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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Por un amplio movimiento político de la izquierda democrática cubana

 

Pedro Campos

 

Con muchos años de discusiones y reflexiones dentro y fuera del Partido Comunista, ha venido avanzando y madurando una amplia, pero dispersa, corriente de la izquierda democrática cubana que, sintiéndose parte del proceso revolucionario cubano, ha ido tomando distancia de las concepciones del fracasado “socialismo real” intentado autoritariamente, como una fabricación estatal preconcebida y administrada por un partido.

 

El 16 de agosto de 2008 se dio a conocer un programa político, económico y social de izquierda, con el documento “Cuba necesita un socialismo participativo y democrático. Propuestas Programáticas” , el cual, luego de amplio debate en las redes sociales, dio lugar a “Las propuestas para el avance al socialismo en Cuba” (28.01.11), con miras al VI Congreso del PCC.

 

Ese amplio sector con pensamiento avanzado debería asumirse con toda nitidez e independencia ante los tiempos que estamos viviendo y, especialmente, entender que todo ha cambiado a partir del 17 de diciembre 2014. Es por ello que partidarios del Socialismo Participativo y Democrático (SPD), de la Izquierda Democrática y Socialista (IDS) y de Nuevo Proyecto Socialista (NPS) convinieron en unir sus voces para instar a todas esas fuerzas a potenciar esa corriente y convertirla en un amplio y potente movimiento político de izquierda para luchar y coordinar esfuerzos por una transformación pacífica del actual modelo de centralización política y económica, hacia una sociedad verdaderamente democrática, socializada y también sostenible.

 

Esas corrientes coinciden al menos en 5 temas básicos.

 

1- la creación de un ambiente de distensión y concordia que lleve al establecimiento de un Diálogo Nacional inclusivo, al reconocimiento de las libertades fundamentales; a una nueva Constitución fruto de la creación y discusión colectivas y horizontal del pueblo cubano, aprobada luego en referendo; a una nueva ley electoral democrática, y al establecimiento de un estado moderno de derecho con plena transparencia funcional e informativa, bajo control popular, con autonomías municipales, presupuestos participativos en los diferentes niveles y el sometimiento a referendo de las leyes que afecten a todos los ciudadanos. En fin la República Democrática humanista y solidaria, con plena justicia social, donde rijan integralmente los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la que quepamos todos.

 

2- la demanda de una nueva política económica, que partiendo de la aceptación de todas las formas de producción modernas, estimule preferentemente, con apoyo público y privado, el trabajo libre, de tipo autogestionario, individual o asociado (cuentapropista, cooperativista, mutualista, la cogestión obrera estatal y/o privada, y demás variantes), hacia el empoderamiento ciudadano de sus condiciones de existencia y reproducción, camino a la más amplia socialización de la propiedad y la apropiación de los resultados del trabajo, de manera que todos los ciudadanos disfruten de su propiedad individual o colectiva, sin interferencia de ningún tipo y sin hacer daño a terceros; resuelva los graves problemas de pobreza creciente que afrontan los jubilados, las madres solteras y los discapacitados, así como las demandas de los jóvenes. Particularmente la generalización inmediata de Internet como un derecho inalienable al desarrollo.

 

3- la eliminación por ley, con efectos punibles, de cualquier tipo de discriminación por la forma de pensar, el color de la piel, sexo o preferencia sexual, religión, edad, origen regional, y demás exclusiones sociales.

 

4- la integración del ser humano con el medio ambiente y el respeto y desarrollo de la biodiversidad y los ecosistemas, especialmente el uso de las energías renovables, el reciclaje de las materias primas y la sanidad ambiental, como conceptos integrados.

 

5- una política internacional basada en el respeto al derecho internacional, la paz, la amistad y la cooperación con todos los pueblos y gobiernos del mundo y la solución de los conflictos internacionales por vía pacífica, excluyendo el uso de la violencia. Especialmente una integración efectiva con la América Latina y Caribeña que beneficie a todos los pueblos del libre intercambio de comercio, movimiento de personas, bienes y capitales y una normalización de relaciones con EEUU, en igualdad de condiciones, que deje atrás la confrontación tradicional y todas sus negativas consecuencias.

 

Estas vertientes han considerado generalmente que el proceso revolucionario cubano es patrimonio de todos los que hemos participado activamente en el mismo y quienes nos sentimos herederos de los anhelos democráticos y socialistas de los trabajadores y del pueblo, de sus luchas históricas por la libertad, la independencia y la justicia social. Pero sin albergar odios clasistas, nacionalistas, ni revanchistas de ningún tipo, ni aspirar a imponer ningún curso particular al país, el que debe emerger de la libre y soberana determinación popular, sin imposiciones internas ni externas.

 

Como movimiento de la nueva izquierda cubana, de libre participación horizontal, no tendríamos líderes, directiva, ni estructuras disciplinarias verticales y todos nos consideraríamos con iguales derechos y deberes; nos agruparíamos y, de común acuerdo nombraríamos facilitadores que se encargarían de tareas específicas de acuerdo con los nuevos códigos de la izquierda más avanzada. Nos regiríamos por el respeto mutuo, el diálogo y la concertación.

 

Reconociendo al Gobierno Revolucionario de Cuba, reiteraríamos que nos propondríamos la nueva sociedad que hemos defendido con todas sus implicaciones. Al tiempo que daríamos la bienvenida a los modestos, pero insuficientes, esfuerzos nacionales e internacionales para salir del estancamiento en que nos sumió medio siglo de “socialismo” burocrático.

 

Sin perder nuestras respectivas identidades de izquierda, estaríamos dispuestos a coordinar acciones con todas las fuerzas cubanas, dentro y fuera del gobierno o el país, listas para la búsqueda de soluciones pacíficas y democráticas a los acuciantes problemas de Cuba.

 

No nos integraríamos para luchar contra nada ni nadie en particular, sino para abogar y conseguir la Cuba desarrollada, moderna, democrática y socializada, donde todas las personas vivan de su trabajo, con justicia y libertad plenas, por la que tantos cubanos han luchado durante siglos y tanto anhela la gran mayoría de los ciudadanos.

 

Invitamos a todos los que compartan estas ideas, sin distinción de origen político ni militancia, a implicarse en los esfuerzos para desarrollar un amplio movimiento político democrático de la izquierda cubana, sin perjuicio para su participación individual o colectiva en otros espacios.