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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Venezuela: 17 años marchando hacia la ruina

 

Los chavistas han mangoneado a su antojo los destinos del país

 

René Gómez Manzano, en Cubanet

 

LA HABANA, Cuba.- Durante diecisiete años, los chavistas han mangoneado a su antojo los destinos de Venezuela. Al conjuro de la demagogia desenfrenada del ex teniente coronel golpista convertido en Presidente de la República por el voto popular, una nutrida pandilla de aprovechados, incapaces e ilusos, trepó a los puestos públicos y se adhirió a ellos con fervor de lapas.

 

La redacción de una nueva Constitución les abrió la vía para eternizarse en el mando y controlar todos los poderes del Estado. El concepto de “contrapesos” fue echado a un lado. En determinado momento, un absurdo retraimiento electoral de la oposición les franqueó el dominio absoluto de la Asamblea Nacional. En otros períodos desapareció la unanimidad, pero contaron con mayorías cualificadas.

 

La trepa al poder del ex golpista de Barinas y sus seguidores, coincidió con una bonanza increíble en los precios del casi único producto de exportación. Durante años fue normal que el crudo venezolano se cotizase bien por encima de los cien dólares el barril. Como resaltó Henry Ramos Allup, los ingresos por ese concepto rebasaron el billón y medio de dólares (un alucinante promedio de más de 50 mil por habitante).

 

¿Qué se hizo de esa cifra fabulosa? En otros tiempos, con precios muchísimo menores, se hablaba de “sembrar el petróleo”; los chavistas parecieron dedicarse a arrancarlo de raíz. Sus cerebros, enfebrecidos por “lecturas extranjerizas, confusas e incompletas”, como diría Martí, concibieron la gran locura del “socialismo del siglo XXI”. Se trata del mismo régimen social que ahora, al cabo del tiempo, Don Aristóbulo Istúriz, flamante vicepresidente ejecutivo, reconoce de modo candoroso que no se ha construido.

 

Entonces, si los rusos, a fines de la década de los ochenta, proclamaban en sus carteles que habían avanzado durante siete décadas hacia ningún sitio, los venezolanos de hoy podrían decir lo mismo sobre su estéril marcha de 17 años de la mano de Hugo Chávez primero, y después de su delfín Nicolás Maduro, por las sendas tenebrosas de ese “socialismo del siglo XXI”.

 

La aplicación de esa receta equivocada, con su explícita orientación anticapitalista, dio lugar a expropiaciones, atropellos y despojos de todo tipo. Esas “nacionalizaciones”, perpetradas en el mejor estilo de Castro, sólo condujeron a la destrucción del aparato productivo venezolano. Como acaba de decir la diputada Manuela Bolívar en la Asamblea Nacional: “¿Para qué expropian si no saben producir?”

 

Pero he aquí que ahora, cuando sus políticas erradas de más de tres lustros han metido al país sudamericano en el actual atolladero de carestía y desesperación popular, el ex guagüero Maduro pretende exhibirse ante la opinión pública como una especie de salvador de la Patria. Presenta al Legislativo un “Decreto de Emergencia Económica” que -se supone- arreglaría el desbarajuste que él mismo y sus incondicionales armaron.

 

La nueva Asamblea Nacional dominada por la oposición, después de considerar la propuesta del Ejecutivo, decidió no aprobarla. El ejercicio de esa facultad controladora que le asigna la “Constitución bolivariana” es presentado por Maduro como una violación de esa propia carta magna. Esto lo dijo en una reunión del Consejo Nacional de Economía Productiva, compuesto por recién nombrados ministros.

 

De todo lo sucedido en este cónclave, uno no sabe qué admirar más: si el desatino o la desvergüenza. ¿Creerán realmente que con nombres rimbombantes como el del aludido órgano, o francamente ridículos -como el de los “nueve motores de la economía” que ahora, como si fuera un mago, se ha sacado Maduro de la manga-, resolverán la profunda crisis estructural que ellos mismos han creado?

 

Lo mejor de todo es la respuesta que dan a la ineludible pregunta: ¿Quiénes son los responsables del caos económico en que está sumida Venezuela? ¡Por supuesto que la nueva Asamblea Nacional, que tomó posesión hace apenas tres semanas! “A ustedes los hago responsables”, dijo Maduro, con total desparpajo, refiriéndose a ese órgano, aunque personalizando en su presidente Henry Ramos Allup y en el diputado José Guerra.

 

A la campañita se sumó el legislador gobiernista Ricardo Sánchez, más conocido por su alias de “Salta Talanquera”, debido al cambiazo de bando que realizó en su momento. El dúctil político acusó a la oposición de “colocarse de espalda al pueblo” y de asestar una “puñalada trapera” con su rechazo al Decreto de Emergencia Económica.

 

Quiero suponer que, salvo los despistados de siempre, la gran masa del pueblo venezolano sabrá situar la responsabilidad en quien realmente se la merece. Y confío en que la mayoría parlamentaria de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática) inicie los cambios estructurales que se necesitan para sacar al país del estado de postración en que lo han sumido los chavistas.