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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Petróleo en Cuba: Fuese y no hubo nada

 

Vicente Botín, Infolatam

 

La plataforma Scarabeo 9 llegó a Cuba desde el mar de la China arponeada, como Mobby Dick, desde los sectores más conservadores de la política estadounidense y del exilio de Miami, contrarios a la exploración de petróleo en aguas cubanas del estrecho de la Florida. Pero fuese y no hubo nada. Las supuestas reservas de crudo que convertirían a la perla de las Antillas en exportadora de petróleo se quedaron en agua de borrajas. Un comunicado de la empresa Repsol anunciando que los resultados de la exploración habían sido negativos, echó por tierra las esperanzas del gobierno de Raúl Castro de poder liberarse de la fuerte dependencia del petróleo venezolano, cuya continuidad depende de la salud del presidente Hugo Chávez.

 

Venezuela acaparó en 2010 casi el 40 por ciento del comercio cubano, con operaciones superiores a los 6.000 millones de dólares, que lo sitúan como primer socio comercial de la isla, seguido por China, con 1.900 millones, según los últimos datos oficiales disponibles facilitadas por la ONE, la Oficina Nacional de Estadística de Cuba. Más de la mitad de las exportaciones venezolanas a Cuba corresponden al petróleo, unos 100.000 barriles diarios, dos tercios de lo que consume la isla, a precio subsidiado que Cuba paga con créditos a muy largo plazo y sin apenas intereses, y también en especie, con el trabajo en Venezuela de decenas de miles de médicos y sanitarios, maestros y expertos en seguridad e inteligencia.

 

En el año 2005, estudios realizados por compañías extranjeras determinaron que había petróleo de alta calidad en aguas profundas de la Zona de Exclusión Económica de Cuba (ZEE), una extensa área en el Golfo de México de unos 112.000 kilómetros cuadrados asignada a Cuba por el Acuerdo de Fronteras Marítimas con México y Estados Unidos en 1997. La ZEE de Cuba fue dividida en 59 bloques que el gobierno adjudicó a diversas compañías extranjeras para su explotación, entre ellas a un consorcio liderado por Repsol. A principios de 2011, la petrolera española firmó un contrato con la empresa italiana Saipem para arrendar la Scarabeo 9, una plataforma de prospección gigante, de taladro semisumergible capaz de perforar hasta los 3.600 metros de profundidad, construida en China y Singapur,

 

Los planes de Repsol crearon una enorme controversia en Estados Unidos. Sectores del exilio y miembros del Congreso, republicanos y demócratas, se opusieron rotundamente a los planes de la empresa española por entender que el petróleo podría dar un balón de oxígeno a la dictadura castrista. Distintas iniciativas legislativas, como la encabezada por Ileana Ros-Lehtinen, cubana de nacimiento y presidenta del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso, llegaron a amenazar a Repsol con demandas criminales y civiles en tribunales estadounidenses. Pero todas las iniciativas legales fracasaron. Repsol se cuidó mucho de violar el embargo estadounidense sobre Cuba porque menos del diez por ciento de los componentes de la Scarabeo 9 fueron fabricados en Estados Unidos.

 

La industria petrolera y sectores medio ambientales de Estados Unidos consideraron que la colaboración con Cuba era inevitable y en diciembre de 2011 una delegación conjunta de la Asociación Internacional de Contratistas de Perforación y del Fondo de Defensa Ambiental viajó a La Habana para buscar formas de colaboración y respuestas coordinadas ante posibles derrames. Todavía estaba muy reciente el desastre ecológico provocado por una fuga de petróleo en el Golfo de México en 2010, tras el incendio de la plataforma Deepwater Horizon de British Petroleum, que afectó gravemente a las costas estadounidenses.

 

Un desastre similar en el Estrecho de la Florida sería también letal para Estados Unidos. Los Cayos de la Florida se encuentran a solo 50 millas del lugar de la exploración de Repsol en Cuba y corren paralelos a lo largo de las 350 millas del Florida Reef Tract (FRT), la tercera mayor barrera coralina del mundo. Precisamente la empresa estadounidense Helix Energy Solutions que diseñó un tapón para cerrar la fuga de la Deepwater, ha solicitado al Departamento del Tesoro de Estados Unidos una licencia especial para poder vender sus equipos a las compañías extranjeras que exploran en Cuba. El gobierno cubano no se beneficiaría de esa tecnología, pero las empresas petroleras podrían hacer frente a un eventual derrame de petróleo.

 

A finales del pasado año, dos senadoras estadounidenses patrocinaron un proyecto de ley para permitir “a los ciudadanos y residentes en Estados Unidos” participar en cualquier operación necesaria “para la exploración y extracción de petróleo y gas en Cuba” con independencia de “cualquier otra disposición o ley”. El proyecto de ley fue aprobado en el Comité Senatorial de Energía y Recursos Naturales con el apoyo de la Asociación de Proveedores de Equipos de Petróleo (PESA)

 

En una escala previa en Trinidad y Tobago, antes de su llegada a Cuba, Repsol invitó al Cuerpo de Guardacostas y a la Oficina de Seguridad y Control Ambiental (BSEE) del Departamento de Interior de Estados Unidos para que sus técnicos examinaran la Scarabeo 9. La inspección resultó satisfactoria y los técnicos aseguraron que cumplía con todos los parámetros de seguridad internacionales. Con ese dictamen la plataforma llegó días después a Cuba, el 20 de enero de 2012, para situarse frente a la costa de Mariel, a unas 30 millas al norte de La Habana y a 60 millas al sur de Cayo Hueso, en Florida. Cuatro meses después, el 18 de mayo, Repsol anunció que la exploración no había tenido éxito. Doce empresas extranjeras habían firmado también contratos con el gobierno cubano para explorar otros bloques, pero el fracaso de Repsol no augura buenos resultados.

 

La noticia del abandono de Repsol fue como un torpedo en la línea de flotación del gobierno de Raúl Castro que ha visto como se desvanecían sus sueños de convertir a Cuba en un emirato petrolero. De momento Chávez garantiza el suministro a la isla, pero el presidente venezolano se ha puesto en manos de Dios, a quien ha pedido: “Dame vida… No me lleves todavía”.