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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Según el oficialismo, este año será peor

 

Pedro Campos, La Habana, en Diario de Cuba

 

Según la información oficial brindada por los gobernantes cubanos, Cuba creció un 4% en el pasado año 2015 y se prevé un crecimiento del 2% para este año que comienza.

 

¿Significado? Según distintas teorías económicas, si una economía determinada crece un año un  X% y al año siguiente solo crece un X-2%, esa economía está decreciendo. De manera que la economía cubana enfrentará un decrecimiento el año próximo. Estas cuestiones técnicas ni todo el mundo las entiende ni dicen mucho al "obrero asalariado socialista", que vive contando el dinero para ver si le alcanza.

 

Lo que sí está claro para los economistas y para lo que no lo son, es que este año que acaba de pasar fue, literalmente,  de "apaga y vamos" para muchos cubanos. No hubo avances económicos palpables y las posibilidades objetivas de que los hubiera para el cubano medio se vieron impedidas por la continuación de las políticas restrictivas monopólicas del Estado.

 

Esos dos factores, junto a las noticias sobre la posibilidad de la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano fueron las causas principales del éxodo enorme por todas las vías en dirección a EEUU. Las cifras récord de los que intentaron llegar a continente traviesa, junto al cierre de la frontera nicaragüense crearon la crisis conocida en Centroamérica. Se habla de 9.000 o 10.000 cubanos varados en esa región a la espera de una solución que parece cercana y de otros 40.000 en Ecuador esperando que el tiempo "amaine" para emprender camino.

 

En fin que si los números del informado crecimiento del PIB no dicen mucho y crecer 4% no significó nada positivo para los cubanos, es de imaginar que el 2% previsto para este año sea una noticia bastante desalentadora que creará más incertidumbre y, en lugar de parar la estampida, puede aumentarla. La gente no sabrá mucho de macroeconomía, pero todo el mundo sabe que dos es menor que cuatro y si cuatro no significó nada para el cubano de a pie, ¿qué podrá significar dos?

 

Es evidente: habrá menos comida, menos transporte, menos viviendas y los precios aumentarán.

 

Al dar el dato, el Gobierno cubano puede haber tenido en cuenta todo su significado. Total, dirá algún irresponsable jerarca, "lo que hace falta es que se vaya un par de milloncitos más, sobre todo esos opositores y criticones que se la pasan culpando al Gobierno de todas nuestras desgracias. El que no esté de acuerdo que se vaya".           

 

La gente en la calle, que no es boba, sabe lo que significa Venezuela para Cuba y habla abiertamente de que el país podría estarse acercándose a otro "Periodo Especial", en alusión particular a los apagones y al desabastecimiento crónico de productos alimenticio básicos.

 

Algunos de pensamiento más sofisticado creen que como a EEUU no le conviene una profundización de la crisis económica en Cuba y Obama quiere sellar el triunfo de su política cubana con una visita a La Habana en este año, toda esa sopa de numeritos de PIB no es más que otra maniobra raulista para presionar a EEUU a que acabe de levantar  el bloqueo, si no quiere enfrentar otra crisis migratoria tipo balseros 94, cuyo preámbulo habría sido el  presente conflicto migratorio en Centroamérica.

 

Los que tienen puestos pies y oídos en la tierra saben que la "cosa está mala"; que las promesas de mejoras no han pasado de ser tales; que la apertura económica no se ha abierto de verdad al trabajo privado, al cooperativo ni al capital extranjero y que, por tanto, no ha desembarcado en la mesa de los asalariados, la gran mayoría; que los jubilados la están pasando fea, que la crisis está tocando ya a los propios militares de segundo rango y que el CUC sigue a 25, mientras que la carne de cerdo subió este año de 30 hasta 50 pesitos cubanos.

 

No quisiera pecar de pesimista, pero si no hay una pronta reacción de todas las fuerzas interesadas en propiciar  cambios democráticos en política y economía, que estimulen el desarrollo y el crecimiento de los ingresos reales de los trabajadores y mejore la asistencia social, el panorama nacional para este año no se avizora muy halagüeño para los cubanos.