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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Siete pecados capitales del Poder Popular

 

Pedro Campos, La Habana, en Diario de Cuba

 

El Poder Popular en Cuba, el instrumento político concebido para el ejercicio del poder por el pueblo, ha demostrado ser ineficaz para sus fines enunciados: en la práctica no ha sido el pueblo el que ejerce el poder, sino un grupo pequeño de personas.

 

Las causas constituyen déficits básicos, que podríamos llamar los "siete pecados capitales", relativos a Poder, Dinero, Autonomía, Constitución, Estado, Dialogo y Democracia.

 

Poder

 

El Poder Popular está concebido para que la dirección central auto-designada sea siempre la que detente y ejerza todo el poder. Son las direcciones del Partido Comunista de Cuba (PCC) a todos los niveles las que organizan el sistema, las elecciones y las comisiones electorales y de candidaturas.

 

Solo en la circunscripción se vota por un delegado propuesto por el pueblo, en un régimen que penaliza la diferencia, prohíbe hacer propaganda política diferente a la del partido-estado-gobierno y donde la Seguridad interviene encubiertamente cuando aparece algún candidato "no satisfactorio".

 

La Asamblea Municipal resultante que elige al presidente del Gobierno municipal, es manipulada siempre para que salga la figura escogida por el Municipio del Partido. Ídem en todos los niveles.

 

Las candidaturas para delegados provinciales y nacionales se organizan y componen por "los factores" (organizaciones de masas controladas por el PCC) del nivel correspondiente. Y específicamente en el caso de la Asamblea Nacional el 50 % de los propuestos los hace la dirección nacional del PCC, y el otro 50% por los "factores" de abajo, subordinados al PCC.

 

La Asamblea Nacional siempre estará compuesta por personas designadas desde arriba. Será esa misma Asamblea la que elegirá al Consejo de Estado. Los de arriban deciden quiénes los eligen. Y se reúne dos veces al año una semana para aprobar todos los decretos presidenciales y del Consejo de Estado y convertirlos en leyes.

 

Dinero

 

Es el Consejo de Estado, donde generalmente están los mismos miembros del Buró Político del PCC, el que en verdad decide qué hacer con todo el dinero que recauda el Gobierno a través de sus empresas (recordar que aquí la propiedad estatal es la determinante), de sus monopolios de mercado interno y externo y de los impuestos que recauda todo el sistema de la Oficina de Administración Tributaria (ONAT).

 

Arriba se decide todo, las leyes sobre impuestos y presupuestos, de acuerdo con la filosofía de la planificación centralizada que encubre el control del dinero producido por todo el pueblo en función de los intereses estrechos del estado central. Esto, sin tocar el poder económico determinante de las Fuerzas Armadas.

 

Los municipios, ministerios y demás órganos del Gobierno, reciben presupuestos aprobadas por la Asamblea Nacional, según previas decisiones del Consejo de Estado y de Ministros.

 

De manera que el presupuesto se hace con total ausencia de control popular, el que supuestamente es ejercido por la Asamblea Nacional, presunta "representante del pueblo", aunque todos sabemos que no representa más que los intereses de quiénes la designan.

 

Autonomía

 

En consecuencia no hay autonomía alguna para el ejercicio del poder a nivel de Municipio. A nivel más local, barrial o de Consejo Popular, simplemente no hay nada que sugiera que existe poder del pueblo. El sistema verticalista de Gobierno es el que controla y decide todo lo que se hace abajo. Ni siquiera pueden decidir y controlar sus presupuestos los municipios y el pueblo está completamente al margen. No existe ningún tipo de democracia directa que permita el ejercicio de la autonomía.

 

Todo el dinero que generan los territorios va para el Gobierno central. Los presupuestos municipales son decididos centralmente.

 

Constitución

 

Solo es funcional a los intereses del poder central establecido, por lo cual debe ser cambiada en su concepción y articulado. Su artículo 5to concede al PCC la soberanía que debe corresponder al pueblo; no contempla una adecuada división de poderes y no garantiza el poder directo de las comunidades, ni su control de los recursos locales.

 

"Los interés nacionales o del Estado" no son los del conjunto de las comunidades, municipios y provincias, sino los intereses del siempre mismo Gobierno central.

 

La Constitución "socialista" ni reconoce las formas propiamente socialistas de producción, las libres de la explotación asalariada, sean asociadas o privadas, ni la propiedad privada en ninguna de sus formas, bases para el empoderamiento ciudadano y el desarrollo de los emprendedores que mueven el progreso de la nación. Estado dueño y único empleador, manda inexcusablemente.

 

Diálogo

 

Todo el sistema se sustenta en la imposición y el autoritarismo, sin diálogo alguno con el pueblo, los trabajadores, los académicos, ni los profesionales. No existen mecanismos que garanticen el diálogo ni la expresión diferente. Un país sin diálogo termina dividido y destruido por acción de las fuerzas depredadoras y por neutralización de las constructivas.

 

Democracia

 

Sin participación real de los ciudadanos en las decisiones que los afectan, sin empoderamiento real, económico y político de los ciudadanos no hay democracia posible, en su acepción precisa: demo (pueblo), cracia (poder), poder del pueblo. La revolución de 1959 se hizo para hacer real el poder del pueblo, la democracia, pisoteada, escamoteada, violada por la dictadura de Batista, para restaurar la soberanía popular.

 

Casi 60 años después, el nuevo poder establecido como dictadura, pero "del proletariado", para fabricar un "socialismo estatal", ha fracasado. Si no se establece un sistema democrático, si no se empodera al pueblo, si no se le permite ser dueño de su propiedad individual, colectiva o asociada, de las condiciones para su auto reproducción social, no lograremos salir del atolladero actual caracterizado por la centralización burocrática del poder político y económico.

 

Como se ha expuesto, los siete pecados capitales se interdeterminan: El poder central controla el dinero, sin éste no hay aquel, por lo que no puede haber autonomía local, todo según las definiciones e indefiniciones de una Constitución que potencia al Estado sobre el ser humano y que impone todo autoritariamente, sin diálogo, lo cual es posible porque no hay democracia y ésta no puede existir si el poder y el dinero están concentrados, si no hay autonomías, si nada de esto está definido en la Constitución, si el Estado no está para servir a las personas en lugar de ser él servido por ellas y en vez de diálogo solo tenemos confrontación e intolerancia.

 

¿Soluciones? Declárese la plena libertad de expresión, asociación, elección y actividad económica, y llámese al diálogo respetuoso e inclusivo de toda la nación; convóquese a una nueva Constitución previo amplio proceso democrático de participación horizontal y sométase a referendo; establézcanse una nueva ley electoral multipartidista, un Estado de derecho y una convocatoria a elecciones libres, plenamente democráticas que hagan realidad la noción martiana de patria "con todos y para el bien de todos".