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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Nuevas críticas por situación humanitaria

 

Patricia Grogg, Inter Press Service Cuba

 

Los cuestionamientos tienen lugar tiempo después de culminado el proceso de excarcelación de los 75 opositores sentenciados en 2003, por mediación de la Iglesia Católica.

 

LA HABANA.- La Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, de Cuba, cuestionó la situación humanitaria local, en un informe divulgado tres días después de que medios progubernamentales alertaran que se gesta una nueva campaña mediática contra este país.

 

La organización opositora, sin reconocimiento legal, aseguró que en agosto "el nivel de violencia policial contra pacíficos disidentes fue el más alto en los últimos años" y tuvo "como víctimas principales a mujeres que tratan de defender los derechos de asociación, reunión y manifestación" mediante acciones pacíficas, principalmente en la oriental Santiago de Cuba.

 

El texto menciona específicamente a la capital de esa provincia, de igual nombre, ubicada poco más de 860 kilómetros al este de La Habana, y en Palma Soriano y Palmarito de Cauto. A fines de agosto, Elizardo Sánchez, portavoz de la Comisión, afirmó que en esos lugares la policía actuó de manera violenta contra disidentes e integrantes del grupo llamado Damas de Blanco.

 

No fue posible obtener testimonios independientes sobre esos sucesos. En declaraciones telefónicas realizadas a IPS, Sánchez comentó que en esa y otras provincias de la región oriental de esta isla caribeña son mayores las dificultades de alimentación, transporte y vivienda, lo cual originan descontento en la población.

 

En su informe hecho llegar a la prensa extranjera acreditada, el activista opositor aseguró que la situación de los derechos civiles y políticos en Cuba ha empeorado, en una "tendencia que, al parecer, habrá de persistir, a corto o mediano plazo, debido a la negativa del régimen en cuanto a introducir las verdaderas reformas modernizadoras que necesita el país".

 

Según el documento, la Comisión documentó el mes pasado "al menos 243 detenciones de corta duración (algunas por más de una semana) y nueve actos de repudio organizados por la numerosa y ubicua policía política secreta". Al caracterizar estos arrestos, Sánchez dijo a IPS que se trata de una "represión de baja intensidad".

 

En su opinión, se produjo "una metamorfosis del modelo de represión política" y se quiere evitar que "vuelvan a nutrirse" las prisiones. La evaluación estimó que aún quedan unos 50 detenidos por motivos políticos, tras las excarcelaciones del pasado año gracias a gestiones del cardenal Jaime Ortega y la mediación de España.

 

Sánchez admitió que en este momento no hay "prisioneros de conciencia" adoptados por Amnistía Internacional. Esa organización no gubernamental humanitaria con sede en Londres dio esa categoría a los 75 opositores sentenciados en 2003 a condenas de hasta 28 años bajo cargo de conspirar con Washington con fines subversivos.

 

Los dos últimos prisioneros de ese grupo fueron liberados en marzo. Del total excarcelado por mediación de la Iglesia Católica, la mayoría aceptó viajar a España.

 

En abril, el presidente Raúl Castro dijo que la labor humanitaria de la Iglesia Católica contribuyó a que ese proceso de excarcelaciones, que benefició a más de 100 reclusos, concluyera en armonía.

 

Pero las Damas de Blanco, la agrupación de esposas y otros familiares de los 75 llamadas así por el color de su vestimenta, continuaron sus marchas callejeras y asistencia en grupo a la misa dominical en la iglesia capitalina de Santa Rita, a la vez que extendieron sus actividades a otros puntos del país, con mayor participación de mujeres que se identifican como Damas de Apoyo.

 

Al menos un par de sucesos separados protagonizados por algunas mujeres en dos puntos habitualmente muy concurridos de La Habana fueron divulgados en agosto hacia el extranjero por fuentes opositoras como demostraciones de descontento político. Tampoco de estos casos se logró testimonios imparciales.

 

El sábado 3, el sitio digital oficialista Cubadebate acusó a las Damas de Blanco de "mercenarias del imperio" cuyos "planes provocadores" sufragados por "grupos terroristas" entran en el "esquema de la estrategia de la Casa Blanca, que busca un pretexto de condena a Cuba ante los organismos internacionales".

 

"El momento no es casual, se escoge un escenario particularmente convulso en Europa y el mundo árabe, en especial por el desarrollo de los acontecimientos en Libia y Siria", consideró la publicación.

 

También sostuvo que el caso libio "es una alternativa que los enemigos de la Revolución sueñan legitimar contra Cuba".

 

Según Cubadebate, la actuación de las Damas "se produce de forma regular tras una visita a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, donde son recibidas sistemáticamente de forma preferencial para su preparación, recibir orientaciones y abastecimiento". "Con el respaldo del gobierno norteamericano (estadounidense) y sus Servicios Especiales", se amplifican las provocaciones y se reiteran noticias falsas en diferentes medios de prensa. "Son acciones que forman parte de operaciones de la llamada guerra psicológica, utilizada por la CIA (Agencia Central de Inteligencia)", agregó.

 

Al respecto, Sánchez solo comentó a IPS que es algo común culpar al "enemigo externo".

 

Analistas recordaron que el arresto y condena de los 75 disidentes, entre marzo y abril de 2003, se produjo en medio de fuertes tensiones en este país, coincidentes con una ola de secuestros de naves por parte de personas deseosas de emigrar y matizadas por la doctrina de la "guerra preventiva" del entonces presidente estadounidense George W. Bush (2001-2009).

 

En esa época, el gobierno de Castro acusó a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana de promover la subversión y usar a disidentes para crear las condiciones para justificar una agresión militar a Cuba, como la iniciada en ese entonces contra Iraq.