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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Ventas de casas y autos en Cuba: ¿cambios en el modelo económico?

 

Emilio Morales, en CaféFuerte

 

- De todas las medidas puestas en práctica hasta el momento por el gobierno de Raúl Castro, la autorización de ventas de casas y autos es sin dudas la que mayor peso tendrá en el cambio de modelo y en la sociedad cubana actual.

 

En primer lugar, estas medidas van a lograr un incremento sustancial de los envíos de remesas, las cuales en el 2010 alcanzaron la cifra de los $2,000 millones de dólares.

 

En este nuevo escenario las remesas podrían alcanzar unos $3,000 millones de dólares para el próximo año, lo que significaría un crecimiento de un 50 por ciento. ¿Por qué?

 

La venta de las casas es una medida audaz y obligada al mismo tiempo. Audaz, porque en 50 años el sector inmobiliario ha estado vedado para los cubanos. Es algo sin precedentes en medio siglo y tendrá gran incidencia en la sociedad y en la vida de los cubanos.

 

La medida va a terminar con unas cuantas ilegalidades y desarticulará gran parte del mercado negro que se generaba alrededor de las operaciones inmobiliarias.

 

Y decimos que es obligada, porque el gobierno tiene que dar respuesta al problema de la vivienda y al mismo tiempo flexibilizar las inversiones extranjeras para el sector inmobiliario. Este paso permitirá crear la base legal para eliminar las diferencias y los privilegios de extranjeros sobre nacionales, lo que resulta muy importante para desarrollar un modelo de economía de mercado eficiente.

 

También podría ser el motor de arranque para poner en movimiento una industria de construcción que ha estado lenta y poco productiva en los últimos 50 años y a la par generar una sinergia dinámica con el resto de las industrias que la respaldan, con nuevos espacios potenciales en el mercado laboral de la isla.

 

Por otra parte, la dinámica que desatará poner el mercado inmobiliario cubano bajo las leyes de la oferta y la demanda será un factor de cambio de 180 grados en el contexto empresarial cubano, lo que comenzará a mover grandes cantidades de dinero desde el exterior, especialmente de los nacionales que viven fuera del país.

 

Para tener una idea de la magnitud que pudiera tener este fenómeno, sólo basta con recordar que fuera de la isla viven ya más de dos millones de cubanos, 1.8 millones en Estados Unidos. Si miramos los datos migratorios vamos a poder observar que en los últimos ocho años han emigrado de Cuba un promedio de 45,000 cubanos anualmente.

 

Por tanto, las remesas de los cubanos emigrados será un factor decisivo para el florecimiento de las transacciones de vivienda en la isla.

 

 

Con la venta de los automóviles la situación es similar. El transporte es un sector débil en la isla, pero resulta un elemento esencial en los esfuerzos por construir una economía eficiente y fuerte.

 

Tal vez el más claro indicio de que la decisión de cambiar el modelo es irreversible.

 

Como la venta de casas entre particulares, la decisión sobre los autos no tiene precedentes en medio siglo y tendrá similar efecto de terminar con ilegalidades, además de que genera nuevas oportunidades de trabajo.

 

Descolocar al mercado negro

 

Cuba era en 1958 el sexto país del mundo en promedio de automóviles por habitantes. La superaban, en este orden, Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Venezuela y Alemania Occidental. En 1959 circulaban en Cuba 180,511 autos, casi todos de procedencia norteamericana.

 

Las estadísticas revelan que Chevrolet era la marca preferida por los cubanos en aquel entonces, seguida por los vehículos de Ford, Buick y Plymouth. Cuba se convirtió en un paraíso para la industria automovilística norteamericana. Sin embargo, 50 años después, el país se encuentra en los últimos lugares de la lista, con apenas 38 vehículos por cada mil habitantes.

 

En la actualidad el 75 por ciento del parque automotor del país se encuentra en manos del Estado y apenas un 25 por ciento en manos privadas. En Cuba existen alrededor de 3.5 millones de núcleos familiares, pero solo el 1.2 por ciento de los habitantes disponen de un auto.

 

El sector estatal posee una amplia red de almacenes de distribución de piezas de repuesto y talleres de reparación de automóviles, aunque en su mayoría presentan un desabastecimiento generalizado, al mismo tiempo que talleres y almacenes distribuidores sirven de proveedores del mercado negro.

 

En el sector privado existen miles de mecánicos que trabajan por cuenta propia y dan servicio a todo el parque automotor privado del país. También se destacan decenas de cientos de chapistas dedicados a la labor de chapistería y pintura, quienes operan de manera ilegal, pues el oficio no ha sido autorizado aún para el trabajo privado.

 

Con la nueva apertura se espera que el gobierno implemente almacenes de venta de insumos para poder respaldar a toda esta masa laboral que hoy se abastece del mercado negro.

 

A la vez, todo el tejido empresarial privado que se está formando requiere y necesita de una red de transporte privada que garantice el movimiento de las producciones agrícolas hacia las ciudades, y que asegure el abastecimiento a todos los mercados, incluyendo los estatales. Esperemos que dichas medidas se implementen lo más rápido posible. Sin duda alguna el país comienza a entrar en una dinámica diferente, parece que la realidad está superando la ficción.

 

10 factores como palanca de cambio

 

La apertura realizada por el gobierno en el año 1993 fue el primer paso en quebrar el sistema de economía planificada, pero se quedó a medio camino y dio marcha atrás. La fórmula cubana funcionó y logró sacar al país de la crisis del “período especial”. Sin embargo, intentaron retornar al centralismo y el tutelaje político de la economía de los años 80 y el resultado fue un total fracaso.

 

La lección fue clara: la fórmula capitalista era la única que podría hacer funcionar la economía.

 

Aunque hace solo unos meses que de manera oficial se reconoce el cambio del modelo económico cubano, a mi juicio, habría comenzado hace varios años.

 

Hay una decena de decisiones internas y externas que convergen en este momento, pero que se vienen fraguando desde hace tiempo en favor del cambio de modelo en Cuba. Este fue el pronóstico de hace dos años en mi libro Cuba: ¿Tránsito silencioso al capitalismo? (2009) sobre los 10 factores esenciales de la transformación económica cubana:

 

1. Aumento de la emigración.

 

2. Levantamiento de las restricciones de viajes desde Estados Unidos.

 

3. Levantamiento de las restricciones a los envíos de remesas.

 

4. Posicionamiento de liderazgo del exilio cubano dentro del sector empresarial de la comunidad hispana en los Estados Unidos.

 

5. Liberación de los servicios de telefonía celular.

 

6. Liberación del acceso a internet.

 

7. Liberación de la compra y venta de casas.

 

8. Liberación de la compra y venta de autos.

 

9. Liberación de la agricultura.

 

10. Apertura a la pequeña y mediana empresa privada.

 

De todos esos factores, solo falta por cumplirse el de la apertura de la internet. Aunque el asunto entra en un sensible campo político sobre el control y el uso de la información, el país no tiene otro remedio que aceptar, a mediano plazo, la masividad del acceso a la red. De hecho, ya se están dando pasos legales y de inversiones fundamentales en el sector de las nuevas tecnologías, habrá disponible conexión de alta velocidad para fines de este año, y me atrevo a pronosticar cambios fundamentales respecto al acceso a internet en Cuba en los próximos 18 meses.

 

Para los que piensan que en Cuba no está pasando nada y que los cambios en el modelo económico son pura teoría de ilusionistas, les recomiendo observar los hechos cotidianos para que el viraje no los tome por sorpresa.