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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Reforma migratoria: Pensando en el dinero que vendrá

 

Emilio Morales, en CaféFuerte

 

El anuncio de la esperada reforma migratoria ha caído en la sociedad cubana como un analgésico de última hora para aliviar múltiples problemas de los ciudadanos y las penurias de la economía del país.

 

La nueva ley ha sido muy bien estructurada para cubrir al mismo tiempo diferentes frentes que hoy son muy críticos y que han profundizado durante muchos años un descontento cada vez más extendido en la población.

 

Sin dudas, la medida beneficiará tanto al gobierno como a la mayoría de la población.

 

Por primera vez en un poco más de 50 años la mayoría de los 11.2 millones de cubanos tendrán la posibilidad de intentar viajar sin las trabas burocráticas que en el pasado constituyeron una odisea infernal. Ahora, hasta los menores podrán salir del país, algo muy importante para la reunificación de muchas familias cubanas.

 

Aunque todavía un grupo de cubanos va a estar a merced de las disposiciones y los intereses del gobierno, la medida es novedosa y prepara el camino para la estructuración de futuras reformas.

 

Dentro del grupo que no será beneficiado por la medida están los militares, deportistas de alto rendimiento, profesionales vinculados a los polos científicos del país y a los proyectos de servicios de salud que Cuba exporta al exterior. Además, se incluyen otras personas de interés del Estado, desde dirigentes del Partido Comunista y las diferentes instancias de gobierno que manejan información clasificada, hasta personas opositoras al sistema. La cifra total de todas estas categorías podría estar entre 70,000 y 120,000  ciudadanos; el resto será beneficiado por las medidas.

 

Inyección económica

 

Pero lo más significativo de este proceso es que las arcas del Estado se encaminan a recibir una multimillonaria inyección de dinero en efectivo. Para ello, se procesarán las solicitudes de pasaporte no solo en las oficinas de inmigración que actualmente funcionan para tales efectos, sino que se emplearán las oficinas del Carnet de Identidad de todo el país, unas 169, a razón de una por municipio.

 

Evidentemente el gobierno ha previsto una avalancha de solicitudes y consideró necesario incrementar la red de oficinas para ofrecer prestar el servicio.

 

Si analizamos las estadísticas migratorias de los últimos 10 años podemos comprobar que alrededor de 400,000 cubanos salieron del país por diferentes vías en las condiciones de restricciones de viaje que estaban vigentes hasta el momento del anuncio de la nueva medida. Las cifras oficiales de Cuba sitúan en más de 941,000 los que salieron al exterior entre el 2000 y agosto del 2012.

 

Investigaciones del grupo The Havana Consulting Group estiman que en el primer año de implantación de las nuevas medidas migratorias alrededor de tres millones de cubanos podrían solicitar el pasaporte, lo que representaría al gobierno la entrada de unos $330 millones de dólares.

 

Si la mitad de estas personas lograra viajar al exterior, el Estado cubano podría recaudar alrededor de $1,320 millones de dólares por solo concepto de pasajes aéreos, a razón de un estimado de entre $800 dólares como promedio por pasaje. Además de unos 30 millones de dólares más por concepto de impuesto de aeropuerto, a razón de 25 CUC por viajero.

 

El total arrojaría unos $1,683 millones de dólares. El 65 por ciento de ese capital vendría a través de las remesas y el 35 por ciento restante saldrá de los ingresos ganados por el sector privado y de los ingresos de las personas que operan en el mercado negro.

 

Un negocio verdaderamente millonario, con unos costos muy bajos. Incluso, más rentable que los ingresos que el país obtiene por la industria del turismo, la producción de azúcar y la exportación de níquel.

 

Todo esto sin contar con los ingresos netos que dejará la flexibilización de entradas para balseros, profesionales, médicos y deportistas desertores que podrán entrar paulatinamente al país que hasta ahora les estuvo vedado. Se calcula en unas 100,000 personas este potencial flujo de visitantes.

 

Lo importante es el cash

 

A la vez, las medidas implementadas que permiten a los cubanos vender sus casas y autos complementan la reforma migratoria. En tal sentido, los ciudadanos nacionales tienen ahora la oportunidad de viajar por 24 meses y no perder la vivienda, lo cual es un tiempo suficiente para probar fortuna y establecer algún tipo de estatus laboral que les permita en el futuro salir de nuevo al exterior y regresar de vuelta con los ahorros para gastarlos o invertirlos junto a su familia en territorio cubano.

 

A la luz de los últimos acontecimientos se explican las razones por las cuales el gobierno creó la resolución referente a regular la importación de productos con fines no comerciales por parte de personas naturales. La medida entró en vigor el pasado 3 de septiembre, constituyéndose en el mecanismo perfecto para que todos los potenciales viajeros regresen con el cash y no llenos de mercancías que podrían engrosar las ventas en el mercado negro y restarle negocios a las tiendas estatales en divisas.

 

Este nuevo mecanismo para viajar al exterior pudiera convertirse potencialmente en la ruta crítica que compensaría la ola de despidos de dos millones de trabajadores que el gobierno tiene prevista. El plan anunciado por Raúl Castro en el 2010 no ha podido cumplirse hasta el momento porque las reformas económicas no le han permitido crear la estructura necesaria en el sector privado para poder absorber el volumen de trabajadores que quedará en la calle a expensas de sus propios esfuerzos.

 

Actualmente en el país hay cerca de seis millones de personas en edad laboral, de ellas un poco más de medio millón están insertadas en el sector privado, incluyendo a los campesinos.

 

Viajes y retornos

 

Una vez que el mecanismo eche a funcionar y todas esas personas comiencen a viajar, la sociedad cubana experimentará de forma paulatina una segmentación más profunda. De la transformación podría surgir una clase media con un rol vital para el futuro desarrollo económico de la isla.

 

Otras reformas a mediano y largo plazo como el acceso a internet, la compra de autos nuevos y el desarrollo de la mediana empresa podrían comenzar a gestarse, derivadas de la demanda que va a generar la transformación de la sociedad. Pero todo ello dependerá de la voluntad del gobierno.

 

Cuba necesita comenzar a insertarse al mundo y no ser gobernada con la idea totalitaria y egocentrista de que el mundo tiene que insertarse en ella.

 

Los cubanos que viajen aprenderán rápidamente como funciona el mundo exterior, como es la dinámica del capitalismo, los retos del emprendimiento individual y la libre empresa. Por seguro, querrán importar esas experiencias para desarrollarlas en el país.

 

El terreno está fértil para que la dinámica del emprendimiento aparezca y se desarrolle rápidamente. Recordemos, por ejemplo, que en Cuba no existen franquicias y que este sería un momento ideal para que la apertura económica las tenga en cuenta. Se trata de un modelo de pequeña y mediana empresa muy exitoso, probado en el mundo entero, con potenciales efectos revitalizadores en la economía cubana. Lo ha sido en Europa de Este, China y Vietnam.

 

Regreso de los hijos pródigos

 

Otro punto novedoso de la reforma es la posibilidad de regreso de los emigrados que quieran radicarse en la isla. A simple vista parece un gesto humanitario permitirles a los cubanos emigrados el retorno al país que los vio nacer. Por supuesto, los motivos de la repatriación pueden ser diversos: personas que tienen dividida la familia y quieren volver a unificarse, personas que no se adaptan a vivir en el exterior, otras que no les ha ido bien y quieren retornar a casa...

 

Sin embargo, hay un grupo importante y mayoritario de cubanos que pudiera estar tentado a regresar por otros motivos: jubilados, personas con negocios exitosos, personas de clase alta y clase media que quieran tener un lugar donde descansar o pasar largas temporadas disfrutando ciertos beneficios con sus familiares en la isla.

 

Para ellos, el gobierno cubano se prepara desde hace varios años mediante la construcción de complejos inmobiliarios con marinas, campos de golf y demás comodidades. En este pastel entrarían también retirados norteamericanos, canadienses, europeos y demás personas que se sientan atraídos por las diversas ofertas del mercado.

 

Actualmente viven fuera de Cuba más de dos millones de cubanos, 1.8 de ellos en Estados Unidos. Pensemos que el uno por ciento de ellos quiera establecerse en la isla (unas 20,000 personas). El más barato de los condominios estaría rondando la cifra de los $100,000 dólares. Estaríamos hablando a priori de un negocio de $2,000 millones de dólares, con todas las misceláneas agregadas que comporta este negocio.

 

Por supuesto, los cubanos que quieran regresar pasarán por un filtro que definirá quién podrá regresar o no a la isla. Para esa decantación el gobierno se tomará 90 días para evaluar las solicitudes y emitir un veredicto.

 

Pero este "incentivo" está también pensado en despolitizar la emigración en un sentido de neutralización de los se radican en el exterior con carácter definitivo, o los que salieron hace mucho tiempo y quieren volver por alguna razón personal o nostálgica. "Portarse bien" en el extranjero y entrar en la categoría política de "emigrado respetuoso" del régimen cubano constituye una carta de control que esta reforma ha calculado con manipuladora intención en el mejor estilo castrista.

 

Reajustando el Ajuste Cubano

 

El hecho de que los cubanos puedan viajar por 24 meses es también una habilidosa jugada para que miles de cubanos se puedan acoger a los beneficios de la residencia estadounidense sin perder sus viviendas en Cuba. Anteriormente el permiso de salida era por solo 11 meses, por lo que los cubanos tenían que regresar antes del año y un día exigidos por la Ley de Ajuste Cubano (CAA) para poder adquirir la tarjeta de residentes.

 

No cabe dudas de que ante este nuevo escenario estaría abocado a reformarse, desaparecer o cambiar las condiciones de sus beneficios, vigentes desde 1966 y ampliados a partir de los años 90. ¿Están los congresistas cubanoamericanos en disposición de elaborar una contrarespuesta legislativa para alargar el proceso de "ajuste" para los emigrados cubanos que vengan pidiendo "refugio político" por las fronteras? ¿Se podrá elaborar un plan coherente para reajustar este desajuste que se ha venido tejiendo en torno a la CAA durante el último decenio?

 

Lo que queda cada vez más claro es que la reforma migratoria de Cuba tiene un alcance diverso y multipropósito, pensado como una estratégica plataforma de beneficios capitales para el régimen, con riesgos mínimos para su estabilidad y sistema de control ciudadano.

 

¿Será la reforma migratoria el legado de Raúl Castro para la creación de estructuras y mecanismos eficaces como los que el país necesita para enfrentar una inevitable apertura que les permita a sus partidarios lavar su imagen internacional, obtener ventajas políticas y mantenerse en el poder con el beneplácito o la tácita aceptación de otrora enemigos, gusanos y apátridas?

 

La mesa de la reforma migratoria está finalmente servida.