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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Socialismo se agota en Cuba y Chávez se empeña en profundizarlo en Venezuela

 

Anna Pelegrí, AFP

 

Cuba introduce reformas de mercado en su agotado modelo económico de tipo soviético, pero en Venezuela el presidente Hugo Chávez estima el socialismo más necesario que nunca y pretende acelerarlo con medidas de corte estatista, a meses de buscar la reelección en las urnas.

 

Al tiempo que La Habana levantó en los últimos meses prohibiciones vigentes durante medio siglo, como la compraventa de casas y de vehículos, en Venezuela entraron en vigor sendas leyes para regular el mercado de alquiler de viviendas y permitir al Estado fijar los precios de todos los bienes y servicios.

 

Para sus líderes, Raúl Castro en Cuba y Chávez en Venezuela, aliados estratégicos, no hay vuelta atrás en los respectivos caminos emprendidos.

 

“El tiempo que nos queda es corto, la tarea gigantesca. Los errores que hemos criticado no pueden volver a suceder, se está jugando la vida de la revolución. O rectificamos o ya se acabó el tiempo para seguir bordeando el precipicio, nos hundimos”, advirtió en agosto Raúl Castro.

 

El hermano de Fidel, líder histórico de la revolución cubana, aprobó este año un plan de más de 300 reformas para sacar a flote la depauperada economía nacional, cuyo modelo centralizado y planificado imperó durante 50 años.

 

La apertura al sector privado, la atracción de inversión extranjera o el impulso de la autonomía empresarial son algunas de las medidas que la isla empezó a implementar.

 

La más reciente de ellas, anunciada esta semana, prevé convertir en trabajadores privados a empleados de empresas públicas, con la meta de reducir en medio millón de puestos la abultada planilla estatal.

 

Los cubanos observan los cambios con una mezcla de entusiasmo por las nuevas oportunidades y de temor a perder la seguridad que les brindaba el Estado comunista, mientras algunos intelectuales consideran que las reformas no van suficientemente rápido.

 

Chávez, por su parte, señala otro rumbo para su país si gana las elecciones del 7 de octubre de 2012: “Cuando comience la campaña (electoral), explicaremos al país y al mundo lo que haremos para ensanchar la revolución socialista”, prometió este mismo mes.

 

Enemigo declarado de “la burguesía”, a la que desafía en sus discursos, Chávez, en el poder desde 1999, izó la bandera de lo que llama el “socialismo del siglo XXI” en 2005, poco después de que Fidel le sugiriera crear las “misiones” sociales para ayudar a los sectores más desfavorecidos y cuyo éxito político fue desde su lanzamiento incuestionable.

 

Desde entonces, Chávez creó el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), impuso el control mayoritario por parte del Estado de la explotación petrolera en empresas mixtas e intensificó las expropiaciones de tierras.

 

Pero los contornos del socialismo que Chávez se propone “acelerar” si es elegido para un tercer mandato son difusos y su alcance, incierto.

 

Nicmer Evans, profesor de Teoría Política de la Universidad Central de Venezuela (UCV), afirma a la AFP que el presidente lleva a cabo ahora un “proceso de concienciación de la población” antes de acometer una verdadera transformación, basada en una “socialización de los medios de producción”.

 

En cambio, para la coordinadora del libro “Ideas para debatir el socialismo del siglo XXI”, Margarita López Maya, el “socialismo chavista es suficientemente ambiguo para que todo el mundo ponga allí la demanda que tiene”.

 

“Hasta ahora, se ha asociado mucho con las políticas sociales por las que el Estado distribuye recursos” apoyado en la renta petrolera, dice a la AFP esta historiadora, criticando el carácter “clientelar” de esta estrategia porque a menudo exige la militancia en el PSUV a quienes quieran beneficiarse de alguna de las misiones.

 

En cualquier caso, el gobierno rechaza categóricamente que su socialismo siga la senda cubana, una idea que de agitarse abiertamente podría ser muy mal vista por los venezolanos, una sociedad apegada a la propiedad privada y la iniciativa individual y altamente consumidora, según los estudios.

 

Incluso para los sectores populares, base electoral de Chávez, el socialismo es interpretado como “igualdad de oportunidades, derechos y beneficios” y el rechazo al modelo cubano es absoluto, explica López Maya.

 

“Si Chávez transmitiera el mensaje de que quiere imponer el modelo cubano, probablemente lo rechazarían” en las urnas, agrega.

 

Para Riordan Roett, director del Programa América Latina de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos, ambos modelos no son comparables.

 

“En 1959, con la ayuda de la Unión Soviética, Cuba hizo un esfuerzo encomiable para crear un Estado socialista”, afirma a la AFP.

 

Actualmente, “con el ascenso de Estados democráticos y sociales responsables como Brasil, el autodenominado modelo venezolano tiene poco atractivo”, añade Roett, para quien Chávez, pese a contar “con abundantes recursos”, carece de una “estrategia para construir un Estado” beneficioso para sus ciudadanos.

 

Para López Maya, la apuesta a futuro de Chávez no difiere tanto de otros procesos históricos.

 

“Si gana las elecciones, el estado comunal se consolidará, sin independencia de los poderes, con un esquema de poder vertical y sin distinción entre Estado, gobierno y partido”, lo que le asemejará “a los socialismos del siglo XX”, subraya.