, y regresaron a Cuba", dice. "He visto a personas que decían ser refugiados de Cuba y que luego se regresaron al año entrante".

 

Los funcionarios estatales han recibido quejas sobre algunos cubanos que reciben asistencia social mientras viajan continuamente a Cuba, algunos como "mulas" que transportan dinero y bienes a la isla, para así financiar sus múltiples viajes.

 

Otra manera de solventar estos viajes: estafando. Como otros beneficiarios de ayuda social, algunos cubanos trabajan por la izquierda o ponen sus activos a nombre de otra persona, haciéndolos lucir lo suficientemente pobres como para obtener los beneficios, según registros y entrevistas. Algunas parejas casadas califican para más ayuda haciéndose pasar como solteros y ocultando sus matrimonios realizados en Cuba, donde el gobierno de EEUU no tiene acceso a registros oficiales.

 

"¡Por favor, paren de hacer fraude!", dijo una persona en una queja presentada ante el Estado. Otra persona pidió a las autoridades revisar los registros de salida del aeropuerto de una mujer sospechosa de esconder ingresos. "Ahí se muestra cuántas veces ella ha viajado a Cuba".

 

Los funcionarios de Florida usualmente desestiman las quejas por falta de información, ya sea por que los nombres no coinciden con sus registros o porque las acusaciones no implican violaciones de las normas de elegibilidad. Los viajes al extranjero no están expresamente prohibidos, pero se supone que las personas usen los beneficios para sus necesidades básicas dentro de EEUU.

 

"Nuestros amigos en el Congreso deberían estar investigando esto", dijo el comisionado de Miami-Dade Esteban Bovo Jr., un cubanoamericano. "Podrían haber millones y millones de dólares que se pierden en estos fraudes".

 

Dinero a Cuba

 

Para tener acceso a los beneficios sociales desde Cuba, usualmente el beneficiario necesita tener una cuenta bancaria en EEUU y un familiar o amigo que puede retirar dinero de esa cuenta. Los cupones de alimentos y otros beneficios sociales se emiten mensualmente a través de una tarjeta tipo débito, y los pagos de SSI se depositan en una cuenta de banco o en una tarjeta MasterCard.

 

Una persona con una cuenta mancomunada y un número de identificación puede retirar dinero y enviarlo a Cuba. Otra opción: confiar el dinero a una persona que esté viajando a la isla.

 

Roberto Pizano de Tampa, prisionero político en Cuba por 18 años, dijo que trabajó dos empleos cuando llegó a EEUU en 1979 y nunca aceptó ayuda del gobierno. Ahora ve cómo algunos inmigrantes "abusan del sistema".

 

"Veo cómo hay gente que viene a EEUU, solicita la SSI y nunca trabaja en EEUU", dice. "Se regresan a Cuba y viven de los dólares que a los contribuyentes les ha costado ganar".

 

Pizano dice que un amigo de la familia, Gilberto Reyno obtuvo ayuda por incapacidad y lo usó para renovar su vivienda en Cuba. El Sun Sentinel encontró a Reyno viviendo en su casa renovada en la ciudad de Camagüey, en el interior de Cuba. Reyno dijo que ya no recibe dinero por incapacidad de EEUU, pero Pizano y otra persona que conoce la situación dijeron que los pagos de SSI siguen siendo depositados en una cuenta bancaria en Estados Unidos. La Administración del Seguro Social declinó comentar sobre el caso, alegando asuntos de privacidad — pero confirmó que está investigando.

 

Los investigadores federales han encontrado el mismo escenario en otros casos. En 2012 el gobierno recibió una queja de que una mujer de 75 años se había regresado Camagüey dos años antes, y que un pariente suyo retiraba su cheque de SSI de una cuenta bancaria y se lo enviaba a Cuba. El Seguro Social dejó de realizar los pagos, pero no antes de que unos $16,000 hubieran sido depositados en su cuenta.

 

Otro beneficiario se fue a Cuba de vacaciones, y decidió quedarse. La persona dejó su tarjeta de débito con un familiar. El Seguro Social siguió realizando los pagos de SSI por seis meses — unos $4,000 en total — antes de que una llamada anónima reportara que el hombre había regresado a Cuba.

 

Otra mujer, según los informes, se trasladó a Cuba en 2010 y murió tres años después. Durante el tiempo que estuvo viva, siguió recibiendo estampillas de alimentos y pagos de SSI, según investigadores de fraude a beneficios sociales, quienes recibieron una confidencia sobre el abuso el año pasado. Un funcionario estatal, quien no pudo ubicar a la mujer en su vivienda en Hialeah, le eliminó el beneficio de los cupones de alimentos y alertó al gobierno federal.

 

El ex congresista Rivera trató de frenar estos abusos con un proyecto de ley que hubiera revocado el estatus legal de los cubanos que regresaran a la isla antes de convertirse en ciudadanos estadounidenses.

 

"La asistencia pública está destinada a ayudar a que los refugiados cubanos se establezcan en EEUU", testificó Mauricio Claver-Carone, de la organización Cuba Democracy Advocates, en una audiencia en 2012, sobre el proyecto de ley. "Sin embargo, muchos cubanos no refugiados actualmente utilizan estos beneficios, que puede promediar más de $1,000 por mes, para viajar de inmediato de regreso a la isla, donde el ingreso promedio es de $20 por mes, y cómodamente residen allá durante meses a costa de los contribuyentes".

 

Rivera recientemente le dijo al Sun Sentinel que él habló con trabajadores de agencias de ayuda social, con cubanos en Miami y con pasajeros esperando por los vuelos chárter con rumbo a La Habana. El ex legislador dijo haber encontrado evidencia abrumadora de cómo el dinero de la ayuda social fluye a Cuba, sobre todo después de que EEUU suavizara las restricciones de viaje en 2009.

 

La ida y vuelta a Cuba socava el argumento de que los cubanos son refugiados que huyen de un gobierno opresor, dijo Rivera. Y cuando regresan de visita a Cuba, se jactan del dinero fácil en EEUU, dijo. "Todos dicen: 'Es maravilloso. Tengo vivienda gratis. Recibo comida gratis. Recibo mis medicinas'".

 

Cinco cubanos entrevistados por el Sun Sentinel en La Habana dijeron que tenían conocimiento de la asistencia pública en EEUU y que sabían de cubanos que habían emigrado y que rápidamente habían comenzado a enviar dinero a la isla. Dos personas dijeron que creían que ese dinero provenía de la ayuda del gobierno de Estados Unidos. "No creo que sea correcto, pero todo el mundo lo hace por el bienestar de su familia", dijo una mujer, Susana, quien no quiso dar su apellido.

 

En las afueras de las oficinas de asistencia pública en Hialeah, el Sun Sentinel encontró a inmigrantes cubanos que habían llegado hacía tres días, solicitando beneficios. Estas personas dijeron que la familia y los amigos les habían comentado sobre la ayuda antes de irse de Cuba.

 

"En los años 60, cuando venías, te daban información sobre la fábrica que estaba contratando personal", dijo Nidia Díaz de Miami, ex agente de fianzas nacida en Cuba. "Ahora te dicen dónde está ubicado el Departamento de Niños y Familias más cercano para que vayas y solicites ayuda".

 

Los delincuentes cobran en Cuba

 

La agente de fianzas Bárbara Pozo dijo que muchos de sus clientes cubanos hablan abiertamente sobre su vida en Cuba y sobre cómo cobran todos los meses la ayuda por discapacidad, cortesía de los contribuyentes estadounidenses.

 

"Ellos sólo vienen aquí a recoger el dinero", dijo Pozo. "Pretenden ser discapacitados. Simplemente fingen que están locos".

 

Los pagos de SSI, para aquellos que no pueden trabajar debido a discapacidades mentales o físicas, ascienden a $733 al mes para una persona. La mayoría de los inmigrantes recién llegados de otros países no califican hasta que se conviertan en ciudadanos estadounidenses.

 

Algunos cubanos tratan de armar un caso para la SSI, alegando el trauma que vivieron bajo un gobierno opresivo o por la travesía de 90 millas que experimentaron para llegar a Florida.

 

Díaz, la ex agente de fianzas, dijo que haber escuchado a clientes cubanos hablar sobre cómo calificar para recibir beneficios: "'Diles que tienes problemas emocionales. ¿Cómo llegaste a estos problemas? Bueno, tratando de llegar desde Cuba'".

 

Antonio Comín cobraba dinero por discapacidad, mientras organizaba viajes para traer a cubanos de contrabando a Florida, incluyendo una iniciada desde una casa en los Cayos, dijeron los fiscales federales. Comín dijo haber alquilado la casa para celebrar su cumpleaños — después de recibir su cheque del gobierno.

 

Casimiro Martínez recibía mensualmente un cheque por discapacidad emocional — pero su mente estaba funcionando tan bien que fue capaz de defraudar con más de $1 millón a Medicare. Martínez fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Miami después de regresar de un viaje a Cuba.

 

Los programas de incapacidad del gobierno son vulnerables al fraude, particularmente la SSI, para el cual muchos solicitantes fingen o exageran síntomas. Algunos ven este programa como el "dinero fácil para ser tomado", dijo John Webb, un fiscal federal en Tennessee que ha manejado casos de fraude.

 

Aunque la ley exige que los beneficios deben suspendérseles a los beneficiarios que abandonan Estados Unidos por más de 30 días, el gobierno depende de que las personas voluntariamente informen esas ausencias, y las auditorías federales han encontrado una gran cantidad de violaciones.

 

El Estado podría reducir significativamente los abusos haciendo coincidir los registros de viajes internacionales con los pagos de SSI, han recomendado los auditores gubernamentales desde 2003. La Administración del Seguro Social y el Departamento de Seguridad Nacional todavía están tratando de llegar a un acuerdo de intercambio de datos— 12 años después.

 

José Caragol, un concejal de la ciudad de Hialeah nacido en La Habana, dijo que la ayuda para los cubanos "estaba destinada a ayudar a aquellos que fueron perseguidos y que desean iniciar una nueva vida. El sangrado tiene que parar".

 

La fotógrafa Taimy Álvarez y el reportero Aurelio Moreno de El Sentinel contribuyeron a este informe.