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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Montando en el cólera?

 

Miriam Celaya, SinEVAsión

 

A pocos días de la anunciada celebración de esa fecha luctuosa, el 26 de julio, en la provincia de Guantánamo, son cada vez más fuertes los rumores de varios casos de cólera en la región oriental de Cuba y hasta se dice que ha habido muertes por la enfermedad. Anunciada la situación desde el periodismo independiente, la prensa oficial mantiene su habitual silencio en asuntos que puedan dañar la imagen del sistema y afectar la afluencia de turistas extranjeros a la Isla. Ni se confirma ni se niega oficialmente la presencia de la enfermedad en territorio cubano o su incidencia y potencial expansión, salvo una escueta información del pasado martes en los medios. La falta de información y la desinformación, que aunque parezcan lo mismo, no lo son, constituyen también una especie de epidemia permanente entre nosotros.

 

Hoy temprano, por las dudas, he encendido mi televisor para escuchar el noticiero matutino, pero en los reportes desde el oriente cubano solo se habló de la programación de actividades callejeras para distraer a los niños durante el período vacacional, es decir, las imágenes mostraban como noticia a los pequeños haciendo en los parques y ante las cámaras lo mismo que suelen hacer diariamente en sus barrios sin que los organice ninguna institución: montar carriolas rústicas, correr y jugar. También fuimos informados de los galardones que recibieron los “cuadros” de dirección del partido comunista y otros funcionarios del gobierno de la región, ahora graduados como empresarios, y de que una empresa recibió un reconocimiento especial por haber cumplido correctamente los indicadores económicos: más diplomas, besitos y sonrisas. Nada de cólera.

 

Mientras, la preocupación de algunos enterados del rumor sigue creciendo y los signos evidencian que hay gato encerrado. Una vecina me comentó que se ha restringido el servicio de transporte por ómnibus a la región oriental y que le informaron que su pasaje para viajar a Santiago de Cuba a finales del mes de julio podría ser cancelado, aunque no le dieron explicaciones sobre las causas de dicha cancelación. Una amiga doctora, que conoce mi aversión por el agua hervida, me llamó para recomendarme con insistencia que “por nada del mundo” tomara agua directamente de la pila, como suelo hacer habitualmente, mientras en la televisión han comenzado a proliferar por estos días los spots sobre la necesidad de lavarse las manos frecuentemente: “frótese bien las palmas con agua y jabón, frótese bien entre los dedos y bajo las uñas…”, como si en ello nos fuera la vida. ¿Nos irá?

 

Y como suele ocurrir entre nosotros, que el rumor crece en proporción exponencial cuanta menos información oficial haya sobre el caso, hay quienes dicen que ya el cólera está en La Habana, acompañando a nuestro conocido y endémico dengue, lo cual resulta alarmante en una ciudad particularmente sucia, con miles de salideros en sus viejos sistemas de acueducto y alcantarillado, pletórica de vertederos de basura y de barrios insalubres y en la que viven más de dos millones de almas, en medio del verano más lluvioso que se recuerda en la última década.

 

No sería de extrañar, sin embargo, que este nuevo infundio propalado por algún que otro “enemigo del pueblo cubano” al servicio de intereses foráneos se viese confirmado en el transcurso de las próximas semanas si las cosas se salen de control. A fin de cuentas son miles los médicos cubanos que han transitado por Haití para asistir a la campaña contra la epidemia de cólera y han retornado a Cuba, reinsertándose a la vida familiar y social sin pasar siquiera un aislamiento en cuarentena. Ante tales circunstancias, podría decirse que bastante demoró el cólera en entrar a la Isla. Por el momento, muchos hemos comenzado a extremar las precauciones de higiene, mientras otros se encogen de hombros, incrédulos y descuidados: las cosas que no se anuncian no ocurren en la realidad, al menos, no hasta que sea uno mismo quien ponga el muerto.

 

Al cierre de la redacción de este post he sabido que se reportan al menos 6 muertes por dengue en La Habana y hay varios casos de cólera.