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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

 Myanmar, el espejo de una democracia mediatizada

 

Miguel Saludes

 

MIAMI, Florida, diciembre, www.cubanet.org -Diciembre de 1991. En una iglesia habanera los jóvenes de la comunidad representaban una obra navideña inspirada en los hechos que conmocionaban a la sociedad cubana abocada a enfrentar una crisis de consecuencias impredecibles en lo que parecía ser el último esfuerzo castrista por conservar el poder a cualquier precio, incluso al de hacer sucumbir al pueblo en la vorágine de su locura de resistirse a los cambios de un mundo en transición.

 

La modesta pieza escrita por un seminarista de la Merced hacía referencia al encarcelamiento de Aung San Suu Kyi, un nombre apenas reconocible para la mayoría de los cubanos, ajenos por igual a la convulsa situación que vivía una lejana nación del sudeste asiático rebautizada como Myanmar. La conexión de dos realidades alejadas y diferentes en apariencias, quedaba establecida por las coincidencias que permitían establecer un paralelismo capaz de burlar la atención de los celadores escondidos entre el auditorio.

 

Por aquellos días mientras la dictadura militar de la otrora Birmania socialista reprimía sin cuartel a la oposición y encarcelaba a la líder de ese movimiento, en Cuba las hordas paramilitares dirigidas por la policía política y el Partido Comunista desataban su violenta contra quienes pretendían apelar al cambio. Por ello la poetisa María Elena Cruz Varela y los principales miembros del grupo Criterio Alternativo, represaliados de la peor manera, eran sometidos y enjuiciados.

 

Mientras Aung San mereció una efectiva atención mundial que le reconoció con el premio Sajarov y el Nobel de la Paz, la disidente cubana corrió con menos suerte, aunque se afirma que estuvo a punto de ser nominada para el importante premio que entregan en Oslo.

 

A veinte años de aquellos sucesos algunas cosas han cambiado en la dinámica interna de Myanmar. En días recientes el gobierno de Estados Unidos levantó las sanciones económicas dirigidas contra la dictadura militar que gobierna ese país. Una postura seguida por otras naciones europeas que habían establecido el embargo tras los sucesos que dieron al traste con las elecciones de 1988. Para lograr ese relajamiento de sanciones los gobernantes de Rangún dieron pasos previos. En noviembre del 2010 habían liberado a Suu Kyi. Luego celebraron elecciones parlamentarias en las que la oposición ganó varios escaños, uno de ellos para la Premio Nobel de la Paz.

 

Atrás quedan los muertos en una cifra que los datos más conservadores sitúan por encima de diez mil. Se mantienen los testimonios que hablan de violaciones contra los derechos humanos en actos que van desde la represión más descarnada hasta el castigo por prácticas consideradas delictivas como emitir opiniones, cantar canciones críticas contra el poder y hasta el poseer un fax o alojar a un extranjero en la casa. Siguen las denuncias sobre torturas, sometimientos a estado de esclavitud o violaciones masivas contra prisioneras, abusos que han sido documentados ante organizaciones reconocidas como Amnistía Internacional.  Asuntos que parecen perder peso frente a la jugada electoral tomando en consideración algunas actitudes al respecto.

 

 “Aunque todavía hay mucho por hacer en Birmania, la elección de Suu Kyi y de muchos de sus colegas al parlamento es un paso muy importante para el país”. El pronunciamiento de Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado norteamericano se corresponde con la voz optimista de Suu Kyi: “Sabemos que está ocurriendo algo excepcional. Todos somos conscientes de que ésta es una etapa muy inusual para Birmania. Es un momento extraordinario para nuestro país”. Declaraciones que debieron influir en la decisión de flexibilizar posiciones, a pesar de conocerse que el ejército y los miembros del Partido Unión de la Solidaridad y Desarrollo del régimen conservarán casi un 80 por ciento del control parlamentario.

 

Las “reformas” de Rangún también merecieron las felicitaciones de Hillary Clinton quien afirmó el compromiso de su país en apoyar los cambios. Un espaldarazo que se tradujo en el cese de sanciones y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, medidas aplaudidas al unísono por los gobernantes de Myanmar y la oposición. Precisamente ese país fue una de las primeras escalas en la agenda de visitas internacionales del presidente Barack Obama tras su reelección. Al respecto la Casa Blanca aclaró que la presencia de Obama no significaba una aprobación al régimen existente, sino una manera de animar el rumbo de los cambios.

 

El giro de distensión verificado en las relaciones entre Birmania y Estados Unidos obligó a que las miradas se tornaran hacia Cuba, un diferendo político por resolver en un escenario mucho más cercano al ámbito de Norteamérica. Cuestionadas sobre el caso cubano y las posibilidad de una línea de acción similar a la operada con Myanmar fuentes del gobierno estadounidense valoraron que Raúl Castro ha dado muestras de avances de forma retórica pero no políticamente.

 

Repasando el historial de la casta que detenta el poder en Myanmar se puede comprobar que su trayectoria emula al de sus amigos de La Habana. Incluso hasta en la data de permanencia tras la sublevación comunista de 1949 que dio paso a sucesivos regímenes militares identificados con la vía socialista institucionalizada de manera constitucional en 1974 (en Cuba ocurrió en 1976) bajo el mando de un partido hegemónico que violó esa misma Constitución en 1988, estableció una junta militar y hasta cambió el nombre de la nación.

 

Por ahora la seña ha sido lanzada y no es ilógico pensar que el mensaje haya sido captado en Cuba. Los pasos dados por el gobierno birmano y en correspondencia por Estados Unidos así como los resultados, merecen la atención del “tanque pensante” castrista. De hecho ha hecho su parte a manera de algunas evoluciones calificadas de avances positivos por oponentes externos e internos. Viendo lo acontecido en Birmania no es de extrañar que pongan en la balanza las ventajas de lograr algo parecido, sino en un futuro cercano si en un mañana previsible. Una que tarea la gerontocracia revolucionaria que aún pervive puede dejar a sus herederos como fórmula que les permita retener el mando.

 

Asumo que el terreno ya se está abonado para cuando llegue el momento tratar que las cosas ocurran de la mejor manera y provecho. Elecciones controladas, rostros ajenos al partido único en el Parlamento, incluso de algunos opositores. No es indudable el ingrediente de la inserción de falsas identidades que posibilite disminuir los riesgos de legitimar la imagen democrática y por otro permitan un mayor rejuego de la clase dominante. Un plan cuya factibilidad ha sido probada por estos días en otras latitudes y que ofrece sus ventajas, sobre todo si el gesto consigue la bendición del reconocimiento y las consecuentes aperturas diplomáticas y económicas.

 

Diciembre del 2012. Pocos de los participantes en aquella puesta en escena navideña de 1991 permanecen en la Isla. Muchos pasaron a integrar una diáspora dispersa por el mundo. La imagen inspiradora de la obra hoy ocupa un sitio en el parlamento de su país mientras sus antiguos carceleros celebran la ocasión con trajes de demócratas. En Cuba la represión continúa y el horizonte se muestra poco propicio a una apertura real. Aunque se habla de reformas no hay indicios de que ellas signifiquen el cambio esperado. Ahora la esperanza del futuro aparece en el reflejo de una democracia mediatizada a imagen de la que nos devuelve un espejo birmano. Una buena carga argumental para contextualizar aquella humilde obrita representada dos décadas atrás en un improvisado teatro parroquial habanero.