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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Monopolios en Cuba: David vs. Goliat

 

José Jasán Nieves, en El Toque

 

“La soga se rompe siempre por el lado más débil”, sentencia la sabiduría popular en Cuba con una frase que se aplica muchas veces para los consumidores de este país caribeño, cuando sus derechos están en discusión ante prestadores estatales de servicios. Un artículo reciente firmado por la única empresa que suministra servicios de telefonía en el archipiélago, reavivó la polémica por la insatisfacción de los usuarios ante las prácticas monopólicas de la organización.

 

 

En el mencionado artículo la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) advierte a los titulares de contratos que “(…) deben abstenerse de ceder, prestar, alquilar sus líneas telefónicas fijas o móviles o datos personales, para no verse envueltos en complejos procesos investigativos (…)”, ante el número creciente de personas que participan en sistemas ilegales de comunicación con el extranjero, para conseguir el servicio a mucho menor precio que el establecido por la entidad oficial.

 

Pero la discusión tomó otro cariz porque aunque reconocen la ilegalidad de la práctica, decenas de personas defienden su existencia al considerar legítimo burlar el control del mercado cuando de lo que se trata es de comunicarse con familiares y amigos.

 

 “(...) El estado cubano debería facilitar el servicio a un precio razonable, pues comunicarse con la familia no es un lujo, es una necesidad espiritual de la persona”, escribió en un foro de comentarios un usuario que se presentó como Emilio Salgado.

 

Las tarifas de llamadas internacionales y de telefonía móvil en Cuba están entre las más caras en el mundo (1 USD el minuto como mínimo en el primero de los casos y casi 0.40 USD/min durante casi todo el día en el segundo) en un país donde los ingresos monetarios brutos no superan los 25 USD en la mayoría de los trabajadores.

 

El cerco económico y financiero de Estados Unidos hacia el país antillano es la explicación que ofrecen las autoridades para esas tasas; pues los cubanos deben gestionar gran parte de sus comunicaciones con países terceros y pagar altos costos por ello; pero después de la conexión con un cable submarino de fibra óptica instalado desde Venezuela, el sostenimiento de tales precios parece responder más a la urgencia de captar ingresos para la maltrecha economía insular que al bloqueo norteamericano.

 

Predicar moral en calzoncillos

 

El artículo de ETECSA generó también disgusto, pues la empresa usa argumentos contra los “defraudadores” que sirven para ser empleados contra su propia gestión comercial. "Según las disposiciones legales cubanas, existe fraude si una parte infunde una falsa creencia a la otra o la confirma en ella (…) Entonces ETECSA comete fraude, haciéndonos creer a los clientes que presta un buen servicio (…)”, apunta otro participante en un foro identificado como Aníbal.

 

La política del cobro por adelantado de los servicios (pre pago) y la escasa duración del saldo depositado también genera numerosas inconformidades con el servicio de la telefónica estatal.

 

“¿Cómo se llama a la apropiación por parte de la Empresa, del dinero que te queda como saldo cuando te suspenden el servicio por no recargar, aun de acuerdo con el monto, pudiendo tener la posibilidad de realizar llamadas de voz y enviar SMS? ¿Robo, apropiación indebida, estafa? Hay que combatir todas, fíjense bien, todas las ilegalidades”, reclama otro usuario etiquetado como Orlando Herrera.

 

El malestar generalizado entre los consumidores ha llevado a más de uno a manifestar su deseo de demandar a la entidad; pero es prácticamente imposible, de acuerdo con las condiciones contractuales que aceptan los usuarios. Según los juristas consultados, los contratos de telefonía son contratos de adhesión, porque las únicas posibilidades que tienen los usuarios es decir si se adhieren o no a las condiciones que impone este único prestador del servicio. Una vez que firman, o lo toman o lo dejan.

 

Goliat y los David dispersos                                      

 

El careo entre los usuarios y la organización coloca en la palestra otra vez uno de los problemas esenciales que debe resolver la sociedad cubana en su transformación: el control monopólico de aspectos fundamentales en la vida de sus ciudadanos por muy pocas personas o entidades.

 

Los consumidores cubanos también padecen la ineficiencia y la vulneración de sus derechos por los prestadores de servicios públicos como las redes de Acueducto y Alcantarillados, Electricidad y hasta el sistema de tiendas del país; todos estatales.

 

Existen políticas de protección al consumidor en cada una de esas entidades y la prensa dedica espacios frecuentes a la denuncia de tales prácticas, mientras apela a la voluntad de los prestadores para conseguir el cambio en sus actitudes.

 

Pero, evidentemente, la solución va más allá y pasa por el desmontaje del control único e impune que ejercen las estructuras monopólicas. Tal vez el ejemplo de China, cercano aliado político y referente en la “actualización” del modelo cubano, ofrezca el camino: las tres compañías estatales de telecomunicaciones compiten desde este año con 11 compañías privadas para ofrecer servicios móviles básicos.

 

Entre 14 opciones donde escoger seguramente la soga se romperá con menos facilidad por el lado de los usuarios.