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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Ninguna mención a los derechos humanos en la visita de Castro a París

 

Hermetismo informativo y tensión con la prensa en las seis reuniones del dirigente cubano en su segunda jornada en la capital francesa

 

María D. Valderrama, El Mundo

 

París.- Dos días en Francia sin oír una palabra de boca de Raúl Castro. El presidente cubano viajó a París en una visita oficial que le ha ocupado la agenda durante 48 horas, aunque los encuentros se han celebrado en un hermetismo absoluto.

 

Tras el encuentro con Hollande durante la tarde del lunes, ambos mandatarios comentaron en una declaración de prensa en la que no admitieron preguntas sus intenciones de establecer una alianza. Francia ha dejado claro que quiere reforzar la presencia de sus empresas en la isla caribeña, para lo que ha condonado a Castro buena parte de la deuda de su país y ha establecido un fondo de inversión franco-cubana de 200 millones de euros.

 

En la segunda jornada, Castro tenía establecidos media decena de encuentros: Irina Bokova, directora de la Unesco, Claude Bartolone, presidente de la Asamblea Nacional, Gérard Larcher, presidente del Senado, Anne Hidalgo, alcaldesa de París y, finalmente, el primer ministro, Manuel Valls, antes de una visita del dirigente cubano al Museo del Hombre, que recientemente volvió a abrir sus puertas tras varios años de remodelación.

 

A pesar de que el intento de este viaje era, en parte, mostrar el reclamado nuevo rostro cubano del que tanto se habla desde que comenzó el deshielo de las relaciones con Estados Unidos, que Francia reclama a capa y espada, la actitud del Gobierno cubano no ha sido muy diferente: hermetismo total.

 

Todos los encuentros se han propiciado a puerta cerrada, aunque el de la Unesco ha sido el más prolífico en términos de información. Bokova aprovechó para felicitar a Castro por "el proceso de transformación y apertura que está en marcha", punto que considera "vital" en la implementación de la nueva Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030. "La Unesco seguirá apoyando a Cuba en cada paso del camino", señaló Bokova.

 

Castro, por su parte, aseguró que este organismo podría contar con su colaboración "para el desarrollo de la Educación, la Ciencia y la Cultura, que contribuyen al desarrollo de la Humanidad, la libertad y el bienestar", defendió, no ante los medios, tras el encuentro.

"¿Cuándo podrán votar los cubanos?"

 

La tensión empezó a palparse con la prensa en la visita a la Asamblea Nacional (AN). Uno de los tres reporteros que se encontraban presentes de 'Le Petit Journal' (LPJ), un programa de televisión que trata la actualidad política de forma satírica, inquirió a Castro a su salida de la AN, cuando parecía que éste, por fin, iba a hablar con la prensa: "¿Cuándo podrán votar los cubanos?".

 

Castro y su equipo parecieron quedar algo perplejos, según el testimonio de varios periodistas presentes, y dejaron la zona sin hacer comentario alguno y mucho menos responder a la pregunta.

 

La partida continuó en el Hôtel de Ville. De nuevo, los tres reporteros de LPJ se encontraron presentes aunque esta vez no estaban solos. Un miembro del equipo de seguridad del presidente cubano se colocó detrás de ellos para vigilar que todo iba bien. Los periodistas, en la línea del programa en el que trabajan, trataron de tomar la cuestión con ironía y filmaron la escena pero, poco tiempo antes de que Castro e Hidalgo entraran en la sala, los tres se fueron viendo rodeados por un amplio equipo de seguridad: tres guardaespaldas más varios miembros del servicio de diplomacia que acompañaba al dirigente cubano en la visita a cada lado.

 

Uno de los simpatizantes del régimen caribeño se situó justo delante del cámara impidiéndole filmar. En este momento, el reportero explicó al responsable de prensa del Ayuntamiento lo que estaba sucediendo y le pidió que ponga remedio a la riña. Tras varias conversaciones entre el trabajador del equipo de Hidalgo y los cubanos, éstos parecieron calmar los ánimos y limitar su seguridad en torno a los periodistas a un solo guardaespaldas.

 

Lo curioso de los seis encuentros es que todos han atraído a una gran cantidad de fotógrafos que han podido capturar las imágenes del encuentro, mientras que los periodistas y redactores se quejaban que no habían podido anotar o grabar una sola frase de toda la jornada.

 

Ninguna información sobre los encuentros

 

Según la responsable de prensa del Ayuntamiento, Castro aprovechó esta entrevista para hablar sobre "su viaje a Francia" y sobre "su juventud". Ambos países intentan establecer un tipo de acuerdo entre La Habana y París para poner en marcha un plan de intercambio cultural y de urbanismo, pero los datos de tal acuerdo no se han concretado ante la prensa ni el Ayuntamiento parece poder explicar aún de qué se trata.

 

Mismo ejemplo tras el breve intercambio entre Valls y Castro en el Hôtel Matignon, la residencia del primer ministro. Apretón de mano, foto de familia y cierre de puertas, así como de cualquier tipo de transmisión de información.

 

La visita de Castro, tan sólo unos días después de la del líder iraní Rohani, ha avivado el fuego sobre la recepción y el desarrollo de acuerdos con países que incumplen los derechos humanos.

 

"El hecho de que se desarrollen relaciones entre Francia y Cuba es una oportunidad para nuestras empresas, pero este desarrollo no puede ser un freno para la demanda de respeto sobre los derechos humanos", reclama Geneviève Garrigos, presidenta de Amnistía Internacional Francia, en una conversación con EL MUNDO.

 

Garrigos recuerda que en el caso de Cuba la violación de los derechos humanos se refiere principalmente al control de la libertad de expresión, asociación y reunión, así como al arresto por motivos políticos, en comparación con Irán donde, a esto, se le añaden cuestiones como la pena de muerte, que complican mucho más el problema.

 

"En los dos casos, Francia no puede cerrar los ojos sobre la violación de los derechos humanos en estos países", comenta Garrigos. La única mención a este punto por parte de Francia llegó de una fuente diplomática, que aseguró a la prensa francesa antes de la llegada de Castro que la cuestión de los derechos humanos se trataría en "discusiones bilaterales".