Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Un año más de abusos

 

Mi única petición para este nuevo año es que Cuba sea libre, pero libre de verdad…

 

Dania Ferro, Diario Las Américas

 

Mario, un joven cubano de la provincia de Pinar del Río, me ha escrito un correo electrónico en el que me cuenta y me pide lo siguiente:

 

"Hola, mi nombre es Mario, tengo 30 años y vivo en la ciudad de Tampa, estado de la Florida. Trabajo como mánager en un restaurante de comida cubana que tienen mis padres. Quiero crear una fundación que ayude verdaderamente a personas necesitadas en mi provincia; por el momento voy a las iglesias y pido contribuciones. Algunos amigos también han colaborado cuando los he enterado de mi intención. El primero de noviembre llené tres maletas de mochilas, lápices, libretas, gomas de borrar, medias, zapatos y abrigos. Y entonces regresé a mi patria de la que me había ido desde el año 2003, y a la que nunca más había regresado porque juré que el día que lo hiciera, sería para ayudar y no para presumir de 'mi supuesta nueva vida en un país desarrollado'.

 

Llegué con mis maletas a la que había sido mi escuela primaria. Esperé afuera a que los niños entraran en sus aulas para no llamar la atención con mi equipaje. Los escuché cantar el himno nacional frente al busto de Martí. No pude evitar recordar mi niñez y emocionarme hasta las lágrimas. Estaba a punto de cumplir el sueño que había tenido repetidas veces, durante 10 años: apoyar, beneficiar a otros. Para esto he nacido, pensaba mientras caminaba determinado hasta la oficina de la dirección. Me presenté de manera cortés y detallada ante el presidente escolar. Abrí mis maletas y le dije sin más preámbulos: he traído todo esto para los niños de esta escuela. El director abrió mucho los ojos, pero fue una expresión más de alegría que de enojo y sólo rompió el silencio para decir: Sígame. Fuimos repartiendo todo lo que yo había llevado salón por salón, desde primero a sexto grado. Hubo un estudiante de quinto grado que preguntó: ¿Ya se acabó el bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba? El director me miró y dijo: 'El bloqueo no existe'…

 

-Gracias por permitir que estos regalos que he traído con tanto amor terminaran en las manos correctas. Gracias por no haberme puesto peros, ni porqués, por haber hecho todo esto de una manera rápida y sencilla, sin tanto protocolo, papeleos y mentiras, le dije.

 

-Gracias a ti, por no olvidarte de nosotros. Por hombres como tú, yo tengo fe en el futuro… Hasta pronto, terminó diciendo.

 

Volví feliz de mi viaje, le conté a mi familia, a los amigos y hasta a las personas de las iglesias (que habían participado en mi deseo de reunir donativos) sobre lo sucedido. Todos quedaron impresionados ante la actitud que había tenido aquel director. Un hombre que habló poco, pero procedió de manera correcta.

 

Ayer recibí un correo de mi hermana, me cuenta que alguien ordenó que fueran devueltas todas las cosas que le fueron entregadas a los estudiantes y que botaron al director de la escuela. Hace días que nadie sabe de él y dos miembros del partido fueron a la escuela para darles una charla a los alumnos sobre “el bloqueo injusto y criminal de Estados Unidos contra Cuba”. Varios alumnos se negaron a devolver sus cosas, alegando que habían sido regalos de Navidad de un cubano “de la mafia anticubana” que se había vuelto por fin bueno y los había ido a visitar…

 

Yo leo online y con regularidad El Diario Las Américas desde Tampa y sé que usted escribe sobre Cuba, por favor ¿podría contar mi historia y denunciar ante el mundo lo que ha ocurrido?"

 

Cuando terminé de leer la historia de Mario, le respondí en seguida. Le prometí que sacaría a la luz pública esos tristes acontecimientos que forman parte de una severa realidad que carcome al pueblo cubano. Y le pedí que me enviara el nombre del director de esa escuela para ver cómo podíamos localizarlo.

 

Éste ha sido otro año de tiranías y atropellos, de injusticias y de carencias. Otro año de desigualdades y falta de libertad, de engaños y de crueldad. Otro año de pobreza y de inmoralidades, de ambiciones y de pérdida de los valores más esenciales del ser humano. ¿Cuantos años más van a pasar para que dejemos de dedicarnos sólo a decorar árboles de Navidad, a escribir propuestas para el nuevo año, que nunca cumplimos, a comernos las 12 uvas el 31 de diciembre y a gritar a todo pulmón feliz año nuevo, sabiendo que no moveremos un dedo para que algo mejore o pueda ser ciertamente distinto?

 

Mi única petición para este nuevo año es que Cuba sea libre, pero libre de verdad…