Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

No nos hará falta Etecsa

 

Quizás en 2016 cualquiera con un aparatico inteligente solo necesitará un cielo sin nubes para develar los misterios de Internet

 

Regina Coyula, La Habana, en 14ymedio

 

Cinco horas de estancia involuntaria en el Aeropuerto Internacional José Martí me permitieron escuchar la charla de siete turoperadores de varias agencias mientras esperaban a potenciales clientes entre los pasajeros procedentes de Panamá, Cancún o Ciudad México. Mataban la espera comentando los resultados y el rendimiento de los jugadores cubanos en Grandes Ligas. La encargada de la limpieza interrumpió su labor y se acercó al grupo para añadir a los boxeadores, hasta un policía dio opiniones en la improvisada peña que luego discurrió por el camino del Mundial de Fútbol.

 

Escuchando aquel animado intercambio, fue inevitable preguntarme por qué las autoridades del INDER y las de la Televisión Cubana se toman tanto trabajo en filtrar los juegos de béisbol profesional que se transmiten desde hace unos pocos meses en la programación deportiva para “evitarnos” la imagen de los muchos jugadores cubanos que decidieron entregarse a la malevolencia del deporte rentado y triunfar en él. No solo la gente a la que le interesa y que sigue con pasión el béisbol conoce en tiempo real los resultados, sino que con uno o dos días de diferencia ve los juegos en su televisor. Con solo pasar por la incansable peña beisbolera del Parque Central eso puede comprobarse.

 

Deporte y entretenimiento son los aspectos más usuales del fenómeno de estar desconectados de ESPN, Fox Sports, MegaTV o Univisión, pero a la vez seguir la programación de esos canales. La forma en que se difunden estos medios preocupa a las autoridades, que con toda lógica saben que contenidos menos mundanos llegan a los interesados por vías iguales o parecidas. Nadie duda que éste último es un público menos numeroso, pero es el público que justifica la paga de la policía política.

 

Parece nerviosismo. Zunzuneo: “zunzunete” repetido ad cansancium; el acoso permanente contra las redes de transmisión de canales hispanos de la Florida y más recientemente, contra las redes inalámbricas de juego, la persecución del llamado paquete con la variada programación extranjera que permite prescindir de la televisión nacional. Y si hay optimistas como yo pero en sentido inverso, las noticias de Google y del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg con internet.org, gigantes en la puja por brindar el acceso mundial y gratuito a la red de redes, las noticias deben tenerlos muy preocupados.

 

Ideólogos con acceso de banda ancha recopilan para nuestro consumo cuanta noticia o material audiovisual nos infiltre la idea de que sin internet estamos mucho mejor. Para no ser demasiado obvios con la intención, siempre se añade el comentario de las cosas positivas de internet. Me recuerda la época en que Mario Rodríguez Alemán dirigía un programa donde se comenzó a proyectar cine norteamericano de estreno luego de mucho tiempo de ausencia en las pantallas de televisión. Rodríguez Alemán incluía siempre en el comentario previo al filme alguna crítica al star system o al capitalismo. Un amigo le preguntó por qué escogía aquellos materiales si tenía tantas objeciones, a lo que Rodríguez Alemán le respondió que se olvidara del comentario, que lo importante y lo que quedaba siempre era la película.

 

Si ETECSA sigue posponiendo el servicio de internet a los ciudadanos cubanos; si el cable de fibra óptica que llegó de Venezuela hace ya tres años continúa bajo siete llaves sin ofrecer las bondades de su velocidad para la transmisión de datos, no nos hará falta ETECSA. Vislumbro un 2016 donde cualquiera con un aparatico inteligente solo necesitará un cielo sin nubes para develar los misterios celosamente escamoteados durante tanto tiempo.

 

Esos mismos de la banda ancha y las miras estrechas deben estar elaborando los argumentos para descubrir sórdidos motivos en estos proyectos. Habrá que aprovechar la mala prensa que tienen los drones; en cuanto a los satélites a baja altura, algo se intentará con la soberanía, ya que no se puede invocar el espectro radiofónico. Deben ser muy cuidadosos, puesto que este proyecto dará cobertura a amplias zonas de Asia y África que hoy no tienen; y claro, a Cuba. Buscarán argumentos científicos (en internet, dónde si no) con los que tratarán de convencer a los desapercibidos de que la recepción satelital produce radiaciones nocivas para la salud. Y en efecto, muy nocivas, pero para la salud del totalitarismo.