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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Sobre viajes y remesas

 

Miriam Leiva, El Nuevo Herald

 

Hay amores que matan, es un viejo dicho. ¿Qué sucedería si se vuelven a cortar el envío de remesas y los viajes de los cubanoamericanos a Cuba? ¿Qué pensarán los millones de perjudicados, si al mismo tiempo se aprueban los millones de dólares en el presupuesto de Estados Unidos para ayudar a la disidencia interna? ¿Qué pasaría si Hugo Chávez ya no subvencionara la enclenque economía del archipiélago? ¿Habrá éxodo de tsunami hacia Estados Unidos?

 

De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, también se dice. Sobre todo si no se conoce el país y su pueblo, más que por historias familiares enrarecidas en ciertos casos por el odio también familiar y el ansia de revancha. Se comprende la acritud de muchísimos cubanos que tuvieron que salir virtualmente con las manos en los bolsillos porque a nombre de una revolución le robaron los esfuerzos y fortunas acumuladas con trabajo. Quienes perdieron a sus familiares fusilados o permanecieron durante muchos años en las terribles cárceles, indudablemente merecen justicia y reparación moral. Pero han pasado 52 años y esta Cuba no es la que conocieron. Desgraciadamente, está destruida, transita una crisis general y en muchos aspectos ha involucionado por los desmanes del totalitarismo. El pueblo se encuentra aquí padeciendo las consecuencias de esa involución y tiene todo el derecho a que sus hermanos en el exterior lo ayuden económica y moralmente. También quienes se fueron tienen derecho a solidarizarse con sus seres queridos, familiares o amigos, y visitarlos tantas veces como puedan.

 

¿Acaso es justo imponerles a todos los cubanos las mismas restricciones en ambos lados del Estrecho de la Florida? Se demanda, justamente, al gobierno cubano que devuelva los derechos a los ciudadanos. Se exige la anulación del permiso de salida y regreso. Se ha logrado derribar la persecución a quienes se comunicaban con sus allegados en Estados Unidos, que desde hace varias décadas demuestran, en sus antiguos vecindarios, incluso solamente a través de anécdotas, las oportunidades existentes allí para quienes se esfuerzan con honestidad. Los “gusanos” germinaron en salvadores y hasta héroes, en difusores de la sociedad norteamericana, aun cuando no pretendan ideologizar y propagar. La solidaridad y bondad de los emigrados han salvado viejecitos, niños y varias generaciones intermedias de la más absoluta pobreza. Indudablemente la bolsa negra no ha sido la única que ha permitido sobrevivir y hasta comenzar las incursiones en el cuentapropismo, que pudiera incrementarse para beneficio de toda la sociedad en la medida en que el gobierno cubano sea incapaz de superar la crisis y se vea ante la inaplazable urgencia de permitir las pequeñas y medianas empresas.

 

El levantamiento de las restricciones a las remesas y los viajes de los cubanoamericanos a nuestra nación por el presidente Obama ha sido entusiastamente aplaudido por el pueblo cubano. Quizás por eso sus oponentes políticos en Estados Unidos quieren eliminarlas. Sería más provechoso para ellos que procuraran otros medios más honorables para contender por la Casa Blanca, la Cámara de Representantes y el Senado.

 

Además, esta jugada pudiera complicarse con el éxodo masivo desde las costas isleñas, si el presidente Hugo Chávez falleciera, quedara con salud muy endeble, o perdiera las elecciones del 2012. Si la economía cubana careciera súbitamente del soporte venezolano, el hambre y la miseria originarían una debacle de proporciones extraordinarias. Las corrientes del Golfo se llenarían de balsas como nunca antes, los cubanos morirían por miles en el mar y los guardacostas norteamericanos no alcanzarían para evitar la invasión de los desesperados. Esta eventualidad debería ser prioritaria para los respetados legisladores cubanoamericanos.

 

Más de 1’800,000 cubanos residen actualmente en Estados Unidos. Una gran cantidad son ciudadanos norteamericanos, pero parece que no todos ejercen sus derechos de expresión y voto al mismo nivel. En la actual situación deberían reflexionar sobre su responsabilidad con el país que los ha acogido y con la Patria que tuvieron que dejar atrás, pero no olvidan. No sólo con el envío de remesas y las visitas se ayuda. Es realmente doloroso que el totalitarismo en Cuba haya alejado el compromiso cívico ciudadano, incluso cuando se goza de los derechos en democracia allende los mares.