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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Los 5 elementos

 

Fernando Ravsberg, BBC Mundo

 

El Presidente Raúl Castro acaba de elogiar el trabajo de la Contraloría General de la República en su lucha contra la corrupción y no es para menos, siempre existieron estafas pero nunca se habían "destapado" tantas como en los últimos años.

 

Decenas de directivos, dirigentes y empresarios (nacionales y extranjeros) han ido a parar a la cárcel. El efecto más evidente de esta política es una contracción del mercado negro que perdió a algunos de sus más destacados proveedores.

 

Y aprietan aún más la tuerca al cuestionar la supuesta ineficiencia de la burocracia. Castro hizo responsable a cada dirigente de lo que ocurre en su sector, "quien no pueda hacerlo que lo diga porque no vamos a permitir que se cometan una y otra vez los mismos errores", les dijo.

 

Sin embargo, a pesar de la presión legal, los ladrones no pueden parar. "Sé que me esperan años de prisión pero si ahora me salgo no podría tapar los negocios que ya he hecho y además el nivel de vida de mi familia se vendría abajo", comentó uno de ellos.

Entre los mecanismos preferidos de Cuba para evitar la corrupción está la centralización, pero una dosis exagerada de esa medicina lleva a la paralización de la actividad económica, tal y como ocurrió con la extinta cuenta única de divisas.

 

Un especialista me explicaba que en la corrupción influyen 5 elementos, el monopolio sobre una actividad, las reglas y la discrecionalidad de los funcionarios, el acceso de la población a la información, la rendición de cuentas de los dirigentes y el control social sobre el gobierno.

 

El monopolio en cualquier actividad económica permite a quienes la dirigen la posibilidad de manipularla a su conveniencia. Un buen ejemplo es la telefónica cubana donde han robado mucho dinero sin dejar de ser rentables, gracias a los precios disparatados que cobran a los usuarios.

 

El otro aspecto clave es limitar la discrecionalidad de los funcionarios estableciendo normas que reglamenten su actividad pero cuando se crea un exceso de ellas, como suele ocurrir en Cuba, los deja sin libertad de acción para resolver los problemas.

 

Terminan priorizando la regla por encima de la eficiencia. Sé de un campesino comunista al que le donaron en el exterior un tractor nuevo pero, sin pensar en la escasez de insumos del sector, el Ministerio de Agricultura le prohibió importarlo porque "viola las normas establecidas".

 

Otro de los elementos es la transparencia cuya escasez es la mejor trinchera de la corrupción. Tener unos medios de prensa como los de Cuba, incapaces de denunciar a ningún dirigente político ni empresarial, es el sueño de todo timador de cuello blanco.

 

Pero lo cierto es que la transparencia no basta como se puede comprobar en países menos "opacos" que Cuba y que son, sin embargo, mucho más corruptos. Debe además existir una verdadera rendición de cuentas de los dirigentes.

 

Hace unos años, los estudiantes le pidieron al presidente del parlamento, Ricardo Alarcón, que los ministros informaran al pueblo de sus planes y pasado un periodo hicieran un balance para que la gente decida si merecen o no mantenerse en el cargo.

 

Para lograrlo hay que generar mecanismos de control social que permitan a la población cuestionar los planes, informes y balances de sus dirigentes, garantizando que esas críticas ciudadanas se respondan con acciones concretas y públicas.

 

La combinación armónica, inteligente y adaptada a la realidad de cada país de estos 5 elementos serviría para dejar sin oxígeno a la corrupción, permitiendo a la vez que continúen las demás actividades económicas en beneficio del resto de la gente.

 

Un buen ejemplo es el del nepotismo, puede considerarse correcto prohibir a los ministros contratar a sus familiares pero "el paraguas se traba" cuando resulta que su primo es la persona más adecuada para el puesto en cuestión.

 

Es cuando los funcionarios deberían saltarse las reglas pero de forma transparente y rindiendo cuentas públicas. Nadie cuestionará a un ministro de finanzas que contrate como asesor a un Premio Nobel de Economía, aunque éste sea su hermano.

 

Además la "regla" contra el nepotismo es tan fácil de violar que da risa. Les basta con contratar en su sector al hijo del otro dirigente y esperar la lógica reciprocidad. Aquí otra vez la transparencia sería más efectiva que la norma y el procedimiento.

 

Medito en voz alta sobre la complejidad de aplicar semejante sistema a la realidad de un país, el especialista sonríe y me responde que si eliminar la corrupción fuera sencillo no se estaría extendiendo por el mundo a los niveles y a la velocidad que lo hace.