Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Sin azúcar no hay país?

 

Guillermo Gálvez, Palabra Nueva

Introducción

La agroindustria de la caña de azúcar en Cuba tiene más de cuatrocientos años, pues empezó en el siglo XVII; sin embargo, a finales del siglo XVIII comenzó a tener un auge que cobró mucha más fuerza a inicios del siglo XIX debido a las rebeliones de esclavos en el Caribe que devastaron parte de la industria azucarera en esas islas.


La Tabla 1 muestra las exportaciones de azúcar de Cuba y su crecimiento en el siglo XIX. Al comenzar la guerra de independencia de 1868, Cuba exportaba más de 720 000 toneladas de azúcar crudo (Moreno Fraginals, 1978), lo anterior también fue favorecido por los altos precios del mercado mundial.

 

De la Tabla 1 solo debe comentarse que ya en 1865 las exportaciones de azúcar a Estados Unidos de Norteamérica eran el 65 % del total y menos del 5 % a España.


econ_02 

 

La influencia de la agroindustria fue extraordinaria, al determinar las relaciones de propiedad, la estructura de clases, la forma de tenencia de las tierras, el sistema de trabajo, el proceso de acumulación de capital, el patrón de inversiones, la prioridades de la política doméstica, el curso y el contenido del comercio y la conducta de las relaciones exteriores de Cuba. Al final, el azúcar determinó el carácter nacional. Un dato es impactante: las exportaciones cubanas de azúcar y de algunos derivados se movieron entre el 70% y el 85 % del total de sus exportaciones desde mediados del siglo xix hasta casi finales del siglo xx. (Pérez, 1988; Gálvez, 2010). Esto solo declinó abruptamente a partir de 1991 con el derrumbe del campo socialista, especialmente de la Unión Soviética, ya que más del 80 % del comercio exterior de Cuba era con esos países.

 

La caña de azúcar, planta maravillosa

 

La caña de azúcar es un cultivo de grandes potencialidades por su producción de biomasa y su contenido azucarero, ya que están muy evolucionados sus mecanismos fisiológicos favorecidos por ser una planta de ciclo del carbono C4. Esto significa que posee una gran capacidad de producir materia verde y seca, por lo que puede suministrar más del doble de materia fresca y seca que la mayoría de las plantas, incluyendo el trigo, el maíz, la soya, la cebada y el arroz (Heinz, 1987; Gálvez, 2003). Véase la Tabla 2. Además, es extraordinariamente amigable con el ambiente por ser un gran sumidero de CO2 (recoge el CO2 del aire, que es tóxico para humanos y animales) y envía a la atmosfera mayores cantidades de oxígeno, es decir es importante fuente de O2.

 

Otros derivados de la agroindustria de la caña de azúcar


econ_03

 

La caña de azúcar no solamente es utilizada para producir azúcar, aunque este es aún el producto principal y más “natural” obtenido del jugo de la caña. Sin embargo, hay excepciones importantes como Brasil, que posee la mayor producción de caña de azúcar del mundo y dedica cerca del 50 % de esta a la producción de etanol.


En este artículo solamente vamos a revisar brevemente otras dos importantes producciones derivadas de la agroindustria de la caña de azúcar para ejemplificar la importancia de nuestra maravillosa gramínea: el alcohol y la energía eléctrica.


¿Por qué es tan importante la producción de etanol a partir de la caña de azúcar en estos momentos?


Como se observa más adelante en el Gráfico 1, en Cuba la dependencia de los combustibles fósiles y sus derivados es casi total, mientras que el alcohol no llegaba ni al 1 % en 2008. Datos de 2011 indican que casi el 95 % de la electricidad generada era de combustibles fósiles.


Es importante antes de continuar definir un término de gran actualidad e importancia: los biocom-bustibles. Los biocombustibles son un amplio rango de combustibles que, en alguna medida, están derivados de biomasas. El término incluye biomasas sólidas, combustibles líquidos y varios tipos de biogases. Los biocombustibles están ganando amplia atención de la comunidad científica y del público a causa de factores como el precio tan alto del petróleo, la necesidad de incrementar la seguridad energética y la preocupación sobre los gases de efecto invernadero emitidos por los combustibles fósiles.


¿Por qué entonces pensamos que en Cuba, es muy importante aumentar la producción de alcohol a partir de la caña de azúcar? Veamos:


El etanol a partir de plantas cultivadas es un biocombustible barato, menos agresivo al ambiente y sustentable, pues se repone anualmente la materia prima original (la caña de azúcar).


econ_04

 

Los combustibles fósiles (el petróleo, etcétera) son más caros, más agresivos al ambiente y van a desaparecer en un plazo relativamente corto de tiempo.

 

La tendencia del mundo es aumentar la producción de alcohol para combustible. En 2008 alcanzó valores de 65,7 billones de litros y su proyección para el 2015 es incrementar casi el doble hasta 126,8 billones de litros (Tabla 3), concentrándose la producción en Brasil a partir de la caña de azúcar y en Estados Unidos, fundamentalmente a partir del maíz. Sin embargo, los norteamericanos ya están comenzando a utilizar otros cultivos, e inclusive la celulosa de plantas y hasta desechos de las poblaciones que contengan celulosa. Se puede ver que la tendencia es a crecer, especialmente en Brasil, en Estados Unidos y en China que proyecta cuadruplicar la producción en solo siete años.


Cuba posee los recursos naturales y el conocimiento para cultivar la caña de azúcar. Esta es quizás una de las razones más importantes. Sin embargo, sus producciones de alcohol son pequeñas, y se destinan a la elaboración de rones y aguardientes, a la industria farmacéutica y a la población.


La caña de azúcar como productora de energía eléctrica


En Cuba, desde la década de 1990 se ha estado trabajando en el incremento del uso de las fuentes de energías renovables y de otras fuentes energéticas nacionales. Estos trabajos han permitido que en el país se genere en la actualidad el 100 % de la energía eléctrica a partir de fuentes nacionales, básicamente del petróleo.


econ_05

 

Es sabido que la principal reserva energética renovable de Cuba está en la caña de azúcar, ya que de una zafra, como las desarrolladas hasta 1990 y en las que se producían ocho millones de toneladas de azúcar, el país podía obtener en forma de bagazo una cantidad aproximada a 3,5 millones de toneladas equivalentes a petróleo y si se sumaba la paja de la caña, este potencial llegaba hasta los seis millones de toneladas equivalentes a petróleo.

 
Si las producciones de azúcar se pudieran mantener en los cuatro millones de toneladas métricas, después de las reformas realizadas por el Ministerio del Azúcar (MINAZ) a partir del año 2002, el potencial energético de la biomasa que se produciría sería de alrededor de tres millones de toneladas equivalente a tres millones de petróleo anuales, aun sin usar una tecnología de avanzada.


Sin embargo, no ha sido posible hasta hoy realizar inversiones en la industria azucarera cubana que permitan incrementar el aprovechamiento energético actual de esta biomasa, a pesar de que este ha sido un tema muy estudiado por especialistas del MINAZ, la empresa de generación eléctrica, las universidades y otros centros de investigación. Para que se tenga una idea, en Cuba se genera como promedio en una fábrica de azúcar valores cercanos a los 25 kWh/t de caña procesada, en tanto existen países como Hawai que generan como promedio más de 100 kWh/t.


La limitación fundamental, para incrementar el uso energético de la caña de azúcar en Cuba y en otros países, está asociada a la necesidad de realizar inversiones en plantas de cogeneración.



econ_06

 

 

En el caso de Cuba, todos los estudios y pruebas pilotos están realizados, pero la limitación fundamental está en las inversiones.


En la Tabla 4 se muestra el potencial de la caña de azúcar con rendimientos de 50 t/ha, que pueden considerarse rendimientos bajos.

 

Aún más, a continuación aparecen las cifras de lo que se puede alcanzar con los mismos bajos rendimientos y con el área que posee actualmente la agroindustria de la caña de azúcar.


Como ejemplo de lo que ya se logra hacer en la práctica, existe en Brasil un moderno central donde están integrados los procesos de producción de azúcar, de bioetanol y de generación de electricidad y de producción de biodiesel a partir de la caña de azúcar (Oliverio y col., 2010), y se siguen construyendo esos tipos de centrales diversificados.


¿Cuál es el futuro de Cuba?


Si se analiza la situación actual de Cuba, todos los expertos del sector concuerdan que el principal problema es lograr aumentar la producción de caña de azúcar, pues de una producción de poco menos de veinte millones de toneladas de la gramínea que se producen, se debe llegar, de acuerdo con los planes del antiguo MINAZ (hoy empresa AzCuba), a cerca de cuarenta millones de toneladas en menos de diez años. La forma de lograr este objetivo es, fundamentalmente, aumentando los rendimientos de la caña por área, que están en cifras muy bajas y solo con lograr aumentar un promedio de 50 tacaña/hectárea se alcanzan estos objetivos.



econ_07

 

Es necesario, por ello, un grupo de medidas de índole básicamente económicas y sociales, que no son el objetivo de este trabajo. Sin embargo, en Cuba, antes de 1991, el rendimiento promedio del país era de alrededor de 60 tncaña/hectárea.


Hay varios ejemplos de unidades agrícolas de Cuba cuyos rendimientos están por encima de las 70 tacaña/hectárea en forma sostenida, comparables a los rendimientos de Australia y de otros países con altos rendimientos. Puede destacarse el área agrícola del central Jesus Rabí, en el municipio de Calimete, al sur de la provincia de Matanzas, donde un grupo de inversiones de importancia en maquinaria y el aumento de los precios por el rendimiento que se paga a los agricultores, hace que haya más de cuatro unidades agrícolas con rendimientos superiores a 80 tacaña/hectárea y en las áreas de riego de cerca de 120 tacaña/hectárea. Existen varios ejemplos de esos altos rendimientos en varias decenas de unidades agrícolas cubanas.


Algo muy alentador es que en la zafra 2011-2012 se generaron 533 Gigawatt/hora (GWh), el 100 % de lo planificado, cifra superior en 97 GWh a la zafra 2010-2011, ahora, con siete centrales más y una capacidad de generación superior en 82 MW. Se entregaron al SEN 84,6 GWh, con un cumplimiento al 100,3 %, superior a la pasada zafra en 15 GWh.


También está en perspectiva inmediata, la construcción de una bioeléctrica, por una empresa mixta en el norte de Ciego de Ávila donde se usa, como materia prima principal, la caña de azúcar. El costo de esa bioeléctrica será de cincuenta millones de dólares, que será financiado por la empresa extranjera. Dicha planta podrá producir 30 MW (Lodos, 2012).


Comentarios finales


La provocativa pregunta referida en el título de este trabajo pudiera contestarse de la forma siguiente:
Nunca un país debe depender de un solo producto o de una sola industria. El ejemplo histórico de Cuba con la industria azucarera lo explica, aunque hubo razones para hacerlo, sin embargo este autor considera que no siempre se justificó, sobre todo a partir de 1960. El comandante Ernesto Guevara lo vio con total claridad cuando fue ministro de Industrias, y nuestro Apóstol José Martí lo había previsto desde finales del siglo xix.


La economía cubana, en eso coinciden los expertos, debe depender de una gama lo más amplia posible de productos y servicios. Dentro de ese abanico, la agroindustria azucarera, eficiente y diver-sificada, puede producir no solo azúcar, sino alcohol y energía eléctrica en mayores cantidades. Además, deben incrementarse las producciones de alimento animal, productos farmacéuticos y otros que puedan jugar un rol importante en la salida de la crisis económica que estamos padeciendo. De todos esos productos y de varios más hay know-how y experiencia en su fabricación.


También concordamos que se deben resolver algunos problemas claves económicos y sociales del sector para lograr dichos resultados. Estos se conocen, están estudiados, solo es necesario acometerlos. Entre los dos más importantes están la inversión extranjera y el aumento del precio de la caña a los agricultores.

 

Bibliografía

 

Baron, P. (2008): “Conferencia magistral ofrecida en el Congreso de Diversificación”, 2008.
Gálvez, G. (2003): “Estado actual de la agricultura cubana”, notas del curso de Maestría de Gestión de Cooperativas, FLACSO, UH, 30 pp.

Gálvez, G. (2010): La agroindustria azucarera, alimentos y biocombustibles. El caso de Cuba. Evento Universidad 2010, Universidad de la Habana, versión en Disco Compacto, ISBN No: 978-959-16-1137-6.

Gómez, W. y Cruz, V. (2008): “Conferencia ofrecida en la Cátedra Azucarera Álvaro Reynoso de la Universidad de la Habana”.
Heinz, D.J. (1987): In: Sugarcane Improvement through breeding. Elsevier, Amsterdam.

Lodos, J. (2012): “Oportunidad de negocio: empresa mixta bioeléctrica de 30 MW”, conferencia ofrecida en la Cátedra Azucarera de la Universidad de la Habana-ATAC.

Moreno Fraginals, M. (1978): El ingenio, 3 tomos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba.

Oliverio, J. L.; V. B. Carmo and M. A. Gurgel (2010): The DSM-DEDINI sustainable mil: A new concept in designing complete sugar mills, ISSCT Conference, Proceedings, Veracruz, México, 2010.

Perez, L. (1988): Cuba between reform and revolution, University Press, University of South Florida, Florida, USA.