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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

“Se cayeron de la mata”

 

Fernando Ravsberg, BBC Mundo

 

Por estos días el tema de debate en La Habana y Miami es la "Ley de Ajuste Cubano", gracias a la cual cualquier ciudadano de la isla que pise territorio de Estados Unidos recibe la residencia, tal y como si se tratara de un refugiado político.

 

Ninguna otra comunidad de inmigrantes en ese país tiene semejantes beneficios y estos solo se pueden entender en el marco del enfrentamiento político bilateral, residuo de la Guerra Fría que dura ya más de medio siglo.

 

La sinceridad y la política raras veces van en yunta. EE.UU. afirma que el objetivo de la ley es acoger a los que huyen del comunismo mientras que en Cuba aseguran que se trata de un arma para promover la emigración ilegal.

 

Estos argumentos pudieron ser ciertos décadas atrás pero tengo la impresión de que el tiempo los convirtió en discursos vacíos. Ni unos ni otros pueden ya defenderlos sin que se perciba el tufo de la propaganda política.

 

Las cosas han llegado a tal grado que el gobierno cubano es el único en el mundo que protesta porque a sus ciudadanos les dan facilidades legales en otro país, a pesar de que oficialmente se les reconoce como emigrantes económicos.

 

Si La Habana tuviera éxito en sus intentos de eliminar la Ley de Ajuste, seguramente la emigración ilegal seguiría como ocurre entre los mexicanos, dominicanos o centroamericanos, que no reciben beneficios especiales en EE.UU.

 

Y lo cierto es que hoy la mayoría de los cubanos emigran de forma más "legal y segura" que el resto, portan una visa de emigrante, se quedan en una visita familiar o atraviesan los puentes de la frontera mexicano-estadounidense.

 

La posición oficial de Cuba resulta paradójica porque esos privilegios migratorios significaron una válvula de escape en los momentos de mayor tensión social y una importante fuente de divisas, vital durante la crisis económica de los 90.

 

Igual de sorprendente es oír a los disidentes cubanos alzar la voz a favor de la Ley de Ajuste a pesar de que han repetido hasta la saciedad que los comunistas utilizan la emigración para aliviar las tensiones sociales y políticas.

 

Pero sería injusto decir que las contradicciones solo afloran a este lado del Estrecho de La Florida. David Rivera, representante republicano de origen cubano, está en el candelero porque acaba de proponer reajustar la Ley de Ajuste.

 

El parlamentario recuerda que el objetivo inicial de la legislación "era proporcionar un estatus (legal) a los refugiados cubanos, porque no podían regresar a Cuba" y constata que ahora un tercio de ellos pasan sus vacaciones en la isla.

 

Su gran mérito es ser el primer político cubanoamericano en expresar con total franqueza la contradicción de "aquellos que hacen uso de una ley concebida para protegerlos de la persecución y luego viajan al país perseguidor".

 

Pero su error es intentar forzar la realidad. No propone limitar el refugio a los cubanos que sean realmente perseguidos, como ocurre con las demás nacionalidades, sino que se castigue a los que no estén dispuestos a fingirse exiliados políticos.

 

En concreto intenta sancionar a aquellos que viajen a la isla antes de haber residido cinco años en EE.UU. Evidentemente la propuesta no toca el problema de fondo, es apenas un intento de maquillaje para que la ley se parezca aunque sea un poco a la realidad.

 

Un comentarista del mayor periódico de Miami capta el peligro y alerta de que "David Rivera quiere que el exilio se suicide", señalando que el parlamentario se pone "del lado de Raúl Castro", acusación que en La Florida es casi una amenaza.

 

Sin embargo, no amedrenta a otra periodista de origen cubano, Bernardette Pardo, quien criticó la Ley de Ajuste porque "establece diferencias (...) y convierte a los cubanos en vacas sagradas algo que con toda razón resiente el resto de los inmigrantes".

 

Gracias a este debate el portavoz de la Federación de Expresos Políticos, el cubanoamericano Arturo del Monte, se cae de la mata(1) y descubre que "si eres un refugiado político y esperas un año y un día para viajar a Cuba entonces no eres un perseguido".

 

 

(1) “Se cayó de la mata” es una expresión cubana. Significa que alguien “descubrió” algo que todo el mundo ya conocía.