Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Negociaciones Cuba-EEUU: una perspectiva

 

Son necesarios un mayor involucramiento popular y la aceleración del levantamiento de las sanciones pendientes del bloqueo-embargo.

 

Pedro Campos, desde Cuba

 

Las negociaciones entre Cuba y EEUU, que desembocaron en la declaración de los respectivos presidentes el pasado 17 de Diciembre, estuvieron desarrollándose en forma secreta durante 18 meses, según distintas fuentes. Posteriormente se han efectuado varias rondas de conversaciones sobre distintos temas, siendo uno de los objetivos prioritarios el restablecimiento de las embajadas que permitiría una relación más fluida entre ambos gobiernos. Pero también estos encuentros se han desarrollado de manera bastante cerrada y ha sido escueta la información brindada al público.

 

Desde luego, se han tratado asuntos sensibles que por sus implicaciones y afectaciones a terceros, demandan un nivel de discreción. También es verdad que por sensibilidad diplomática, alguna de las partes se ve obligada a aceptar limitaciones en la información a la prensa. Y nadie duda que ambos gobiernos estén sometidos a presiones de fuerzas encontradas que darían lo que no tienen por obstaculizar el proceso, y eso los obliga a manejar los aspectos con bajo o ningún perfil público y a actuar como equilibristas en cuerda floja.

 

Pero las dos partes deben tener en cuenta que si en esta negociación hay un doliente, quien "sin comerla ni beberla" es el que ha pagado todos "los platos rotos", ese es el pueblo de Cuba, que ha resultado divido, empobrecido, maltratado, mutilado y con muchos muertos a causa de un enfrentamiento, donde una parte ha tratado de  imponer un "socialismo" que nunca ha existido y la otra hizo todo lo posible por obstaculizarlo. Lo que sí existió y existe, tan combatido por Occidente y los demócratas en general, nunca fue más que un capitalismo monopolista de Estado disfrazado de socialismo.

 

El Estado cubano, que "redimió" a los asalariados explotados por los patrones privados, para "echarse él esa carga" encima, y los gobiernos norteamericanos, que durante medio siglo trataron de obligarnos a alzarnos contra el nuevo único patrón, deben muchas explicaciones a los cubanos y contrajeron deudas que solo podrían saldarse en parte dejando a este pueblo decidir sus destinos por sí mismo, sin odios, revanchismos ni imposiciones de ningún tipo.

 

Los negociadores estadounidenses han tenido la elegancia de reunirse con algunos representantes de la sociedad civil cubana, para exponerles aspectos de las negociaciones y recoger opiniones al respecto. El Gobierno cubano no ha tenido la  misma delicadeza.

 

Aunque sería mucho pedir, si el Gobierno cubano invitara a un intercambio de criterios al respecto,  a sus "cuadros en las organizaciones de masas" y a otros cubanos de la sociedad civil independiente, incluso a los tradicionales opositores que rechazan el establecimiento y poder debatir,  entre todos, las razones de los otros, aparecería una buena oportunidad que pudiera abrir el camino del diálogo necesario. Y así nos iríamos acostumbrando a oír, desde el respeto mutuo, criterios que no compartimos pero que existen y forman parte del conjunto social que somos los cubanos.

 

Creo que además de la información a la prensa, esos encuentros serían una buena forma en que el Gobierno cubano pudiera realmente sostener un intercambio con una amplia representatividad popular y empezar a convertir ese asunto de las negociaciones en algo más allá de un tema de gobiernos.

 

El pueblo cubano todo, independientemente de la posición política de cada ciudadano, de dentro y de fuera, tiene derecho no solo a ser informado, sino también a expresar sus opiniones sobre este proceso, la forma y el contenido de cómo se está desarrollando.

 

Pero es más, por ser él el verdadero poder soberano de la nación por encima de figuras, partidos y "representantes" impuestos o electos, son los ciudadanos cubanos los que deberían decidir sobre estas negociaciones y los lazos fututos con el vecino norteño.

 

Desde posiciones de izquierda democrática, nos encontramos entre los que siempre consideramos el bloqueo-embargo injusto, abusivo, criminal y lesivo a los derechos de todos los cubanos,  el cual poco o nada sirvió para "presionar cambios en el Gobierno cubano". Esto nos hace sentir con derecho a conocer con la mayor precisión posible cómo estas negociaciones se van a revertir en beneficio de todos los cubanos, de dentro y de fuera.

 

Hoy insistimos también en la necesidad de que el Ejecutivo y el Congreso de EEUU den pasos firmes para acabar con este espantapájaros de la Guerra Fría, independientemente, sin caer en las pausas y lentitudes de la parte cubana y en la conciencia de que no se trata de "imponer" la democratización en Cuba, sino de acabar con una política absurda, inhumana y contraproducente y de crear las condiciones que permitan al pueblo cubano alcanzarla por sí mismo.

 

Es la única forma  para que resulte legítima y entera, fruto de los esfuerzos internos y no  mediatizada por de injerencias externas o autoritarismos internos.

 

Los que del lado de allá del Estrecho de Florida siguen insistiendo en condicionar avances en el levantamiento del bloqueo-embargo a pasos democráticos del Gobierno cubano, continúan cometiendo el mismo error de siempre en las políticas estadounidenses previas al 17 de diciembre de 2014. Y lo peor de todo: le hacen el juego a las fuerzas más oscuras que en el Gobierno-Partido pretenden no cambiar nada.