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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Un país en experimento

 

Orlando Freire Santana, La Habana, en Diario de Cuba

 

¿Señales de que algo se mueve o señales de un país fracasado, donde no funciona casi nada?

 

Si tomamos en cuenta las informaciones derivadas de los últimos eventos acaecidos en nuestro país, como la reunión de las Comisiones Permanentes del Parlamento, las sesiones de la Asamblea Nacional, y los discursos e informes presentados por ministros y otros jerarcas del aparato de poder, es posible llegar a la conclusión de que la economía nacional exhibe hoy una característica que la define: está en fase de experimentación.

 

Claro, semejante proceso presenta más de una arista desde donde puede ser observado, como el clásico vaso de agua: medio vacío o medio lleno. Por una parte, es una señal de que algo se mueve, y que los elementos que promueven los cambios podrían haberle ganado una batalla a los dinosaurios de línea dura, los que anhelan que todo siga igual en Cuba. Pero, por otro lado, cualquiera pensaría en un país fracasado, donde casi nada ha funcionado después de medio siglo de tanteos, imitaciones, voluntarismos e improvisaciones.

 

El zar de la economía, Marino Murillo, tras destacar que el éxito de la actualización del modelo económico pasa por la tarea de hacer eficiente a la empresa estatal socialista, informó que se encuentra en estudio un experimento, a iniciarse el año próximo, con vistas a mejorar las relaciones de estas entidades básicas de la economía con las organizaciones superiores de dirección empresarial (los hoy denominados grupos empresariales), y con los organismos de la administración central del Estado.

 

Se prevé un sistema de planificación que les brinde más facultades a los empresarios, y que éstos puedan formar los precios de determinadas producciones, considerando los referentes internacionales y los costos de producción. Un reconocimiento tácito de que el exceso de centralismo ha arruinado la labor de las empresas y entidades, tornándolas poco competitivas, con colectivos obreros carentes del sentido de pertenencia, y donde la burocracia y el inmovilismo se enseñorean.

 

De igual forma, Murillo comentó que, antes de que finalice el actual año, comenzará el experimento de creación de cooperativas en actividades no agropecuarias. Se nutrirán de instituciones estatales en arrendamiento, y a ellas se integrarán personas que aporten fuerza de trabajo. Por supuesto, los inmuebles donde radiquen las cooperativas seguirán siendo propiedad estatal, y los cooperativistas solo tendrán que preocuparse por la gestión de sus entidades, que incluye la asunción de todos los gastos, y el pago de los impuestos correspondientes.

 

Se trata de una estrategia parecida a la llevada a cabo hace algún tiempo en barberías y peluquerías, con el saldo de algunas mejorías en la calidad de los servicios, pero con precios y tarifas superiores. De todas formas, estamos en presencia de la aceptación de que el Estado no es eficiente en la administración de pequeñas entidades.

 

Frank Castañeda Santalla, director de la Empresa Nacional de Acopio, para no ser menos que su jefe Murillo, anunció que a partir del último trimestre del año, a modo de experimento, se aplicarán paulatinamente un grupo de medidas en las provincias de La Habana, Mayabeque y Artemisa, con vistas a transformar la comercialización de los productos agropecuarios.

 

Al fin parece que la cúpula del poder se ha dado cuenta de que el principal problema de la agricultura cubana no es de producción, sino de comercialización, pues es en esta fase donde se manifiestan las trabas gubernamentales. Muchas veces los campesinos no producen lo suficiente debido a lo desestimulantes que resultan las políticas de la propia Empresa de Acopio, al fijar precios arbitrarios o no recoger a tiempo las cosechas.

 

Aunque la información no fue muy explícita en lo referido a las características de la nueva política de acopio, se dijo que después de que los productores cumplan los contratos con Acopio, podrán vender a precios libres el resto de las producciones a otros compradores. Aquí un elemento importante sería el porcentaje de lo que debe contratarse. Para este año 2012, por ejemplo, y en palabras del propio Murillo, las proporciones no parecen muy halagüeñas para los productores: 53% se contrató con Acopio, y el restante 47% se podrá vender libremente.

 

Y falta por comentar otro experimento, no mencionado por ningún orador en los debates, pero muy presente sobre todo en los cubanos de a pie: hasta dónde pueden llegar los mercados desabastecidos, con la consiguiente escasez de artículos de primera necesidad. Porque ese es el resultado, en gran medida, de la política de sustitución de importaciones con vistas a mejorar la balanza comercial del país.

 

El fin, sin dudas, resulta plausible; mas es censurable si se consigue a costa de las necesidades de la población. Recuerden que Nicolae Ceausescu se jactaba de haber pagado la deuda externa de Rumania, al tiempo que el pueblo rumano soportaba los crudos inviernos sin poder usar la calefacción. Y recuerden, sobre todo, cómo terminó Ceausescu.