Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Repsol 'negocia' con Obama su presencia en Cuba

 

Americaeconomica.com

 

Repsol tiene intención de convertirse en la primera multinacional en explorar los yacimientos de petróleo cubanos en el Golfo de México, pero para ello se ha visto impelida a negociar con EEUU. Ken Salazar, Secretario de Interior de EEUU, ha señalado que la empresa española informará periódicamente de sus actividades en estas aguas a Washington, según unas declaraciones recogidas por Cubastandard.

 

Repsol “se ha ofrecido voluntariamente para cumplir con todas las regulaciones de EEUU durante la perforación en el Golfo de México”, según ha señalado Salazar en una conferencia telefónica con periodistas españoles recogidas por este portal. “Es una oferta que han hecho”, ha remarcado.

 

El enviado de Obama visitó recientemente Madrid para pedirle al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que hablase con los directivos de la petrolera por este motivo. Salazar se reunió también con Nemesio Fernández Cuesta, director general de exploración de Repsol, como parte de un esfuerzo para “integrar a la industria y la comunidad internacional en un diálogo sobre la perforación segura y responsable en el mar”, según una nota de prensa del Departamento de Interior en la que no se mencionaba Cuba.

 

Fuentes de la compañía española consultadas por AméricaEconómica.com han declinado hacer comentarios al respecto. Aunque Salazar ha tratado de revestir el asunto argumentando el miedo de EEUU a que se repita la catástrofe ecológica de BP, algunos diplomáticos ociosos afincados en La Habana destacan el carácter regulador de cualquier actividad cubana llevada a cabo demasiado cerca de las costas de la primera potencia del mundo. Repsol podría comenzar a explorar las aguas del Golfo de México en septiembre, cuando llegue a la zona la maquinaria que ha elaborado China para la ocasión.

 

Washington ha sugerido a Repsol que contrate los servicios de una empresa estadounidense. Se trataría de una consultora especializada para que le asesore en la planificación de un protocolo de medidas de seguridad medioambiental.

 

Este asesoramiento debería producirse antes de que la petrolera española ponga en marcha su proyecto de explotación del pozo de Yamagua que se encuentra en las aguas territoriales cubanas del Golfo de México.

 

Las operaciones están aún en fase de exploración, a la espera de que se termine de construir en China una plataforma para la extracción de crudo. Si se cumple el calendario previsto por la compañía, según fuentes del sector, a principios del próximo año todo estaría listo para la explotación de un pozo, donde la compañía ha constatado la existencia de reservas de alta calidad.

 

Repsol no es la única petrolera que participa en el proyecto. De hecho, posee el 40% del capital y el 60% restante se lo reparten a partes iguales la rusa Statoil y la India OVL.

 

Sin embargo, la empresa hispana preocupa y mucho a una parte del lobby petrolero estadounidense, la más ligada a Halliburton, que ve con impotencia como se le pueden escapar unos yacimientos que siempre consideró suyos.

 

El lobby juega todas sus cartas, apoya el levantamiento del embargo por un lado y también intenta impedir que la competencia aproveche la situación actual para consolidarse.

 

El senador demócrata Bill Nelson, muy relacionado con el lobby, se ha dirigido a Obama para exigir más dureza con las exploraciones en busca de crudo que se realizan en las aguas territoriales cubanas que se encuentran tan cerca del territorio estadounidense.

 

La combatividad de Nelson ha forzado al Departamento de Estado a manifestarse sobre el asunto. El portavoz de la secretaria Hillary Clinton, Phillip J. Crowley, afirmó que los vertidos de BP demuestran que para realizar prospecciones petrolíferas o extraer petróleo en este área es necesario haber planificado y adoptado un protocolo contrastable de medidas de seguridad medioambiental.

 

Por eso, Washington espera que todas las petroleras tengan en cuenta este extremo antes de iniciar cualquier operación en la zona. Crowley se permitió, además, recordarle a Repsol que las compañías estadounidenses autorizadas en los trabajos de auditoría y control de seguridad pueden obtener licencias para operar en aguas territoriales cubanas si los proyectos en los que van a participar reciben la aprobación de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés).

 

Lo curioso es que algunas de estas empresas han recibido requerimientos y pagado multas de la OFAC hace ahora menos de un año por colaborar con petroleras que operaban en Cuba.

 

Repsol ha dado ya los primeros pasos para volver a explorar petróleo en aguas de Cuba tras haber suspendido el proyecto hace ya seis años. La compañía española ha contratado una plataforma de la italiana Eni de fabricación china, que según algunas fuentes cercanas al proyecto consultadas por Americaeconomica.com, se empleará para hacer perforaciones ‘offshore’ en la isla. La compañía hispano argentina llevó a cabo sondeos en la zona en 2004 junto con Cupet, la petrolera estatal cubana.

 

Los resultados fueron positivos y se encontraron reservas de alta calidad, aunque sin la viabilidad necesaria para comenzar la explotación comercial. Hasta la fecha, esta ha sido la única prueba material de la existencia de petróleo en aguas profundas. Dos años más tarde, se asoció con la noruega Statoil y con una filial de la india Oil and Natural Gas para explorar nuevos bloques, pero el proyecto se paralizó.

 

La opinión general en el sector es que las dificultades asociadas al embargo comercial de EEUU paralizaron los planes de la compañía que preside Antonio Brufau en la zona.

 

Las sanciones, que duran ya 48 años, limitan la tecnología estadounidense que puede ser usada. Además, las empresas con intereses en la primera potencia económica (entre ellas Repsol) temen sufrir represalias si operan en Cuba. Pero la perforación de un nuevo pozo podría abrir la puerta para la exploración a gran escala en la isla.

 

El Servicio Geológico de EEUU cree que los yacimientos marítimos de Cuba contienen unos 4.600 millones de barriles de petróleo y 9,8 billones de pies cúbicos de gas natural, aunque los geólogos cubanos son más optimistas.

 

La Habana calcula que tiene unos 20.000 millones de barriles de petróleo en las aguas del Golfo de México que colindan con la zona estadounidense y mexicana. De confirmarse, esas reservas serían una bendición para la frágil economía cubana.

 

No obstante, el futuro del petróleo cubano, especialmente el marítimo, dista mucho de definirse. En la actualidad, la mayor de las Antillas produce casi la mitad de la energía que necesita en pozos terrestres y recibe el resto de Venezuela, su aliado socialista, muy rico en petróleo.

 

Repsol ha reforzado significativamente en los últimos tres años su presencia en el Golfo de México, considerada una de las zonas más rentables y de mayor potencial exploratorio en aguas profundas del mundo.

 

Según la compañía que preside Antonio Brufau, este área ofrece un régimen fiscal atractivo y estable que históricamente ha obtenido una de las mayores tasas de retorno de capital de la industria petrolera ‘offshore’. La región tiene unas reservas estimadas de más de 37.000 millones de barriles por descubrir, pero acceder a ellas es muy complicado por su profundidad.

 

Esta actividad inquieta a la competencia estadounidense que, según algunas fuentes, desea para Repsol una solución parecida a la que se articuló a finales de la década de los 90 con BP. La petrolera británica se fusionó con la estadounidense Amoco, que es su principal accionista.

 

Una circunstancia que ha hecho expresar a algunos conocedores del mercado, lo ‘buenos actores’ que son Cameron y Obama que en su última reunión han sido capaces de mantener la ficción de que BP es una compañía completamente británica.