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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Una crítica desde dentro

 

Fernando Ravsberg, BBC Mundo

 

Cuba acaba de realizar sus elecciones nacionales y tras ellas queda la reflexión de Guillermo Rodríguez, un intelectual revolucionario, que cuestiona algunos aspectos del sistema electoral de su país, reclamando mayores y mejores espacios de participación popular.

 

Critica Rodríguez que en Cuba no haya campaña electoral, "no solo no tenemos financiamiento de las campañas políticas, sino que no tenemos campañas políticas. Acaso porque estaban asociadas a esa deformación que es la 'politiquería': el candidato prometía lo que sabía que no iba a cumplir".

 

Recuerda que antes a 1959 -igual que ocurre hoy en otros países- los políticos de la isla mentían a los electores para ganar sus votos pero cree el intelectual cubano que "eliminar las campañas políticas para eliminar la politiquería, es como botar el agua sucia de la palangana con niño y todo".

 

En Cuba está prohibida toda propaganda política, solo se permite exponer una breve biografía de los candidatos con una foto carnet.

 

Sin embargo, Guillermo Rodríguez asegura que al ciudadano le "interesaría más conocer qué se propone hacer como diputado, cuáles son sus proyectos como legislador".

 

Otro cuestionamiento expresado en el artículo tiene que ver con la composición territorial que debería observar el parlamento. A pesar de esto muchos diputados son electos por territorios donde hace décadas que no viven y en algunos casos donde nunca han residido.

 

"Es absurdo que exista un diputado por Sagua de Tánamo que no haya visitado la localidad en un año" sostiene el intelectual y argumenta que un parlamentario "debe conocer los males, las carencias, las necesidades de su región, de su pueblo, y hacerlos presentes allí donde legisla".

 

"La descentralización que la economía pide a gritos, la necesita a todo dar la vida política del país", dice y concluye afirmando que "la poca o casi nula atención que el cubano presta a sus legisladores, proviene del hecho de que no pueden resolver los problemas que afectan y a veces agobian al ciudadano".

 

Para empeorar las cosas, la imagen que la TV cubana ha transmitido durante décadas es la de un parlamento que se limita a "legalizar" de forma unánime cada una de las medidas anunciadas por el gobierno.

 

Nunca los cubanos han visto a un diputado cuestionar los informes ministeriales o del ejecutivo.

 

En Cuba los electores deben votar a sus diputados sobre una lista única en la que figura un solo candidato para cada puesto. El ciudadano no tiene la opción de elegir entre una y otra persona, lo más que puede hacer es no votar por los que no sean de su agrado.

 

En este sentido Guillermo Rodríguez asegura que "si el elector no tiene dónde seleccionar, la Comisión (de candidatura) es entonces la que decide cómo se integra la Asamblea (...) en la práctica, es la Comisión de Candidatura la que está eligiendo a los diputados".

 

Cuestiona también que se incluya a un 50% de candidatos no electos por la población "son demasiados cuando, de hecho, la mayor parte de ellos son funcionarios del gobierno. Creo que ello disminuye la capacidad crítica de la Asamblea Nacional para valorar la actuación del gobierno".

 

En este sentido propone un cambio bastante moderado: que el parlamento cubano aumente su representatividad incluyendo a "personalidades de reconocido prestigio y saber que no tengan ese compromiso con el gobierno, aunque puedan ser militantes del PCC".

 

Finaliza Rodríguez su artículo asegurando "que adoptar estas medidas ampliarían sensiblemente el carácter democrático de nuestras elecciones y en consecuencia reforzaría los vínculos entre la población y sus representantes. Bien nos va a hacer".

 

Al parecer no es el único que lo cree porque su análisis fue reproducido por varios blogs cubanos de izquierda, entre ellos "Segunda Cita", del cantautor Silvio Rodríguez.

 

Al parecer esta vez la crítica viene desde dentro de la Revolución y es expresada por quienes siguen apoyando el socialismo.