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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El gobernador de Nueva York visitó La Habana y es optimista ante los retos

Negocios con Cuba son tarea difícil

 

Los integrantes de la misión comercial relámpago del gobernador del Estado de Nueva York, Andrew M. Cuomo a Cuba tuvieron una rápida lección sobre los retos de hacer negocios en esta ciudad: vieron una pobreza miserable y una infraestructura muy poco desarrollada, incluido el aire acondicionado antiguo y de funcionamiento irregular en un hotel, mientras las temperaturas subían muy por encima de los 32° C.

 

EFE-THE NEW YORK TIMES

 

LA HABANA.- El lunes pasado, el gobernador y un grupo de unos 20 hombres de negocios aterrizaron en esta isla nación con un objetivo unificado: iniciar el diálogo entre Nueva York y las empresas cubanas tras la decisión del presidente Barack Obama de flexibilizar las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, anunciada el 17 de diciembre pasado.

 

Era difícil no notar el entusiasmo de Cuomo mientras iba de una reunión a otra, ensalzando las virtudes de los negocios neoyorquinos. Por momentos, parecía la oportunidad para una fotografía enorme, mientras caminaba por las calles empedradas de La Habana Vieja; saludaba con la mano a una pareja que pasaba, originaria de la Ciudad de Long Island, en Queens, y metía la cabeza en un Chevrolet 1956, color de rosa y hermosamente restaurado, llamado Lola, que pudo ver gracias a que su equipo de avanzada arregló una cita.

 

“Nunca había visto un Chevy con motor de Toyota”, comentó Cuomo, quien ha estado obsesionado con los autos desde que era adolescente y trabajaba en una estación de servicio en Queens. "Tuve que venir a Cuba para verlo".

 

Cuomo vio la oportunidad en el motor y le dijo a Luis Alverez, el dueño, que quizá pronto podría comprar un motor de Chevy reconstruido para su preciada posesión. Sin embargo, los obstáculos de hacer negocios en Cuba también fueron evidentes. Los letreros que decían “Socialismo o muerte” flanqueaban las calles. Algunos cubanos les gritaban “¡Fuera Estados Unidos!” a algunos periodistas que caminaban por las calles de La Habana para reunirse con Cuomo.

 

Inevitable

 

“El cambio es inquietante y hay muchos sentimientos fuertes”, Cuomo les dijo a los periodistas, parado en una plaza en La Habana Vieja. Sin embargo, notó que el cambio está llegando a Cuba, y que Nueva York estaría allí para capitalizarlo. “Creo que es inevitable. Creo que está pasando”.

 

Los comentarios se hicieron al finalizar un frenético día para Cuomo y su séquito. Él, del Partido Demócrata, y otros dirigentes legislativos neoyorquinos cruzaron La Habana, reuniéndose con funcionarios y jerarcas cubanos. Cuomo le obsequió al cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino una gorra de los Mets de Nueva York y una caja adornada con el logotipo de la misión comercial de Nueva York y Cuba. El gobernador comió en privado con Rodrigo Malmierca Díaz, el ministro de Comercio e Inversión Extranjera de Cuba, quien le dio un puro cubano.

 

Compromiso

 

Las compañías neoyorquinas que esperan hacer negocios en Cuba se enfrentan a obstáculos difíciles. La decisión de Obama de flexibilizar las relaciones diplomáticas y el anuncio, la semana pasada, que pretende quitar a Cuba de la lista de países que patrocinan al terrorismo, abrirá las puertas a los bancos estadounidenses para operar en esta ciudad.

 

Sin embargo, se requerirá de un acto del Congreso para levantar el embargo comercial a Cuba, y es probable que pasen muchos años para que el país y Estados Unidos decidan la forma que tendrán sus relaciones.

 

No obstante, Cuomo pareció decidido y dijo que es realista pensar en oportunidades inmediatas de negocios. “Sí, hoy me enteré de algo interesante que no sabía antes de llegar”, comentó. “Aparentemente, el gobierno federal tiene la capacidad de emitir licencias por las que se pueden tener negocios antes de que se levante el embargo, y esas licencias están bajo el control del gobierno federal. Así es que ahora realmente es cuestión de conseguir establecer una relación de negocios que funcione para Cuba, funcione para Estados Unidos y, luego, lograr que la autorice el gobierno federal”.

 

Esas licencias, no obstante, son raras, y los ejecutivos comerciales que iban en el viaje dijeron en privado que saben que pasarán años para que puedan surgir beneficios reales.

 

Por otra parte, se ha criticado al gobernador por visitar a Cuba, dados sus antecedentes en cuanto a los derechos humanos y su posición sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

Cuomo estimó que la distensión de las relaciones diplomáticas podría, por sí misma, mover a Cuba en una dirección diferente. “¿Cómo se promueve el diálogo sobre los derechos humanos que todos dicen que debe avanzar?”, dijo. “No es por medio del aislamiento, es mediante el compromiso”.

 

Recordó que “hay una larga historia con Nueva York. Fidel Castro se reunió con mi padre en Nueva York. Mi padre siempre fue partidario de terminar con el embargo”.

 

Revisan las muestras y rige el pago en efectivo y adelantado.

 

Kevin Ellis abordó el vuelo charter con destino a Cuba, integrando la delegación de 20 empresarios que acompañó al gobernador de Nueva York, Andrew M. Cuomo. Ellis retornó al día siguiente con papeles que debe llenar y requisitos a cumplir y una promesa de funcionarios cubanos de que revisarán las muestras de leche en polvo que les dejó, un producto que él espera vender en Cuba.

 

“Están más que contentos de considerar la compra de nuestros productos lácteos. Sin embargo, nuestro gobierno todavía estipula que debe pagarse por adelantado y en efectivo”, comentó Ellis, jefe ejecutivo de Cayuga Milk Ingredients, de Auburn, Nueva York.

 

Ellis estuvo en el puerto de Mariel, que en otros tiempos fue el escenario de un éxodo de refugiados que huyó hacia Estados Unidos, aunque ahora es un lugar que promete para los intereses empresariales estadounidenses, a medida que empresas como Cayuga contemplan el comercio con Cuba. “Necesitamos establecer el crédito con este país o no ocurrirá nada”, dijo Ellis.

 

TESTIGOS DE LA REALIDAD.

 

La misión logró dos acuerdos.

 

Al final del viaje, le quedó claro a las personas que acompañaron al gobernador Cuomo que aun en el caso de que el Congreso de Estados Unidos levante el embargo comercial, el cambio en Cuba está lejano. Grandes sectores de La Habana están deteriorados. El acceso a Internet es casi imposible y resulta poco confiable donde existe. Las autoridades cubanas extendieron la alfombra roja para Cuomo y le dieron una escolta policial para acelerar sus recorridas por La Habana. Pero, su avión charter privado fue demorado casi una hora debido por funcionarios de Aduanas.

 

Dos entidades de Nueva York sellaron acuerdos. El Roswell Park Cancer Institute, firmó un acuerdo con el Centro de Inmunología Molecular para desarrollar una vacuna contra el cáncer de pulmón. Infor, empresa de software, realizó un principio de acuerdo destinado a proveer programas a una empresa privada cubana, para que pueda revenderlos.

 

Conocerse es la clave del diálogo.

 

“El principal obstáculo” que atraviesan Cuba y EE.UU. para normalizar sus relaciones es “su colosal desconocimiento mutuo” tras más de medio siglo de bloqueo, explicó a Efe el profesor José Buscaglia, miembro de la delegación neoyorquina. Lleva más de 20 años viajando a Cuba y promoviendo el intercambio educativo entre los dos países a través del programa que dirige en la Universidad de Buffalo (Nueva York). Asegura que, el primer contacto de un gobierno estatal estadounidense con las autoridades cubanas responde a la certeza de que “se trata de dar pasos cortos, pequeños pasos, pero siempre en el marco de una visión a largo plazo”.

 

“Lo que hay -apunta- es un desconocimiento bastante colosal de cómo funciona cada país, entre los pueblos y entre sus dirigentes. Son países que están pendientes el uno del otro, pero en este tipo de contactos, por mucha destreza que tengan los políticos, el proceso se corta porque no siempre se habla en el mismo idioma ni en la misma frecuencia”.