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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Universitarios: la frustración aumenta

 

Víctor Ariel González, La Habana, en Diario de Cuba

 

Sin perspectivas profesionales, un gran porciento de los graduados busca emigrar o dedicarse a labores ajenas a sus estudios.

 

Los universitarios cubanos forman una comunidad capaz de captar la realidad de forma brutal: reciben conocimientos útiles de la experiencia universal y les enseñan, teóricamente, cómo hacer las cosas "bien", para luego tener que lidiar con un día a día muy distinto de sus libros de texto. Ese contraste entre el aula y la calle alcanza un punto crítico al llegar la graduación y, con ella, la vida laboral.

 

En un país lleno de miseria, corrupción y dejadez, ser graduado universitario es bien complicado para aquellos que estén comprometidos con su carrera o se aferren a la imagen del creador honesto que triunfa solo por su talento, sin tener que comulgar con la política.

 

Se hace más difícil aún cuando el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), dictamina el destino de los jóvenes profesionales pasando por encima de los intereses de estos. La Ley del Servicio Social de 1973 obliga a trabajar a los egresados de cursos diurnos en donde el "gobierno revolucionario" estime conveniente, para pagar al Estado una educación que constitucionalmente se decía gratuita. Es común que en este período el perfil ocupacional impuesto aleje al individuo de su verdadera vocación.

 

Que este fenómeno continúe en tiempos donde se están haciendo recortes de empleo resulta incoherente. El Gobierno desinfla plantillas pero todavía se quiere conservar para los egresados la imagen del "Estado que ampara".

 

Decía un burócrata en una facultad, durante una charla sobre ubicación laboral: "Ustedes tienen la suerte de vivir en un país en donde se les garantiza trabajo cuando terminan el pregrado".

 

Esto es otro timo oficialista. Lo único que está garantizado es que, si el recién graduado no hace lo que el MTSS dispone, de nada va a servir que el infeliz se haya quemado las pestañas, pues su diploma será inhabilitado y no podrá ejercer su profesión. Ante esto, lo más prudente es tomar la dichosa asignación de empleo (una boleta que parece una citación policial) y pasar los próximos dos o tres años en un sitio donde quizás ni siquiera lo necesitaban.

 

"Aquí no estoy haciendo nada", relata un antiguo estudiante al hablar del lugar en que "trabaja" hoy, a un año de graduado. Otro dice: "Llego temprano, hago un par de tareas sencillas y me pongo a leer hasta que me voy. No prestan atención a las ideas que uno trae". Y más allá de lo flaco del salario -un factor muy negativo, sin duda-, muchos no están aprendiendo en lo absoluto o están incorporando prácticas nocivas a la profesión, dado que la ética es asignatura olvidada e impera la filosofía de "producir y entregar" por encima de la calidad y la innovación.

 

La mayoría se resigna a esperar a que termine un Servicio Social que no presta servicio alguno para tomar otros derroteros, o ya están contagiados con el deseo de la emigración, la epidemia más extendida entre los cubanos en estos tiempos del cólera.

 

Y estos son solamente los que consiguen su título; porque existe un porciento nada despreciable de jóvenes que no llegan al final de sus estudios universitarios justamente por irse del país. Este fenómeno es más abundante en el penúltimo año académico cuando, ante la perspectiva de una profesión ingrata y contando con la ayuda de familiares en el exterior, algunos se dan de baja con muchas asignaturas de especialidad ya vencidas. Con parte del camino trillado, la intención es continuar los estudios en el extranjero.

 

En definitiva, se trata de jóvenes sobre los que gravitan décadas de crisis y que ven el fin de sus problemas en un boleto de avión hacia lo desconocido.

 

Las cifras hablan por sí solas. Decenas de miles son los cubanos que emigran anualmente. Entre ellos los hay universitarios llenos de ideas, de herramientas del conocimiento y también de frustración por no poder ejercer cabalmente su profesión en su propia tierra. Poco o nada tiene esta Isla para ofrecerles.