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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Menos universidades, más privatización de la enseñanza

 

El cierre de universidades por parte del Gobierno empujará a cientos de docentes a convertirse en 'repasadores' privados.

 

Orlando Freire Santana, La Habana, en Diario de Cuba

 

En la más reciente reunión del Consejo de Ministros se informó que, para el curso escolar 2014-2015, disminuirá el número de centros universitarios en las provincias de Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey y Guantánamo. La disminución se extenderá a Pinar del Río, Villa Clara, Las Tunas, Granma, Holguín y Santiago de Cuba en el curso 2015-2016; mientras que a La Habana le tocará el turno a partir de septiembre de 2016.

 

Al parecer, Raúl Castro clasifica como un mejor administrador que su hermano mayor, por lo que a su Gobierno, con frecuencia, le corresponde la tarea de enmendar los disparates y despilfarros de Castro I, entre los que sobresale la creación de cientos de sedes universitarias a lo largo y ancho de la Isla, bajo la peregrina idea de que lo cuantitativo era lo determinante. Claro, todo va a transcurrir mediante el empleo de un lenguaje encubridor, eufemístico, que no lesione el amor propio del fundador de la dinastía. Por eso, aunque habrá fusiones y extinción de centros universitarios, se ha preferido calificar el proceso como una "integración de las universidades".

 

La denominada "municipalización universitaria" -un aporte de Fidel Castro-, en momentos en que no se exigían exámenes de ingreso para acceder a la educación superior, posibilitó que muchos estudiantes con deficiente preparación se matricularan y posteriormente se graduaran en esas sedes. Semejante explosión de matrícula precisó de un incremento en los claustros de profesores, con el consiguiente arribo a las aulas de docentes no aptos para tan alto empeño. Y no olvidar tampoco la disfunción que se observaba en algunas de esas sedes territoriales. Es el caso, por ejemplo, de municipios eminentemente agrícolas con una elevada matrícula en especialidades humanísticas. Esto último sumía a esos territorios en una desagradable encrucijada en el momento de la graduación de los estudiantes: o los mantenía desempleados, o los ubicaba en puestos laborales ajenos a la formación profesional que recibieron.

 

De igual forma, ha sido significativa la proliferación de universidades con un perfil estrecho. O sea, universidades pedagógicas, universidades agrarias, universidad del deporte, universidad de ciencias informáticas… Parece ser más racional la existencia de una universidad que agrupe a varias especialidades del saber.

 

Antes de 1959 había solamente tres universidades en Cuba: la de La Habana, la de Santa Clara, y la de Oriente, ubicada en Santiago de Cuba. Fue un período en que era proverbial la calidad de los graduados, algo muy distinto a lo que hemos contemplado en los últimos tiempos, con profesionales carentes de una cultura general o un nivel básico de instrucción. Por ejemplo, esos médicos e ingenieros incapaces de redactar un informe decoroso, cuajado además de errores ortográficos.

 

El general de división Leonardo Andollo Valdés, segundo jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos del VI Congreso del Partido, al dar a conocer la información que comentamos, aseveró que "disminuirán los cuadros de dirección, habrá un mejor aprovechamiento del claustro, y más eficiencia en el uso de las aulas, los laboratorios y la residencia estudiantil".

 

Pero el general Andollo no especificó qué piensa hacer el Ministerio de Educación Superior (MES) con esas personas que quedarán disponibles. No se necesita mucha perspicacia para imaginar cuál será el destino que les depara el oficialismo: ir como docentes a las aulas de las enseñanzas primaria y secundaria básica, las que presentan un agudo déficit de maestros. Una solución que, por supuesto, no será del agrado de esos trabajadores disponibles. Porque, entre otras cosas, tendrán afectación de salario al descender en la pirámide educacional.

 

Sin embargo, no todo son malas noticias para estos disponibles. Otra opción -bastante prometedora, por cierto- aparece ante ellos: convertirse en "repasadores", una de las casi 200 ocupaciones autorizadas a ser ejercidas por cuenta propia.

 

¿En qué consiste lo promisorio de esa actividad? Pues en que, al desaparecer la doble sesión docente en las escuelas cubanas a partir del próximo curso escolar, los estudiantes recibirán menos clases, y necesitarán más a los repasadores privados para aprobar las asignaturas. Es decir, que en lo adelante los repasadores no solo harán falta cuando se aproximen los exámenes, sino durante todo el curso.

 

Con ello se pondrá en entredicho la tan publicitada gratuidad de la enseñanza en Cuba. Porque a los abrumados padres, ante las carencias y dudosas estrategias de la educación estatal, no les quedará más remedio que exprimirse los bolsillos si quieren garantizar la promoción de sus hijos.