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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Razones para el optimismo

 

Pedro Campos, La Habana

 

Ya comenzaron a sentirse las primeras repercusiones concretas del anuncio el 17 de diciembre pasado del acercamiento entre EEUU y Cuba.

 

Las enmiendas de los Departamentos del Tesoro y el Comercio de EEUU anunciadas el pasado 15 de enero, implican una ampliación de la flexibilización de las leyes del bloqueo/embargo que posibilitan un mayor intercambio de todo tipo entre ambos países.

 

Es un paso importante más del gobierno de EEUU en la normalización de relaciones entre ambos estados, especialmente destinado a allanar el camino a la delegación de alto nivel que ya está en Cuba para concretar la apertura de las embajadas y discutir con la contraparte cubana otros avances en ese proceso.

 

En su respuesta oficial, dada a conocer casi 24 horas después, el Gobierno de Cuba reconoció el paso, pero reiteró que el “bloqueo” sigue en pie, pretendiendo minimizar su significado.

 

Aún cuando a algunos les parezca otra cosa, lo cierto es que es bastante complicado para los dos gobiernos enfrentar este cambio histórico, pero radical, que pretende dejar atrás más de medio siglo de enfrentamiento multilateral y trastocarlo en buena vecindad y colaboración en múltiples campos. Obama incluso habló de “aliado”.

 

Especialmente difícil está siendo el proceso para los medios oficialistas cubanos controlados todos por la vieja guardia partidista de corte neoestalinista, que hace malabares con galimatías para seguir transmitiendo por la prensa escrita, la radio y la televisión al pueblo cubano que el “bloqueo sigue intacto” y que sigue existiendo el enemigo “ideológico”, haciendo constantes alusiones al viejo discurso de la confrontación, reponiendo añejas alocuciones de Fidel Castro y rememorando álgidos enfrentamientos pasados de la época de la guerra fría.

 

Pareciera que tales sectores estarían interesados en seguir la confrontación, que continuara el bloqueo, y buscando la manera de alejar -cuanto sea posible- el momento que deje al bloqueo/embargo como un mal recuerdo de historia pasada.

 

Pero esa postura está aislando cada vez más a los tradicionales conservadores en el poder.

El principal responsable de las grandes esperanzas cifradas en el levantamiento del bloqueo-embargo ha sido el mismo Gobierno cubano, que se ha pasado décadas culpándolo de todas nuestras desgracias.

 

Ahora no le queda otra alternativa que empezar a aceptar que comenzó su desmontaje y que todas sus justificaciones para el desastre económico, la represión interna y la falta de democracia comenzaron a “desmerengarse”.

 

Algunos no ven todavía los resultados concretos: “el bloqueo sigue intacto” y “el castrismo sigue incólume”, cuando todavía no han empezado las conversaciones oficiales.

 

Pero las medidas de los Departamentos del Comercio y del Tesoro están ahí y además, ya se sabe, por ejemplo, que las Damas de Blanco hacen su peregrinación dominical sin interferencia por 5ta Avenida, que a una importante disidente, Sonia Garro, le fueron eliminados los cargos judiciales pendientes y que ya está concluida la lista de prisioneros políticos liberados.

 

Hay también otros efectos no menos importantes para otros sectores de la población.

 

Con el enemigo tradicional convertido en posible aliado para el desarrollo, los militares deben estar un poco más relajados en sus alertas sobre eventuales agresiones, la Seguridad del Estado debe sentirse menos compelida a la represión, la policía debe sentirse menos estresada por su uso constante por parte la Seguridad del Estado para la represión política y la gente, el común de la población en general, debe sentirse menos propensa a ser reprimida, pues la atención general está centrada en le marcha de la “normalización de las relaciones”.

 

Que la gente se siente más “suelta” para expresarse, ya fue constatado cuando en el reciente evento del Instituto de Filosofía, “Paradigmas emancipatorios”, varios jóvenes participantes pertenecientes a instituciones oficiales plantearon la necesidad de realizar profundos cambios en el país encaminados a la democratización de la vida política y socialización de la economía.

 

La población está a la expectativa. En unos hay optimismo; en algunos, escepticismo.

 

Sin embargo, el proceso de negociación entre los gobiernos va caminando inevitable e irreversiblemente.

 

Los cubanos pudimos ver anoche por Telesur en vivo el discurso de Obama ante el Congreso, donde pidió que se levantara el bloqueo/embargo a Cuba.

 

Hoy comienzan las negociaciones directas para concretar el establecimiento de relaciones diplomáticas, abrir las embajadas, abordar el tema migratorio y otros de la agenda encaminada a la normalización.

 

Ya se sabe en la calle en Cuba que llegaron varios aviones con empresarios norteamericanos que van a participar en esta primera ronda de intercambios.

 

Hay, creo, más razones para el optimismo.