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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

No es la burocracia

 

Oscar Peña, en El Nuevo Herald

 

Recién he tenido una conversación con un afable hermano de un alto dirigente del gobierno de Cuba que me afirma que el gobernante cubano Raúl Castro no ha hecho más reformas por trabas de burócratas nacionales. Eso mismo me expresó el querido amigo Carlos Saladrigas en su casa cuando llegó de su último viaje a Cuba. Son dos personas que estimo, de manera especial a Carlos, que he comprobado es un cubano de muy buena voluntad, pero solo en ese punto con él no tengo esa percepción.

 

Las trabas y la contrarrevolución de Cuba no están en los niveles intermedios o en la base de la sociedad cubana, perviven en la punta de la cima de la dirección del país. En el expediente de estos 55 años siempre se ha practicado echar las culpas a otros. Los problemas de desviación ideológica de la revolución en los años 60 eran culpa de los rezagos del pasado y de la microfacción contrarrevolucionaria; si había problemas en el transporte nacional, Fidel Castro sustituía al ministro del ramo infiriendo que era el culpable; baja producción de azúcar, sustitución del ministro del sector, si no se quería permitir eficaces productores y vendedores de productos agrícolas y artesanos independientes del gobierno que abastecieran a la población iban para la prisión por “explotadores del pueblo”, y así en todas las esferas. Después que se acabó el subsidio soviético todo es culpa del embargo económico de Estados Unidos. Es como un jarabe para bobos.

 

Y en asuntos de política y sociedad no hay antagonismo nacional. No permiten se rompa el mito que sus adversarios solo son extranjeros o mercenarios de estos. Un hecho histórico que se desconoce es que el primer grupo disidente dentro de Cuba con proyección cívica y nacionalista (el Comité Cubano Pro Derechos Humanos) que no recibía ni una aspirina, ni un cuarto de dólar del exterior y era completamente independiente, soberano y cubano como las palmas fueron falsamente incriminados sus miembros de agentes del extranjero cuando propusieron un Encuentro Nacional Entre Cubanos para buscar soluciones a la problemática del país. La realidad es que el gobierno cubano no sabía cómo reaccionar ante tan genuina propuesta nacionalista entre cubanos cara a cara y que tuvo apoyo nacional e internacional.

 

La respuesta oficial fueron acciones sucias de agentes encubiertos contra los proponentes y sus familiares y los más salvajes actos de repudio que conoció la ciudad de La Habana. El emplazamiento de esos cubanos los sacó del paso. Incluso utilizó y sacrificó para el atropello a sus símbolos juveniles Robertico Robaina y Felipe Pérez Roque. Era la primera vez que se veía en actos de esa naturaleza a altos dirigentes del sistema gritando improperios y dirigiendo esas acciones porque siempre argumentaban que era “el pueblo enardecido”. Fidel Castro supo ensuciarlos y marcarlos como ha hecho con la mayoría de la ciudadanía. El propósito era -y es- no admitir adversarios cívicos. Prácticas todavía vigentes hoy.

 

La realidad es que en un país pequeño y totalitario como Cuba no existe, ni se toleran obstáculos e inconvenientes a cambios en su andamiaje si no tiene la complacencia y visto bueno de la dirección del país. No se trata de la democracia de Pericles. El sistema cubano ha sido construido y creado como un coro que espera que el director prepare, coordine y dirija las diferentes voces que interpretarán sus miembros. Raúl Castro tiene la batuta, la palabra y posibilidad para dar la orden y orientación para que el país despegue. Ha dado algunos pasos importantes que llevamos años reclamando, pero si no ha hecho más no es por trabas de las estructuras. En sistemas comunistas las ventanas y puertas se abren desde arriba.

 

A estas alturas leemos los editoriales del New York Times y no dejan de decir verdades, pero no todas. El acreditado periódico no da en el centro de la diana al no reconocer que la dirección superior del gobierno cubano es todavía el coágulo más obstructivo de los problemas de Cuba por atrincherarse en viejos refugios, confundir y venderse ante el mundo como víctima que tiene que esperar por pasos extranjeros para dar pasos nacionales.