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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Ley de Ajuste Cubano:

¿Contribuye a desmoralizar y desangrar a la oposición?

 

Cubanet

 

LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org - ¿Debe anularse o cambiarse la polémica Ley? Ningún cubano que emigra lo hace por cuestiones puramente “económicas”. Cientos de miles de compatriotas, perseguidos o no, viven libremente en EEUU, gracias a esta ley

 

“Es difícil argumentar que los cubanos que pueden entrar y salir cuando les plazca necesitan consideraciones especiales, normalmente reservadas para las víctimas de la represión política”, afirma el influyente Chicago Tribune, refiriéndose a la Ley de Ajuste Cubano.

 

La polémica Ley fue aprobada por el Congreso estadounidense en 1966, y prevé un procedimiento especial para que los nativos o ciudadanos cubanos y sus cónyuges e hijos acompañantes puedan obtener la residencia permanente en Estados Unidos. La Ley de Ajuste Cubano (CAA, por su sigla en inglés) le concede al Procurador General la discreción para otorgar la residencia permanente a nativos o ciudadanos cubanos que solicitan la Tarjeta verde si:

 

  • han estado presentes en los Estados Unidos por al menos 1 año
  • han sido admitidos o se les ha otorgado un permiso anticipado
  • son admisibles como inmigrantes

 

La prensa oficial del régimen, califica de “asesina” la Ley de Ajuste Cubano, afirmando que fue aprobada con el fin de estimular a los cubanos a abandonar el país de forma ilegal poniendo en peligro sus vidas bajo la ilusión del sueño americano.

 

La ley de Ajuste Cubano no fue una conquista de la derecha cubano-americana, fue creada por la Administración demócrata de Lyndon Johnson para miles de cubanos, cuyo proceso migratorio de entrada no fue como refugiados bajo peligro de persecución o tortura, sino como escapados de un régimen comunista.

 

Pero con la reforma migratoria que entró en vigor en Cuba y que -dice- permite un otorgamiento más liberal de los pasaportes, y a la mayoría de los cubanos, ir y venir a su antojo, y las medidas del presidente Barack Obama en 2009 para facilitar los viajes a la isla de los cubanoamericanos, los cubanos, llegan a EEUU, se acogen a la Ley de Ajuste Cubano, y al año están regresando a la Isla, llevando mercancías.

 

El senador Marco Rubio opina que la ley que desde hace 47 años le otorga a los cubanos un estatus especial para obtener la residencia permanente en Estados Unidos debería “volver a examinarse”.

 

Otros dos republicanos cubanos de la Florida, los representantes Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, de Miami, también han pedido que se le haga cambios a la ley.

 

“La comunidad cubana en Estados Unidos está dividida”, afirma Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami (UM). Algunos tienen familia con la que quieren estar en contacto, mientras otros dicen que la ley quita cualquier motivación para que las personas permanezcan en Cuba y se enfrenten al gobierno.

 

Cubanet quiso conocer la opinión de tres de sus articulistas:

 

La opinión de Miriam Celaya

 

La Ley de Ajuste es, junto al Embargo, uno de los puntos más controvertidos en el tema de las relaciones EEUU-Cuba. En lo personal, me resulta difícil criticar una medida que ha favorecido y continúa protegiendo a cientos de miles de compatriotas míos; sin embargo, es razonable el criterio de quienes afirman que dicha Ley debe beneficiar a los que emigran por razones políticas y no a los que se declaran emigrantes económicos y visitan regularmente la Isla.

 

Es decir, los fundamentos de protección política implícitos en esta Ley desaparecen cuando al individuo le es permitida la entrada y salida del país en el que impera el sistema político del cual supuestamente huyó. No obstante, ello no debería significar la derogación de la Ley sino su modificación, que implique el cumplimiento por parte del emigrado de determinados parámetros adecuados a la condición de refugiado político. En su defecto, éste debería ser considerado por el mismo rasero de cualquier otro emigrado de cualquier país.

 

En realidad, ningún cubano que emigra lo hace por cuestiones puramente “económicas”, puesto que el régimen cubano, por su naturaleza dictatorial,  impone condiciones particulares tanto en el orden económico como en el sociopolítico, que son  esencialmente las causantes del éxodo constante y creciente de la población. Las condiciones de vida en Cuba imponen a la vez que la pobreza generalizada la nulidad política de la población, y en ese punto, el emigrante cubano difiere del resto de la emigración latinoamericana, por tanto, las condiciones de cubanos y otros latinoamericanos no son equivalentes. Pero la protección por consideraciones políticas contenidas en la Ley de Ajuste debe pasar por el reconocimiento tácito del beneficiario de su condición de emigrado político.

 

En cuanto a los supuestos cambios que se han producido con las reformas migratorias de enero de 2013 y a que actualmente hay un relajamiento de las restricciones de viajes entre Cuba y EEUU, el gobierno cubano mantiene incólume su capacidad de aprobar o no el pasaporte a los cubanos de adentro o de fuera de Cuba, de impedir que los residentes en la Isla viajen (en dependencia de consideraciones “de interés público”), y de dar marcha atrás a la relativa liberalización de los viajes, por tanto, la política sigue marcando el paso de la emigración cubana y la Ley de Ajuste mantiene su vigencia.

 

La opinión de José Hugo Fernández

 

¿Qué medida ha influido más en el desprestigio de la dictadura cubana y en el agradecimiento y la admiración de nuestra gente de a pie hacia Estados Unidos: el embargo económico o la Ley de Ajuste Cubano con todo y las muchas demonizaciones que le encajan desde ambos lados del Estrecho de Florida?

 

Ahora que han cambiado algunas de las circunstancias que le dieron origen, y ya que en efecto precisa ser enmendada (que no anulada), no olvidemos que politizar la compasión no sólo constituye una torpeza política. Es también un acto inhumano.

 

Cientos de miles de paisanos hoy viven en E.U. como seres civilizados, humilde pero libremente, gracias a la Ley de Ajuste Cubano, apliquen o no dentro del grupo de perseguidos por el régimen, otra calificación que mucho parece importar a los políticos, pero que no aporta demasiado a la hora de evaluar a los habitantes de un país que en su totalidad es víctima y rehén de la política.

 

Restarle a esa ley su carácter eminentemente humanitario, reduciéndola a un mero instrumento político, ¿no es acaso una pretensión tan equivocada como la de aquellos que alegan que no debe beneficiar en exclusiva a los cubanos, olvidando que en Latinoamérica, y aun tal vez en todo el mundo, no existe otro país con una dictadura tan férrea, empobrecedora, cruel y larga como la de Cuba?

 

La opinión de Luis Cino

 

La Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966 para regular la admisión en Estados Unidos de los que huían del castrismo, en cierto sentido ha sido rebasada por la modificación de las leyes migratorias cubanas. Como muchos cubanos residentes en EEUU abusan de dicha ley, habría que readecuarla, modificarla, pero no eliminarla.

 

La eliminación de la Ley, que el régimen castrista tilda de “asesina”, sería regalarle un triunfo.  Serviría a su versión de que los que se van de Cuba lo hacen por motivos económicos y no políticos, igual que los emigrantes de cualquier otro país del Tercer Mundo.

 

Mientras exista la dictadura, habrá cubanos que intentarán escapar.  La eliminación de la Ley de Ajuste Cubano dejaría sin esperanzas a los que no tienen dinero para emigrar legalmente ni clasifican para el programa de las 20 000 visas anuales para Cuba que mantiene EEUU desde 1994.

 

También habría que revisar la absurda política de pies secos o mojados,  y reformular la  política  del departamento de refugiados de la SINA,  que es aprovechada por muchos  como trampolín para emigrar, lo que contribuye a desmoralizar y desangrar a la oposición.