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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Se desmorona el sistema eléctrico en Cuba

 

Juan O. Tamayo, El Nuevo Herald

 

El sector de la electricidad en Cuba ha estado decayendo sostenidamente durante los últimos cinco o seis años debido a malas inversiones, falta de controles y daños causados por huracanes, según un informe de un profesor de la Universidad de Miami.

 

“Ellos tuvieron una ligera mejoría hasta el 2005 o el 2006, pero desde entonces ha ido decayendo”, dijo Manuel Cereijo, profesor de ingeniería eléctrica que ha observado el sector por mucho tiempo, y ha escrito varios informes sobre su actividad.

 

Las cifras más recientes de Cereijo muestran que la electricidad perdida entre las plantas eléctricas y los consumidores aumentó de un 18 por ciento de la corriente generada en el 2005 al 30 por ciento el año pasado, en comparación con alrededor del 5 por ciento en otros países.

 

El número de días con apagones aumentó de 100 a 125 en el mismo período, agregó, y el tiempo total de interrupciones en el sistema aumentó de 480,000 horas en el 2008 a 900,000 horas el pasado año.

 

La demanda en las horas pico, entretanto, aumentó sostenidamente, de 2,200 megavatios a 3,500 megavatios, lo cual llevó a interrupciones y otros problemas. La isla necesita actualmente una adición inmediata de 500 megavatios en capacidad generativa, añadió Cereijo.

 

Cuba sufrió una creciente serie de apagones el verano pasado, que culminó en una enorme interrupción en septiembre que se calcula dejó a unos 5 millones de personas sin electricidad por hasta 12 horas en la mitad occidental de la isla.

 

Cereijo dijo que él obtiene sus cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas del propio gobierno cubano, empleados del sector de la electricidad que desertaron y viven ahora en el extranjero, y compañías que venden equipos a la isla, entre otras fuentes.

 

El tambien vicedecano retirado de la facultad de Ingeniería de la Universidad Internacional de la Florida escribió un largo informe sobre el sector de la electricidad de Cuba en el 2011. Presentará una versión actualizada en UM el 17 de abril.

 

La generación y distribución de electricidad en la isla recibieron duros golpes a principios de la década de 1990, luego que la Unión Soviética se derrumbó y dejó de enviar petróleo barato y piezas de repuesto para los equipos de la isla.

 

Los cubanos bromeaban entonces que tenían más oscuridad que luz, y llamaban a los regresos ocasionales de la electricidad “alumbrones”.

 

La producción de electricidad mejoró en la década del 2000, cuando la isla comenzó a gastar lo que se calcula como $3,500 millones en generadores más pequeños para compensar el constante deterioro de sus plantas más antiguas y de mayor tamaño, señaló Cereijo.

 

Pero las plantas más pequeñas fueron diseñadas para dar corriente a grandes instituciones tales como hospitales durante las interrupciones, y no para funcionar por largos períodos de tiempo. Los cubanos se quejaban además de sus nocivas emisiones.

 

La isla tenía 17 plantas eléctricas principales en 1989, y ahora sólo tiene siete que funcionan, aseguró Cereijo. La más moderna de sus líneas de alto voltaje fue instalada en la década de 1970 y usó tecnología soviética que ya era vieja en esa época.

 

Tres huracanes devastadores azotaron a Cuba en el 2008, y algunos de los daños causados por el huracán Sandy en la parte oriental de Cuba el año pasado, principalmente a líneas y transformadores, todavía no se han reparado, según informes de disidentes de la región.

 

Justo el mes pasado, el gobierno de Uruguay donó materiales por un valor de $300,000 para reparar los daños a la red eléctrica causados por Sandy, los peores de los cuales afectaron a la provincia y la ciudad de Santiago de Cuba el 25 de octubre.

 

Subrayando la necesidad de Cuba por una mayor capacidad generativa, el gobierno anunció en diciembre que había reabierto su planta hidroeléctrica más antigua, construida en 1912 en la provincia de Pinar del Río, con nueva tecnología china.

 

Una firma británica, Havana Energy, anunció también en noviembre que había firmado un acuerdo con el gobierno cubano para producir energía en la isla a partir de fuentes renovables tales como desechos de la caña de azúcar y otras plantas.

 

Funcionarios cubanos no dieron un explicación detallada del apagón de septiembre, y solamente dijeron que había sido causado por una “interrupción” en una línea de alto voltaje cerca de la ciudad de Ciego de Ávila, a unas 250 millas al este de La Habana.

 

El apagón dejó en la oscuridad a la mitad occidental de la isla, desde Pinar del Río hasta la provincia de Villa Clara, durante un plazo de 5 a 12 horas. Otros apagones se reportaron aproximadamente a la misma hora en el extremo oriental de la isla, pero no se puso en claro si estuvieron relacionados.

 

La prensa oficial en Cuba ha reportado además repetidas veces robos de materiales en el sector de la electricidad -desde cables hasta torres de transmisión, así como sus vigas, tornillos y tuercas de acero y aluminio- que causan apagones a menor escala.