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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Sin cambios políticos, las reformas económicas en Cuba

van camino al naufragio

 

Editorial de “Palabra Nueva”, la publicación oficial del arzobispado de La Habana

 

Jaime Septién, en Aleteia

 

“Palabra Nueva”, la publicación oficial del arzobispado de La Habana que encabeza el cardenal Jaime Lucas Ortega Alamino y que dirige el periodista Orlando Márquez, ha lanzado una dura crítica al régimen que encabeza Raúl Castro Ruz por no haber emparejado la reforma política, la reforma del Estado, a las reformas económicas que, tímidamente, se han ido proponiendo en los últimos años en la isla caribeña.  

 

De hecho, piensa “Palabra Nueva”, la incapacidad de reformas políticas ha hecho “naufragar” el desarrollo económico que requiere Cuba hoy.

 

Quedarse a medias

 

El editorial de este número de la revista católica más citada en Cuba, firmado por Orlando Márquez hace referencia a que es urgente abrir la posibilidad de “mayores espacios de libertad, toda la libertad que contribuya al progreso material y espiritual de los ciudadanos y de la nación”. 

 

Las reformas económicas y sociales que ha emprendido Raúl Castro han contado con el aval del cardenal Ortega Alamino, sin embargo, en este editorial queda claro que la lentitud de los avances ha exasperado a la Iglesia católica quien, pese a todo, piensa que todavía se está a tiempo de acelerar las reformas políticas para que la apertura económica se refleje en bienestar de los cubanos.

 

En su editorial, Orlando Márquez recuerda que “aún la discriminatoria ley de inversión extranjera puede quedar a medias, y todo cuanto debe llevarnos a una situación de mayor prosperidad, independencia y soberanía económicas podría reducirse a palabras o letra impresa”, advirtió, en alusión a un ley dictada este año que ofrece ventajas a los capitales foráneos pero excluye las inversiones de cubanos que viven en la isla.

 

Los nueve años que lleva al frente del gobierno de la isla Raúl Castro han sido de reformas para “actualizar” el agotado modelo económico de corte soviético, que fueron refrendadas por el VI Congreso del gobernante Partido Comunista (partido único) en el 2011.  Se trata de una apertura disfrazada que quiere enfrentar la globalización financiera del siglo XXI sin la pesada carga de la ideología marxista que impera en Cuba desde principios de la década de los sesenta del siglo pasado.

 

¿Cómo cambiar lo que fue concebido para no cambiar?

 

“Palabra Nueva” recordó la ‘Perestroika' soviética de los años 80, también del siglo pasado, “cuando algunos líderes del PCUS (el antiguo Partido Comunista de la Unión Soviética) se planteaban la necesidad de reformar la política económica y modernizar al país, se encontraron con el mismo dilema, pues los cambios económicos implicaban cambios políticos”.

 

Estos últimos no se han dado en Cuba, es decir, sigue la hegemonía del 100 por ciento del control político en manos del Partido Comunista Cubano y, moralmente, en manos de su líder moral, nueve años en convalecencia, Fidel Castro Ruz.

 

Por ello, Orlando Márquez ha escrito: “Lograr el progreso y mantener en mínimo la brecha entre los que tienen más y los que tienen menos es un reto grande, pero creo que una gran dificultad puede estar en otro lugar: ¿cómo convencer que se debe cambiar lo que fue concebido para no ser cambiado jamás? Ciertamente es muy difícil”.

 

De hecho, el Partido Comunista, indisolublemente ligado a las fuerzas militares y al control de la vida social y política de Cuba es una estructura monolítica que ya no tiene, al menos visiblemente, un parangón en el mundo contemporáneo excepto Corea del Norte, de quien se sabe apenas nada.

 

“Quizás eso explique, o ayude a comprender -no justificar-, el lento avance de las reformas económicas en nuestro país. Hasta cierto punto, se comprende que haya motivos para proceder con cautela, si se mira la experiencia de la desaparecida Unión Soviética y todo el sistema socialista del Este de Europa”, añadió Orlando Márquez en su editorial.