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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Ni libertad sindical ni derecho a huelga

 

El 'novedoso' Código del Trabajo castrista será 'aprobado por unanimidad' en febrero de 2014. Los trabajadores cubanos seguirán sometidos a los designios del PCC.

 

Joel Brito, Miami, en Diario de Cuba

 

"El congreso tendrá lugar en un contexto de perfeccionamiento del modelo económico del país,

que ya tiene una plataforma política y económico-social, que son los

Lineamientos de Política Social y Económica del sexto congreso del PCC ". 

Ulises Guilarte de Nacimiento, presidente de la Comisión Organizadora del XX Congreso,

miembro del Comité Central del PCC. (Futuro secretario general de la CTC)

 

 Cuando el XX Congreso de la CTC sea clausurado por Raúl Castro en febrero, volveremos a oír que la falta de productividad es un mal que debemos eliminar, que las reformas son imparables "pero a nuestro ritmo", que el modelo económico lo estamos actualizando y que no renunciaremos al socialismo del siglo 21. Ramón Machado Ventura, con su discurso típico y aburrido, propondrá a los miembros del Comité Nacional de la CTC la aprobación de Ulises Guilarte de Nacimiento como secretario general y de Carmen Rosa López Rodríguez como segunda secretaria, y estos serán aprobados por unanimidad. A esas alturas, los trabajadores del país contarán "casi" con un nuevo Código del Trabajo. La aprobación final la realizará la Asamblea Nacional del Poder Popular, y posteriormente se convertirá en Ley.

 

El próximo paso será enviar el documento a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para demostrar que el gobierno cubano (eficientemente como siempre) ha cumplido con la solicitud del Comité de Expertos de poner el actual Código de Trabajo a tono con los convenios… 17 años después.

 

La ministra del Trabajo y Seguridad Social, la compañera Margarita Marilene González Fernández, enviará una nota que exprese algo así como:

 

"El Estado cubano mantiene un estricto apego, en su legislación y práctica, a la letra y los objetivos de las Normas Internacionales del Trabajo, y muestra de ello es la reformulación, después de más de 220.000 reuniones y con la participación de más de cinco millones de trabajadores, del Nuevo Código Laboral, orgullo supremo de la clase obrera cubana. Queremos además asegurar que en nuestra patria existen las condiciones necesarias y adecuadas para garantizar y proteger los derechos de los trabajadores y sus dirigentes sindicales [siempre y cuando sean militantes del PCC]".

 

¿Por dónde anda la saga del Anteproyecto del Código del Trabajo?

 

Más de nueve de los 14 capítulos con que cuenta el actual Código del Trabajo, de 1985, no tienen ya nada que ver con el documento original y las condiciones específicas existentes actualmente en el país. Además, dicho Código ha sido criticado severamente por expertos de la OIT, por entrar en contradicción con los convenios básicos de esa organización.

 

Como es típico en esas reuniones maratónicas e impregnadas de formalismo, donde ha primado la indiferencia sobre algún deseo de aportar verdaderas iniciativas, el nuevo Anteproyecto de Ley de Código de Trabajo se consulta desde el mes de junio hasta el próximo 10 de diciembre.

 

El pasado 12 de noviembre, Guilarte expresó al órgano oficial del PCC que más de 2.733.000 trabajadores asistieron a las consultas del documento (un 91% de la totalidad del país), reflejando, según él, "la madurez política de la clase obrera en función de sus aportes para enriquecer la legislación y en respaldo a su modificación". Además, informó que se habían expuesto hasta esa fecha 171.650 planteamientos, de ellos el 25% considerados adiciones, el 20% modificaciones, el 27% preocupaciones y el 11% supresiones. Aporta un dato curioso: 157 trabajadores no aprobaron el Anteproyecto, 173 se abstuvieron y seis secciones sindicales del sector no estatal (de un total de 1041), decidieron no discutirlo.

 

Reconocidos periodistas de órganos oficiales de prensa han expresado que el nuevo cuerpo legislativo contiene doce políticas de aplicación general, lo catalogan como un documento esencialmente normativo, con rango de ley, que deroga tres leyes, ocho decretos-leyes, cuatro decretos y 77 resoluciones, y que está dirigido hacia la búsqueda de la eficiencia y la productividad económica. Es decir, un documento mágico que resolverá las deformaciones estructurales de la economía y el empleo en la Isla.

 

Revisando el Anteproyecto -un panfleto del 16 páginas que solo de verlo genera una total apatía-, se puede apreciar la típica terminología de décadas anteriores: la idoneidad demostrada, la capacitación laboral, la prevención de accidentes y enfermedades profesionales, el control interno y -no podía faltar- la disciplina laboral. Lo nuevo es la referencia al sector no estatal, para el cual se considera una flexibilización en las horas de trabajos semanales y contratos de trabajo por un tiempo determinado o indeterminado. También se hace referencia al término de autogestión, pero sin entrar en detalles.

 

No hay nada referido al tema de la libertad sindical, al derecho a la huelga, a la creación de sindicatos o de asociaciones de trabajadores al margen de la CTC y el Partido.

 

La realidad de la CTC y los sindicatos nacionales es que durante los últimos 50 años han funcionado como apéndice de las administraciones y de una estructura del PCC a todos los niveles.

 

En ninguna de sus intervenciones, los dirigentes sindicales oficiales han propuesto elevar salarios, desarrollar una negociación colectiva acorde a los estándares internacionales, eliminar la doble circulación de la moneda que tanto afecta a los trabajadores, reducir la jornada laboral, mejorar las condiciones laborales, generar empleos útiles y que las empresas con capital extranjero contraten directamente a sus trabajadores. Todo lo contrario. La CTC ha sido la encargada de implementar todas las iniciativas generadas desde el PCC, en la mayoría de los casos en contra de sus propios afiliados.

 

Los cubanos necesitan sindicatos como los que integran la Coalición Sindical Independiente de Cuba, independientes del Gobierno y del partido comunista, y cuyo único compromiso es con los trabajadores.