Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Ni capitalismo es mercado ni socialismo es estatalización

 

Una argumentación socialista a la necesidad de liberar el mercado, expuesta en "Catorce llaves para los candados que deprimen la economía".

 

Pedro Campos

 

Mi anterior artículo, "Catorce llaves para los candados que deprimen la economía", generó algunas lógicas reacciones adversas entre los defensores del modelo estatalista asalariado de "socialismo", como esta: "La libertad de comercio que propone es capitalismo salvaje".

 

Lo que viene a continuación es una argumentación sobre la necesidad de liberar el mercado en Cuba, como condición para hacer avanzar la economía del país y la sociedad de los trabajadores libres, fundamentada en posiciones históricas del socialismo, no del llamado "marxismo-leninismo" que no era una cosa ni otra, sino estalinismo.

 

Los que ven el socialismo en las relaciones de distribución y creen  que "controlándolas" van a resolver los problemas económicos, ignoran u olvidan que  la forma de distribución y el mercado son derivaciones del modo de producción, lo cual fue ampliamente explicado por Karl Marx.[i]

 

No se trata, pues, de "cambiar" el mercado para cambiar el modo de producción, sino al revés. Los "socialistas" que no lo han entendido, han fracasado, para no hablar de los oportunistas  interesados en controlar el mercado para beneficio de las elites burocráticas.

 

Además, lo que caracteriza al capitalismo no es el mercado, intercambio que existió antes y seguirá existiendo después, sino la forma en que se explota el trabajo: asalariadamente.  En tal sentido el Manifiesto Comunista señala: "la condición de la existencia del capital es el trabajo asalariado" y la obra cumbre de Marx, El Capital,  desentrañó esta esencia.

 

También, quienes siguen confundiendo socialismo con estatalismo olvidan que el modo de producción está determinado por la forma en que se explota la propiedad y no por el carácter privado o estatal de la misma.

 

Una propiedad privada explotada por su dueño o una familia, sin contratar asalariados, no es capitalista, y una propiedad estatal explotada con trabajo asalariado, sí lo es, aunque la burocracia redistribuya el producto social a su buen parecer y siga diciendo que la empresa estatal socialista será la base de "nuestro socialismo", sin importarle su fracaso acullá, allá y aquí.

 

Que las nacionalizaciones o estatizaciones per se no tienen nada que ver con el socialismo, fue precisado por Frederich Engels en su obra Del socialismo utópico al socialismo científico.[ii]

 

En Cuba es el Estado quien sostiene la explotación asalariada  (capitalista), aunque hace más de medio siglo se declaró "socialista" y es, además, quien monopoliza el mercado.

 

El gobierno surgido de la revolución de 1959 estatizó todas las empresas y negocios, fueran explotadas en forma asalariada o autogestionaria,  nacionales o extranjeras, grandes o medianas o pequeñas, y las continuó explotando en forma asalariada, pero malpagando a los trabajadores.

 

En fin, un capitalismo monopolista de Estado, en nombre del "socialismo" que, paradójicamente,  obstaculizó  las formas propiamente socialistas de producción de trabajo libre, asociado o no, cooperativistas y cuentapropistas individuales.

 

La libertad de comercio es necesidad primaria  para el desarrollo de cualquier economía, en particular para el surgimiento y crecimiento del sector socialista que, sin embargo, sí avanza en las sociedades capitalistas, gracias a la libertad de empresa y el mercado libre.

 

Los economistas procapitalistas contemporáneos, entre los que se afilian algunos "socialistas de Estado", achacan los males de la economías moderna (desempleo, inflación, crisis financiera, desigualdad social, etc.) a fenómenos "macroeconómicos" y jamás se refieren a la explotación asalariada como su causa principal, identificada con toda precisión por los socialistas del siglo XIX.

 

Tal análisis "global", junto al "bloqueo" estadounidense, son las principales justificaciones a los desastres del "socialismo estatal asalariado" en Cuba, obviando sus esencias capitalistas y monopólicas.

 

Los graves problemas generados por la explotación asalariada y su solución fueron expuestos mucho antes de Karl Marx, por William Thompson, quien publicó en 1830 sus  Directrices prácticas para el establecimiento de comunidades,  donde señalaba ya el gran problema del capitalismo: la superproducción, y sugería la solución: el trabajo cooperativo.[iii]

 

El significado del cooperativismo, del trabajo libre asociado, para el socialismo, fue argumentado más tarde con toda claridad por Marx, entre otras obras, en  el capítulo XXVII del tercer tomo de El Capital, bajo el título "El papel del crédito en la producción capitalista" [iv] y en su  discurso-manifiesto en la inauguración de la Asociación Internacional de los Trabajadores.[v]

 

Esta concepción cooperativista del socialismo se ha ignorado por los "marxistas-leninistas" que, equivocados, vieron el socialismo en la estatización de la propiedad y el mercado.

 

Un gobierno que se pretenda socialista no debe ensayar ni "edificar" una nueva sociedad. En tal sentido significó Engels:"Pero nuestra concepción de la historia es, sobre todo, una guía para el estudio y no una palanca para levantar construcciones, a la manera del hegelianismo…"[vi]

 

Su papel es, simplemente, desatar los nudos que impiden el desarrollo de la sociedad y el modo de producción nacientes, como explicó Marx en La guerra civil en Francia.[vii]

 

Y por tanto, lo que sí debe hacer es facilitar el desarrollo del área propiamente socialista de la economía e impedir los obstáculos que imponen los monopolios privados o estatales.

 

Estos, para mantener y aumentar ganancias, imponen precios especulativos, destruyen productos y nuevas técnicas, controlan mercados de materias primas y deprimen a la economía en general.

 

Finalmente, quienes confunden mercado con capitalismo tengan en cuenta que el único capitalismo de importancia en Cuba es el monopolista de Estado (las empresas extranjeras están subordinadas al Estado y las nacionales no representan gran cosa en el total de la economía). Y, precisamente, una de las 14 llaves de mi artículo anterior propone pasar las empresas estatales asalariadas -que sí son mayoritarias- a la autogestión de los trabajadores.

 

Con ello, el área socialista de la economía sería predominante; mientras otra propuesta sugiere establecer regulaciones -que existen en todos lados- para garantizar los derechos de los trabajadores en las empresas que explotan asalariados, estimuladas por el Estado "socialista".

 

¿Dónde está el capitalismo en pretender liberar el mercado para favorecer el sector socialista?

 

Queda claro: los opuestos a la liberación del mercado hoy monopolizado por el Estado, confunden capitalismo con mercado y socialismo con estatización y, en la práctica defienden al capitalismo monopolista de Estado, creído socialismo, y su burocracia monopolista, de la competencia del área propiamente socialista de la economía, la gran favorecida por estas propuestas.

 

Si en el propio capitalismo moderno el trabajo libre, asociado o no, crece incesantemente, imagínense sus posibilidades  en Cuba si estas medidas llegaran a aprobarse.

 

Quienes tergiversan a Marx terminan relegados por la historia: es su venganza.

 

----

 

[i] Karl Marx, en Crítica al Programa de Gotha (Obras Escogidas, tomo III, Editorial Progreso, Moscú ,1974): "El socialismo vulgar (y por intermedio suyo una parte de la democracia) ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y a tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución (…) es equivocado,  en general,  tomar como esencial la llamada distribución  y hacer hincapié en ella,  como si fuera lo más importante (…) La distribución de los medios de consumo es,  en todo momento,  un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción. Y esta distribución es una característica del modo mismo de producción".

 

[ii] Friedrich Engels, en Del socialismo utópico al socialismo científico (K. Marx y F. Engels, Obras Escogidas, tomo III, Editorial Progreso, Moscú, 1974): "Pero recientemente, desde que Bismarck emprendió el camino de la nacionalización ha surgido una especie de falso socialismo, que degenera alguna que otra vez en un tipo especial de socialismo, sumiso y servil, que en todo acto de nacionalización, hasta en los dictados por Bismarck, ve una medida socialista. Si la nacionalización de la industria del tabaco fuese socialismo, habría que incluir entre los fundadores del socialismo a Napoleón y a Metternich".

 

[iii] William Thompson, en Directrices prácticas para el establecimiento de comunidades: "La sociedad, tal como está organizada actualmente, sufre ante todo escasez e inestabilidad en el empleo de las clases trabajadoras. ¿Cuál es la primera causa de este subempleo? Es la carencia de ventas y de mercados. No se logra vender los productos fabricados y entonces se malvenden a un precio inferior al coste de producción; por ello, los fabricantes no pueden ofrecer empleo permanente y remunerado. El único recurso evidente es un mercado seguro para la mayoría de los productos indispensables. El sistema de trabajo cooperativo ofrece la solución. En lugar de buscar en vano mercados exteriores en el mundo entero, donde se encuentran sobrecargados o inundados por la incesante competencia de productores hambrientos, realicemos la asociación voluntaria de las clases trabajadoras. Estas son suficientemente numerosas como para asegurar un mercado directo y mutuo de los bienes más indispensables en materia de alimentos, vestidos, mobiliario y alojamiento”.

 

[iv] "Las fábricas cooperativas de los obreros mismos son, dentro de la forma tradicional, la primera brecha abierta en ella, a pesar de que, dondequiera que existen, su organización efectiva presenta, naturalmente, y no puede por menos de presentar, todos los defectos del sistema existente. Pero dentro de estas fábricas aparece abolido el antagonismo entre el capital y el trabajo, aunque, por el momento, solamente bajo una forma en que los obreros asociados son sus propios capitalistas, es decir, emplean los medios de producción para valorizar su propio trabajo (…) Estas fábricas demuestran cómo al llegar una determinada fase de desarrollo de las fuerzas materiales productivas y de formas sociales de producción adecuadas a ellas, del seno de un régimen de producción surge y se desarrolla naturalmente otro nuevo".

 

[v] "Pero estaba reservado a la Economía política del trabajo alcanzar un triunfo más completo todavía sobre la  Economía política de la propiedad. Nos referimos al movimiento cooperativo, y sobre todo a las fábricas cooperativas, creadas sin apoyo alguno, por iniciativa a de algunos obreros audaces (…) Es imposible exagerar la importancia de estos grandes experimentos sociales, que han mostrado con hechos, no con simples argumentos, que la producción en gran escala y al nivel de las exigencias de la ciencia moderna, puede prescindir de la clase de los patronos, que utiliza el trabajo de clase la obrera; han mostrado también que no es necesario a la producción que los instrumentos de trabajo estén monopolizados como instrumentos de dominación y de explotación contra el trabajador mismo; y han mostrado, por fin, que lo mismo que el trabajo esclavo, lo mismo que el trabajo siervo, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría."

 

[vi] Carta de F. Engels a Conrado Smidth, Londres, 5 de agosto de 1890.

 

[vii] "Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla por decreto del pueblo. Saben que para conseguir su propia emancipación, y con ella esa forma superior de vida hacia la que tiende irresistiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que transformarán completamente las circunstancias y los hombres. Ellos no tienen que realizar ningunos ideales, sino simplemente dar (rienda) suelta a los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa agonizante lleva en su seno."