Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Un soplo de aire fresco

 

Fernando Ravsberg, BBC Mundo

 

Apenas pude dirigirme al ex presidente James Carter le pregunté si aceptaría mediar entre los gobiernos de EE.UU. y Cuba. Sonriendo respondió que lo haría encantado si se lo pidieran pero me aseguró que lo veía como algo improbable.

 

Es que realmente pocas personas gozan de tanto respeto de una y otra parte como este cultivador de cacahuetes que entró en la política y salió de ella conservando su imagen de hombre honesto, algo que reconoció el propio presidente Raúl Castro.

 

Incluso en la conferencia de prensa tuve la sensación de que era un hombre sincero, que para entenderlo solo hacía falta escuchar atentamente cada una de sus palabras y también interpretar sus silencios, nunca nos dijo para que vino a Cuba, por ejemplo.

 

Nos contó que se había reunido con el presidente Barack Obama y la secretaria de Estado, Hilary Clinton, antes de salir de EE.UU. y que a su regreso entregaría un informe detallado sobre el viaje y sus impresiones de la realidad cubana.

 

Respondió qué en Washington repetiría lo mismo que nos estaba diciendo a nosotros pero agregó que también trataría otros asuntos, más confidenciales, que solo podía revelar a la Casa Blanca y al Departamento de Estado.

 

Nos dejó la tarea de especular sobre la razón del viaje y los "asuntos confidenciales". De todas formas, armar el rompecabezas no es difícil si unimos principio y final. Sin ser judío, el primer día fue a la sinagoga y, el último, visitó a Alain Gross en prisión.

 

Pidió la libertad del contratista condenado a 15 años por contrabandear equipos de comunicación satelital supuestamente para los judíos, cosa que estos niegan. En tanto Cuba lo acusa de formar parte de una agresión cibernética de EE.UU.

 

James Carter, quien fue el primer político estadounidense que no exculpó totalmente a Alan Gross, solo afirmó que no representa "una amenaza seria para el pueblo cubano", lo que en la negociación representa un acercamiento de posturas.

 

Reclamó también la libertad de los 5 agentes cubanos presos en EE.UU. pero descartó un canje de prisioneros como el que acaba de ocurrir entre Moscú y Washington. Según Carter hay que liberarlos porque en su caso hay demasiadas dudas sobre la justeza de la justicia.

 

Son dos dramas que el ex presidente fue capaz de observar desde diferentes ángulos, humanizando el enfrentamiento político al conocer personalmente el sufrimiento de la familia de Alan Gross y también el de las esposas, madres e hijos de los "5".

 

Sentí respeto por el pragmatismo y el valor de aquel hombre que lanzó un soplo de aire fresco en el enrarecido ambiente de las relaciones bilaterales, marcadas por políticas tan fuera de época como para que un hombre de 80 años las considere viejas.

 

Con la mayor naturalidad del mundo se reunió con grupos de opositores y dijo públicamente que Cuba debía mejorar su record en derechos humanos, ampliar los espacios de la libertad de expresión, de reunión y liberar los viajes de los cubanos.

 

Pero viró también los cañones hacia su propio gobierno y afirmó que el embargo de EE.UU. fue "impuesto contra el pueblo de Cuba", un concepto muy diferente al que se promulga en Washington cuando aseguran que solo afecta al "régimen".

 

Su balance me convence pero más me convence su obra. Nos recordó que él y Fidel Castro trabajaron para mejorar las relaciones bilaterales y sólo mencionó la apertura de las representaciones diplomáticas en Washington y La Habana.

 

Pero tal vez los logros más importantes no fueron políticos sino humanos, las familias cubanas pudieron reencontrarse después de muchos años de separación y aún hoy siguen visitándose. Además, se produjo la liberación de miles de presos políticos.

 

Las cosas no terminaron bien, unos acusan a Fidel Castro de hacerle zancadillas al proceso y otros dicen que Jimmy Carter fue devorado por las presiones de Washington. Probablemente la verdad se encuentre perdida a mitad de camino.

 

De todas formas, sea lo que sea que haya ocurrido, ninguno de los dos puede haber hecho nada demasiado grave si hoy conversan como viejos amigos, según confesó el propio ex presidente de EE.UU. en la conferencia de prensa.

 

Vale recordar que el Comandante lo recibió en 2002 con todos los honores y le permitió lo que nunca le había concedido a ningún nacional ni visitante extranjero, hablar por la TV a favor de un proyecto disidente que promueve cambios políticos.

 

Le creo cuando me dice que no le han pedido que medie entre los dos países y realmente lamento que no le soliciten participar en la búsqueda de caminos de encuentro, estoy seguro que sería útil para "rejuvenecer" posturas y políticas.