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REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Retos y oportunidades para Puerto Rico

de una apertura DE LA ECONOMÍA CUBANA

 

Evaldo A. Cabarrouy, Universidad de Puerto Rico

Félix Cué, Uiversidad Interamericana

 

Introducción

 

La economía cubana se ha caracterizado por su alta dependencia del comercio exterior, y la estructura de éste, a su vez, por un amplísimo número de rubros de importación, en tanto que el grueso de las exportaciones lo constituye un número reducido de productos. El azúcar representa la principal fuente de divisas del país.

 

En 1992 se agudizó la crisis económica en Cuba, con una nueva declinación del Producto Social Global y de las importaciones de bienes y servicios, a raíz del recrudecimiento del embargo económico de los Estados Unidos y la total desaparición de las beneficiosas relaciones comerciales con los países de Europa Oriental, especialmente con la desaparecida Unión Soviética. Según las cifras presentadas por la CEPAL, la capacidad de importación del país se redujo en 73 por ciento con respecto a 1989 y ello se reflejó en la escasez de materias primas, materiales, piezas de repuestos, bienes de capital, alimentos, pero sobre todo productos energéticos que ha determinado la caída de la oferta global.[1] Asimismo, se destaca la disminución tanto de la demanda interna como de las exportaciones de bienes y servicios.

 

Por otra parte, hubo un importante avance en relación a la inversión extranjera, ya que se concretaron cerca de 80 asociaciones económicas fundamentalmente en las ramas del turismo, industrias básicas, sideromecánica, materiales de construcción y agricultura. Sin embargo, no obstante las inversiones en la actividad turística, la inversión bruta fija se redujo.[2]

 

Al finalizar 1992, se afirmaba que 1993 reservaba dificultades aún mayores para la economía cubana.[3] Así por ejemplo, los ingresos por exportaciones podrían sufrir una fuerte reducción con la contracción de la producción azucarera. Fuentes cubanas han reconocido que la zafra azucarera 1992/93 se espera que alcance solamente alrededor de 4.2 millones de toneladas métricas de azúcar en comparación con los 7 millones de TM. producidas en la zafra 1991/92. Aunque es posible que el precio promedio anual alcance entre US$0.10/lb y US$0.11/lb en comparación a un promedio de alrededor de US$0.09/lb el año pasado, ello no será suficiente para compensar la caída en la producción azucarera.[4]

 

La economía cubana enfrenta este año enormes dificultades y sin dudas una compleja coyuntura. La posible apertura económica de Cuba crearía nuevas oportunidades comerciales y económicas para empresarios e inversionistas de todo el mundo. Para Puerto Rico, la transición de Cuba hacia una economía de mercado acompañada de una normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, representa retos que tendría que enfrentar y posibles beneficios que podría lograr.

 

El propósito de este trabajo, como lo indica el título del mismo, es examinar las implicaciones que tendría sobre la economía de Puerto Rico, la posible apertura de la economía de Cuba específicamente sobre los sectores de turismo, y manufactura. A su vez, reconociendo que una reestructuración de la economía cubana podría afectar el desarrollo de Puerto Rico, se identifican algunos sectores que se pueden convertir en áreas de cooperación, asistencia técnica y comercio entre ambos países.

 

Panorama General de la Economía de Puerto Rico

 

Puerto Rico ha tenido profundos cambios socioeconómicos durante los últimas cuatro décadas. Los esfuerzos por promover el desarrollo económico de la Isla a través de la transformación de una economía agrícola a una industrial y de servicios, comienzan con el programa de promoción de industrias conocido como Operación Manos a la Obra. Luego de un breve experimento con un programa de inversiones directas del estado, se adopta una política de promoción de la inversión privada directa de capital externo, asumiendo el gobierno la responsabilidad del desarrollo de la infraestructura y demás condiciones que faciliten el flujo de esos capitales hacia la isla.[5]

 

De acuerdo con los datos de la Junta de Planificación, el producto interno bruto de la Isla aumentó de a penas quinientos millones en dólares en 1947 a cerca de ocho mil millones de dólares en 1974, una tasa de crecimiento promedio anual de 10.2 por ciento entre 1947 y 1974. Aún después del ajuste debido a las fluctuaciones de los precios, la tasa de crecimiento real fue de 6.9 por ciento durante el período. En términos per cápita, el producto bruto aumentó de $658 en 1947 a $2,245 en 1974, una tasa de crecimiento promedio de 4.9 por ciento anual.[6]

 

Comienza así el proceso de cambio de la estructura política y económica de Puerto Rico que ha resultado en el extraordinario desarrollo económico de la isla. No solamente se elevaron de forma dramática los niveles de vida de la población sino que, además, se transformó la naturaleza misma de la economía.[7] Con una población de alrededor de 3.6 millones de habitantes y una extensión territorial de solamente 100 millas (160 Km) de largo y alrededor de 35 millas (56 Km) de ancho, Puerto Rico cuenta hoy con una capacidad productiva y un acervo de recursos que rebasa al de otros países de similar tamaño y aún otros de mayor población.

 

En el año fiscal 1992, la economía de Puerto Rico registró un crecimiento económico de 1.2 por ciento, mientras que la economía de Estados Unidos registró un modesto crecimiento de 0.3 por ciento. La producción total de bienes y servicios a precios corrientes alcanzó un nivel de $23,619.5 millones, mientras que el producto bruto per cápita aumentó a $6,626 dólares. Una baja tasa de inflación se reflejó en el deflactor implícito del producto bruto, que durante el año fiscal creció 2.1 por ciento en comparación con 4.9 por ciento en 1991. De otra parte, la fuerza laboral ascendió a 1,170,000 personas, aumentando a 46.1 por ciento la tasa de participación. No obstante, en el referido año fiscal se mantuvo el empleo total de 977,000 personas, nivel también alcanzado en el año anterior.[8] De la combinación del aumento en la tasa de participación y la estabilidad en el nivel de empleo, resultó un aumento en la tasa de desempleo a 16.5 por ciento por segundo año consecutivo, luego haber registrado siete años de reducciones continuas a partir del año fiscal 1983.

 

El sector manufacturero es el principal propulsor de la economía por su contribución al ingreso neto (41.2%) y al producto interno bruto (38.7%) del país. Las industrias de alta tecnología, mayormente elaboradoras de productos químicos y análogos, fueron las principales responsables del crecimiento observado en la manufactura. Vale la pena señalar que dentro de este sector, las firmas 936 desempeñan un papel predominante en término de su contribución directa al empleo total, la producción, el valor añadido, los salarios y las exportaciones.[9] El sector de servicios contribuye significativamente al crecimiento económico de Puerto Rico. Durante el año fiscal 1992, la participación de este sector en ingreso neto interno de la Isla alcanzó un 10.4 por ciento. En términos de empleo, el sector representó casi el 23 por ciento del empleo total generado en Puerto Rico en el año fiscal.[10]

 

El comercio exterior constituye un componente determinante en el crecimiento económico de Puerto Rico. La importancia de este renglón se refleja en el hecho de que la mayor parte de la producción interna se exporta y en la gran proporción que representa la importación de los bienes intermedios y de capital utilizados en la producción local. Particularmente, el 99.2 por ciento de las exportaciones provienen del sector manufacturero mientras que cerca del 87 por ciento de las exportaciones de mercancía registrada van destinadas a los Estados Unidos. Por su parte, el 70 por ciento del total de importaciones de mercancías está compuesto por materias primas y bienes intermedios mientras que 67 por ciento de las importaciones de mercancía registrada procede de los Estados Unidos.[11]

 

Las transferencias del gobierno federal han sido un importante flujo de fondos del exterior en el sistema económico de Puerto Rico. Su impacto se canaliza a través de fondos dirigidos a mejorar la calidad de vida de los residentes de la Isla, mediante el ofrecimiento de más y mejores servicios públicos o privados. Durante el año fiscal 1992, las transferencias federales totalizaron $6,502.0 millones, de las cuales $1,557.2 millones fueron asignadas al sector público y se concentraron mayormente en el área de desarrollo social. Sin embargo, las transferencias a las personas representan la partida principal de las transferencias federales a Puerto Rico. Estas representaron el 21.3 por ciento del ingreso personal de Puerto Rico.[12]

 

La Junta de Planificación de Puerto Rico ha proyectado un crecimiento real para la economía de 2.9 por ciento en el año fiscal 1993 y de 3.3 por ciento en el año fiscal 1994. Sin embargo, los recortes propuestos por el Presidente Clinton en los gastos del gobierno federal y las posibles modificaciones a la Sección 936 afectarían las proyecciones en la medida en que las mismas inciden sobre las transferencias federales, el gasto turístico y las exportaciones.

 

Efectos Sobre Puerto Rico de una Apertura de Cuba

 

La industria del turismo y el sector de manufactura podrían ser los que se verían más afectados con la transición de Cuba hacia una economía de mercado.

 

Turismo

 

Sin dudas el turismo es el sector de oportunidades económicas más obvias para Cuba y el de más urgente e inmediata competencia para Puerto Rico.

 

Cuba, con sus playas vírgenes, arrecifes coralinos y valiosas especies de flora y fauna, constituye uno de los países con mayor potencial turístico del Caribe. Desde la década del veinte del presente siglo, el turismo mundial aportaba considerables ingresos a la economía cubana. Dos décadas después cerca de 275,000 turistas, 70 por ciento provenientes de los Estados Unidos, visitaban la Isla. A mediados de la década de 1950, la industria cubana del turismo era la mayor y mejor desarrollada del área del Caribe, llegando a recibir una tercera parte de los arribos al área. Este mercado natural se vio eliminado desde el inicio de los sesentas hasta los años setentas que llegaron a Cuba una cantidad reducida de visitantes.

 

En 1982 mediante la Ley de Empresas Conjuntas y su actualización en 1991 el gobierno decide colocar este sector entre los prioritarios para el desarrollo viabilizando el crecimiento de la industria turística en Cuba. La cantidad de personas que visitaron a Cuba aumenta de 129,591 en 1980 a 275,618 en 1989. Entre 1982 y 1989 la tasa de crecimiento media fue 16.9 por ciento mientras que mundialmente los arribos de visitantes crecieron a una tasa anual media de 6.5 por ciento.[13] Desde l989 el turismo se ha convertido en un importante generador de divisas después de las exportaciones de azúcar y derivados y minerales y productos relacionados.

 

Según fuentes oficiales, el turismo internacional continúa creciendo, a un ritmo que duplica el número de visitantes cada cinco años. En 1987 visitaron a Cuba 289,000 personas mientras que el número de visitantes que arribaron en 1992 fue de 460,000 personas. En ese año, los ingresos brutos por turismo fueron de $530 millones, con ingresos netos en divisas por $265 millones. Para el año 1993 el gobierno cubano proyecta recibir 690,000 visitantes y obtener ingresos brutos de $566 millones. Los principales emisores de turistas hacia Cuba son Canadá, Alemania , España e Italia en Europa y México, Brasil y Argentina en América Latina.[14] Cuba, en síntesis, está encaminada a convertirse en un destino turístico de primer orden en la Cuenca del Mar Caribe, por lo que se espera que los ingresos brutos por turismo se conviertan en la segunda fuente de divisas después del azúcar y sus derivados.

 

En Puerto Rico el impacto de las actividades industriales y comerciales originadas por los visitantes constituyen una fuente importante de empleos e ingresos. En 1992 mientras el gobierno cubano estimó en cerca de medio millón el número de visitantes, Puerto Rico recibió 3,703,200 personas, lo que representó un aumento de 5.7 por ciento en relación con el año anterior. De este total, el 71.3 fueron visitantes regulares y el restante 28.7 por ciento correspondió a visitantes especiales.[15] Ambos renglones registraron aumentos de 1.0 y 19.3 por ciento respectivamente, en este año fiscal. El gasto total de la actividad turística para 1991-92 fue de $1,511.3 millones con un gasto de los visitantes regulares estimado en $1,511.3 millones y el de los visitantes especiales en $66.3 millones.[16] Esto equivale a un crecimiento de 5.3 por ciento sobre el año fiscal 1990-91.

 

La Junta de Planificación de Puerto Rico ha estimado que el total de gastos de visitantes en 1991-92 representó un 4.7 por ciento del producto interno bruto y que generó un ingreso neto de $460.5 millones, lo que representó 1.5 por ciento del ingreso neto interno total. Se ha estimado también que en el año fiscal en cuestión, la actividad turística generó aproximadamente 54,000 empleos directos e indirectos en la economía.[17]

 

Un estudio que encomendó el Consejo de Desarrollo Estratégico para Puerto Rico ha estimado en un 15 por ciento la reducción de turistas norteamericanos que visitarían Puerto Rico al abrirse Cuba al turismo de EE.UU. La apertura de Cuba le costaría unos $264.5 millones a la economía de Puerto Rico en un período de cinco años a partir de la reestructuración de la economía cubana.[18] No obstante, Cuba está aún lejos de alcanzar en turismo los niveles de ingresos, arribos, gastos e infraestructura de la industria turística de Puerto Rico. Sin embargo, países como Jamaica. República Dominicana y Bahamas podrían ser más afectados en su industria turística amortiguando por consiguiente el impacto en la industria de turismo puertorriqueña.

 

Manufactura

 

El sector de la manufactura es uno en el cual Puerto Rico podría tener grandes ventajas comparativas en un escenario de transición rápida de la economía cubana a una de mercado.

 

A pesar de los ingentes esfuerzos realizados, Cuba no ha logrado una verdadera transformación de las estructuras productivas que le permitan una acumulación de riqueza y una inserción definitiva en los mercados internacionales. Por consiguiente, la participación de la industria en el Producto Social Global (PSG) no se ha modificado substancialmente. Dentro del sector industrial, a pesar de haberse experimentado tasas de crecimiento anual media de entre 9 y 12 por ciento, los sectores que han logrado generar bienes exportables crecieron solo a una tasa media anual de entre 1.5 y 3.0 por ciento, tasas menores que las necesarias para la reproducción del capital. Por consiguiente, mientras en 1958 la producción de bienes industriales no tradicionales constituía el 1.9 por ciento de las exportaciones cubanas, en 1988 representaba todavía algo más de 2 por ciento dentro de un conjunto de nuevas exportaciones cuyo peso especifico era, en el mismo año, de 11 por ciento.[19]

 

Por ende, la industria azucarera de Cuba continúa siendo el pilar fundamental de la economía. En 1958 los productos de origen azucarero constituían el 80.6 por ciento de las exportaciones cubanas y en 1988 representaban el 74.6 por ciento. Por lo cual, Cuba no ha logrado diversificar los ejes de acumulación de riqueza que garanticen un desarrollo económico autosostenido.[20]

 

No obstante, en 1989 el valor de la producción manufactura --la cual incluye fabricación de azúcar, biotecnología y componentes electrónicos-- alcanzó la cifra de 11,050 millones de pesos cubanos a precios constantes de 1981 y representaba el 30.9 por ciento del Producto Social Global. El la producción del sector agropecuario, que incluye agricultura cañera, silvicultura y pesca tenia un valor de 4,1l6 millones de pesos cubanos con una participación del 15.1 por ciento en el PSG.[21]

 

En Puerto Rico, la actividad manufacturera constituye el motor que impulsa el desenvolvimiento económico del país. El empleo, la producción y las exportaciones del sector manufacturero se ven afectadas por factores asociados con la economía local y la de Estados Unidos. El sector manufacturero se ha ido transformando de uno de tecnología básica e intermedia a uno de alta tecnología; Puerto Rico ostenta la mayor concentración de compañías farmacéuticas en el mundo. También cuenta con un gran número de otras industrias de alta tecnología en el área de computadoras y equipo electrónico, así como en equipo médico de precisión e instrumentos científicos. No obstante, la industria de ropa y productos relacionados todavía constituye la fuente más importante de empleos dentro del sector. La manufactura en conjunto provee empleo directo a unos 151,000 trabajadores y sirve de base para el sostenimiento de otras industrias que suplen los artículos y servicios necesarios para manufacturar productos para el consumo local y la exportación.[22]

 

El crecimiento de este sector se ha cimentado en la atracción de inversionistas del exterior cuya producción está orientada hacia mercados externos, principalmente el norteamericano. Desde 1976, la atracción, promoción y crecimientos de las industrias se ha logrado mediante un programa de incentivos en el cual la exención contributiva y las disposiciones de la Sección 936 del Código de Rentas Internas de los Estados Unidos son elementos primordiales. Además, hay otros factores que contribuyen al auge de este sector tales como: (1) accesibilidad a diversos mercados; (2) fuentes de financiamiento disponibles; y (3) abundantes recursos humanos altamente calificados.

 

En resumen, la industria del azúcar en Cuba no representa competencia para Puerto Rico pero sí algunas que utilizan sus derivados como la del ron. La industria textil como confecciones y tejidos y la de fabricación de calzado, ambas en decadencia en Puerto Rico, son dos en las que Cuba tiene innegables ventajas. La biotecnología es una rama que ha tenido un auge notable en Cuba y que puede representar igualmente desafíos y oportunidades para la industria farmacéutica de Puerto Rico. Con respeto a otras industrias de alta tecnología, como la de equipos electrónicos y la de procesamiento de datos, tanto Cuba como Puerto Rico tienen algunas ventajas que permiten y auguran una futura racionalización e integración.

 

Oportunidades para Puerto Rico de la Inserción de Cuba en la Economía Mundial

 

Las oportunidades que se abren en Cuba para Puerto Rico tienen antecedentes históricos y culturales.[23] Cuba podría representar para Puerto Rico, un mercado, por lo menos tan importante como lo es la República Dominicana.

 

Al igual que Cuba, Puerto Rico tiene un gran potencial de crecimiento en el sector de turismo y debe continuar fortaleciendo sus polos turísticos y el desarrollo de nuevos mercados a base de la diferenciación del producto en relación con sus competidores. Los patrones de transformación, en cuanto a la diversidad de mercados se refiere, representan nuevos retos a considerar. Si bien el turismo de placer enfocado a los hoteles de lujo y cercano a las playas no es el de mayor crecimiento en la actualidad, es necesario considerar que a medida que se observan unos mayores niveles de concientizacion a través del mundo sobre la necesidad de preservar el medio ambiente, aumentan la alternativa del turismo de carácter ecológico. Es importante también el desarrollo de nuevos mercados en donde Puerto Rico pudiera tener ventaja comparativa sobre otros países de la región, como por ejemplo: visitantes que requieren servicios de salud, estudiantes de intercambio y deportes.

 

Independientemente de la actividad turística que está condicionada a las tendencias macroeconómicas que se observan en los principales países originadores de viajes, los esfuerzos conjuntos de parte de los países y organizaciones regionales fortalecen la importancia del Caribe dentro del turismo internacional. Sin perder esta perspectiva, Puerto Rico puede establecer convenios turísticos con Cuba para colaborar en áreas tales como: (1) rutas o destinos comunes de visitantes; (2) coordinación de estrategias de mercado; (3) participación en acuerdos de empresas conjuntas con capitales del exterior; (4) intercambio de personal capacitado y de experiencias mutuas para obtener las economías de escala que una integración regional pueda requerir; y (5) promoción de ciertas especialidades de la industria como turismo de salud y ecoturismo.

 

En la industria de barcos cruceros, por ejemplo, el potencial de integración y las oportunidades tanto para Cuba como para Puerto Rico son extraordinarias. Al abrirse en Cuba nuevos puertos a barcos cruceros, se descongestionarían otros puertos de las Antillas lo que permitiría un sustancial crecimiento en el número de barcos cruceros y visitantes. De hecho, se ha estimado que en diez años a partir de la apertura de Cuba cerca de 2.4 millones de turistas norteamericanos podrán estar visitando esa isla en barcos cruceros.[24] Si es posible anticipar un aumento de tal magnitud en los visitantes de barcos cruceros a Cuba no seria aventurado estimar los beneficios que podría recibir el puerto de San Juan.

 

Puerto Rico tiene mucho que aportar sobre la base de una acumulación de experiencias en particular con el turismo de clase alta, que será también de gran utilidad para la industria turística en Cuba. Sin embargo, el potencial que pueda tener Puerto Rico como destino turístico de importancia requiere que se mantenga el desarrollo de infraestructura, como puertos, aeropuertos, carreteras, facilidades de alojamiento y otros, a tono con las necesidades y características inherentes de cada zona turística, con atención particular a la preservación del medio ambiente. Necesita, además, un mayor nivel de concientización ciudadana sobre la importancia del turismo. Las instituciones educativas serían un importante mecanismo de promoción de la actividad turística.

 

El Programa para el Desarrollo del Caribe, iniciado en 1985, ha comprometido a Puerto Rico a que participara en promover de una manera activa el desarrollo económico del Caribe. La relación especial de Puerto Rico con los Estados Unidos, su extensa experiencia en el desarrollo industrial y su vinculación histórica y cultural con el Caribe, complementan los esfuerzos del gobierno de los Estados Unidos para desarrollar la Iniciativa de la Cuenca del Caribe y sirven como base para lograr un futuro más competitivo en la región. El Programa tiene tres metas principales: 1) Promover las operaciones de producción complementaria o plantas gemelas entre Puerto Rico y los países de la Cuenca del Caribe. 2) Estimular el uso de fondos de la Sección 936 para financiar los proyectos que cualifiquen de los países elegibles en área del Caribe. 3) Iniciar e implementar asistencia técnica y programas para colaborar en las áreas de mercadeo, promoción industrial y educación escolar.[25]

 

Puerto Rico y Cuba pueden explorar la posibilidad de producción compartida o planta complementaria la cual combina la sofisticada tecnología de Puerto Rico con los salarios competitivos y recursos naturales con que cuentan los países de la Cuenca del Caribe. Este concepto permite a las firmas realizar la fase de producción que requiere mano de obra intensiva en un país beneficiario de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, mientras se completan otras etapas en Puerto Rico, donde la fuerza laboral y la infraestructura están preparadas para operaciones que requieren tecnología avanzada y destrezas gerenciales o facilidades de capital intensivo.

 

Por otro lado, debido a una provisión especial en 1986 del Congreso de los Estados Unidos, los fondos 936 están disponibles para el financiamiento de proyectos de desarrollo en los países del Caribe que firmen un Tratado de Intercambio de Información Contributiva con los Estados Unidos (TIEA por sus siglas en inglés). El aspecto principal para Cuba sería el hecho que los fondos 936 se prestan a inversionistas a una tasa de interés uno o dos puntos por debajo del mercado, representando un ahorro en el costo de financiamiento, además de reducir la cantidad de divisa que sale del país.

 

En el aspecto comercial, el Programa para el Desarrollo del Caribe ha ayudado a aumentar los lazos comerciales entre Puerto Rico y los países de la Cuenca del Caribe, generando transacciones en l992 por un total de $1,772.0 millones --exportaciones $812.0 millones e importaciones $960.0 millones. El estudio que encomendó el Consejo de Desarrollo Estratégico para Puerto Rico ha calculado que por la cercanía y complementaridad entre las economías de Cuba y Puerto Rico, las exportaciones directas de Puerto Rico podrían --en un estimado conservador-- ascender a $605.8 millones en un término de cinco años a partir de la reestructuración de la economía cubana. El estudio estima también que después del proceso de reestructuración de la economía cubana por cinco años, las exportaciones de Puerto Rico hacia Cuba pudieran crecer a una tasa media anual de 5 por ciento, los $600 millones de exportaciones llegarían en diez años a $977.3 millones.[26]

 

En síntesis, una Cuba estabilizada e insertada en la economía internacional de mercado representaría para Puerto Rico en un plazo de una década a partir de la reconversión, un mercado natural de alrededor de $1,000 millones. Por supuesto, las exportaciones de Cuba a Puerto Rico se acrecentarán de igual forma pero éstas se compondrían principalmente de productos en los cuales Puerto Rico irá perdiendo sus ventajas competitivas: agroindustria, industrias de ensamblaje ligeras y textiles. En las industrias de tecnología avanzada de Cuba: biotecnología, componentes y sistemas de programación de computadora, la dinámica actual de dichas industrias debe apuntar hacia la integración y racionalización con sus homólogas de Puerto Rico con lo que estarían ganando ambas economías.

 

Observaciones Finales

 

La reestructuración de la economía cubana tendrá un impacto sobre el desarrollo económico de los países del Caribe, sin embargo, Puerto Rico podría convertir la ocasión en una de oportunidad y no en una de dificultad.

 

Dentro del área del Caribe, Cuba representa una incógnita para el turismo de Puerto Rico a largo plazo. En este sentido, existen dos planteamientos que han surgido como posibles alternativas en el renglón de la actividad turística. Una se refiere a que la actividad turística en Puerto Rico sufriría un serio revés de ocurrir un cambio en el régimen cubano actual y una eventual transición hacia una economía de mercado. Este ensayo, sin embargo, favorece la hipótesis de que Puerto Rico se puede convertir en un importante socio de Cuba en el turismo participando en empresas conjuntas y fomentando el intercambio de personal y tecnología. El turismo especializado, como el ecoturismo y el turismo de salud, pudiera aglutinar los recursos humanos de ambos países. En la industria de barcos cruceros, por ejemplo, el potencial de integración y las oportunidades tanto para Cuba como para Puerto Rico son extraordinarias. Serán de mutuo beneficio también los intercambios de instructores, programas y experiencias con Cuba.

 

En el área de manufacturas, la presencia de Cuba provocará competencia en ciertos renglones pero también será un mercado para productos y servicios y pivote para algunas industrias. Aunque es cierto que la mano de obra cubana es mucho más económica y que los costos manufactureros son más bajos, el proceso de transformación y adaptación que tendrá lugar en Cuba tendrá también su reflejo y repercusión en Puerto Rico. La competitividad de Cuba se encuentra en las industrias ligeras tradicionales donde Puerto Rico ha dejado de ser competitivo. Las oportunidades para Puerto Rico están en las industrias de tecnología avanzada. En esta rama de la manufactura surgen las posibilidades de eslabonamientos verticales y horizontales y de exportación de bienes intermedios y de capital. Dado el proceso de globalización de la economía y la competencia internacional resultante, las industrias ineficientes e incosteables de Puerto Rico, con Cuba o sin ella en la región como nuevo competidor, inevitablemente irán desapareciendo.

 

Cuba puede representar para Puerto Rico un mercado de $600 millones en exportaciones de mercancías, que ascenderían a $1, 000 millones en un plazo de $10 años. Las principales exportaciones de Puerto Rico hacia Cuba serían principalmente en las áreas de productos químicos, que incluye fármacos y relacionados, y maquinaria y equipos. Asimismo, las oportunidades de cooperación entre Cuba y Puerto son vastas en el sector de los servicios. En salud y educación ambos países cuentan con capital humano de primer orden. Puerto Rico pudiera exportar a Cuba servicios que probablemente serán de gran demanda como mercadotecnia, publicidad, contabilidad y destrezas gerenciales en empresas privadas.

 

Finalmente, el Programa para el Desarrollo del Caribe de Puerto Rico puede fortalecer y complementar la futura transformación económica de Cuba. El acceso a fondos 936 y su canalización en proyectos importantes en varios sectores incluyendo telecomunicaciones, procesamiento de alimentos, infraestructura de manufactura y turismo entre otros, podría ayudar a Cuba lograr un futuro más competitivo en la economía mundial.

 

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