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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Qué puede ofrecer la oposición a los cubanos?

 

¿Dónde exactamente se encuentra nuestra oposición en relación con los otros componentes del régimen?

 

Juan Juan Almeida, Martínoticias

 

Cuba es un país donde la polémica, o su pariente el debate, son el pan nuestro de cada día entre artistas, cuentapropistas e intelectuales; una isla donde la mayoría de la población juvenil asegura tener exiguas, o ninguna, posibilidad para cumplir sus anhelos; una nación donde la media de profesionales padecen de ridículos ingresos per cápita, y un Estado donde el descontento entre políticos y militares, preocupa. Sin embargo, la oposición que trabaja a favor de las libertades y de instaurar un régimen democrático, ha sido incapaz de construir una alternativa verosímil.

 

¿Dónde exactamente se encuentra nuestra oposición en relación con los otros componentes del régimen?

 

La verdad a veces duele; pero ocultarla puede ser desolador. Entiendo que el indiscutible hecho de haber sido marginados y reprimidos por tanto tiempo y sin piedad, hace que a muchos opositores, les resulte difícil aceptar que el momento no es de excluir a quienes les hayan excluido, sino de reconciliación y de intentar cooperación con todos los grupos sociales.

 

No pongo en duda el afán, ni la disposición del día a día por lograr una importante acción de masas; pero el hecho de ver "segurosos" en cualquier lugar, y dispuestos, como una constante, a defenderse de ser infiltrados por fuerzas de la Seguridad de Estado, les obliga a caer con facilidad en la duda, en las disputas internas, en el pecado político de la desconexión popular y en el evidente fracaso del poder de convocatoria.

 

En las actuales circunstancias, ser opositor y no luchar por ocupar un lugar en la Asamblea Nacional del Poder Popular, alegando "no querer hacerle juego al Gobierno", se me hace una expresión que a muchos les puede gustar, despierta morbo y fascinación, pero hoy, es una frase flácida.

 

Sabemos que el antagonismo en tiempos donde todo lo que no sea votar se considera violencia, es más difícil que la guerra y demanda nuevas estrategias.

 

La presión social sobre el Gobierno, obviamente, aumentará en paralelo al crecimiento económico de los cubanos. Por ello, en lugar de tanto vaticinar el colapso o el derrocamiento del actual régimen autoritario, es preferible pensar en un proceso paulatino de erosión, y en un análisis certero y objetivo del creciente deterioro de las relaciones en el interior de clan gobernante.

 

Seamos realistas. ¿Qué puede ofrecer la oposición interna cubana a quienes dentro de Cuba, más que el debate político, necesitan mejorar sus condiciones laborales, estudiantiles, habitacionales, de salubridad, etc.?

 

Únicamente, confianza. Y para ello se hace imprescindible luchar por ocupar espacios en la sociedad y en el parlamento, para desde adentro poder disputarle la legitimidad al grupo gobernante. Para, además, entre otras cosas, intentar, tratar, llegar y acercarse a los líderes de cantera, participando en ese tipo de debates que, quizás por estar organizados por jóvenes docentes (en principio, fuera de toda sospecha) parecen ponerse de moda, lugares como El Hueco del Instituto de Periodismo y que, al decir de un conocido profesor del Instituto Superior de Arte: "Son reuniones importantes porque en ellas se escucha el criterio del hijo que aconseja al padre, las sugerencias del joven que pretende saber más que el viejo, y las increíbles propuestas de una parte chispeante del pueblo que por ser irreverentes se les permite censurar hasta al mismísimo soberano".