Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Reformas y presos políticos marcan tres años

de presidencia de Raúl Castro

 

Un coro de intelectuales y economistas apura la ejecución de las reformas y hasta la Iglesia Católica, mediadora en la liberación de presos políticos, asume cuota de responsabilidad para su "buena marcha".

 

  El Universal, Venezuela

 

La Habana.- Raúl Castro cumple este jueves tres años de gobierno en plena marcha con reformas de apertura para sostener el modelo socialista cubano y un proceso de liberación de presos políticos que no logra aún acallar críticas internacionales.

 

El general de 79 años, quien el 24 de febrero de 2008 fue electo presidente por el Parlamento tras dos años y medio interino en relevo de su hermano Fidel, apuró la búsqueda del "necesario consenso" sobre su programa de 291 puntos que debe refrendar el VI Congreso del Partido Comunista (PCC) del 16 al 19 de abril, informó AFP.

 

Su proyecto incluye el recorte de más de un millón de empleos que inflan la burocracia -los primeros 500.000 antes de abril-, apertura de negocios privados en 178 oficios, inversión extranjera, impuestos y eliminación de subsidios para encarar la crisis económica y dejar atrás el modelo centralizado soviético.

 

Un coro de intelectuales y economistas apura la ejecución de las reformas y hasta la Iglesia Católica, mediadora en la liberación de presos políticos, asume cuota de responsabilidad para su "buena marcha".

 

Las reformas son bien vistas afuera, incluso por el "enemigo" Estados Unidos, que, no obstante, sigue reclamando avances en apertura y derechos humanos, aún saludando la excarcelación de medio centenar de opositores.

 

El miércoles, en el primer año de la muerte de un preso opositor, el gobierno, que atribuye las críticas a una campaña mediática internacional, detuvo al disidente Guillermo Fariñas y ejecutó decenas de arrestos temporales -según la disidencia-, lo cual fue deplorado por Washington.

 

Terminada una corta luna de miel con el presidente Barack Obama, la tensión de ambos países -sin relaciones desde 1962- volvió a subir con el arresto en diciembre de 2009 del contratista del Departamento de Estado estadounidense Alan Gross, acusado por Raúl Castro de "agente secreto" de Washington y quien está a la espera de juicio, con petición fiscal de 20 años de condena.

 

Cuba anunció el jueves que el juicio a Gross se celebrará el 4 de marzo.

 

El Departamento de Estado expresó su deseo de que su contratista tenga un "juicio justo".

 

Pero los cubanos están al margen del tema de Gross o los presos, inquietos por el apretón de cintura que dispuso Raúl. Algunos entusiasmados montando pequeños negocios, que sin embargo -advierten economistas- no son la pócima mágica para los problemas del modelo cubano.

 

Empleados, vecinos, estudiantes y militantes comunistas discuten las medidas en asambleas que comenzaron el 1 de diciembre y terminan el lunes, apáticos, escépticos o preocupados por los bajos salarios -17 dólares el promedio- y la futura desparición de la emblemática "libreta" de alimentos subsidiados, creada hace medio siglo.

 

"Y eso no es en un futuro, ¡no!, ya sacaron los chícharos (guisantes), las papas, el jabón y el detergente. Ahora están más caros y perdidos (escasos)", comentó una ama de casa de 48 años, tras la reunión en su barrio de Santo Suárez, centro de La Habana.

 

Aunque algunas medidas son impopulares tras medio siglo de paternalismo estatal, Raúl Castro advirtió en diciembre: "O rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos".

 

Para garantizar su programa, destituyó o cambió ministros y puso, en un gabinete de ocho generales, a históricos como el comandante Ramiro Valdés o el general Ulises Rosales a supervisar áreas estratégicas como el petróleo y la agricultura.

 

Los retos, enormes. Raúl Castro declaró estratégica la producción de alimentos y entregó en estos tres años 1,2 millones de hectáreas de tierras en usufructo, pero el país aún tiene ociosa 40% del área cultivable y gasta 1.500 millones de dólares al año en comprar lo que come.

 

"La clave actual de la reforma económica cubana es la agricultura, como lo fue en Vietnam y en China. Si fracasa la reforma en la agricultura, fracasa toda la reforma", advirtió el economista cubano Pavel Vidal.

 

Dando un espaldarazo a su hermano y saliendo al paso a quienes lo tachan de "inmovilista", Fidel Castro, que en septiembre impactó con su frase "el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros", advirtió que urge "explicar bien" las medidas a los cubanos.

 

Primerísimo secretario del PCC, Fidel, de 84 años, cuyo cargo debe ser ratificado o sustituido por el Comité Central que elegirá el Congreso, debe bendecir las reformas de su hermano, asista o no en abril.