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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Las reformas invisibles… y la disidencia visible

 

Miriam Celaya, SinEVAsión

 

El 19 de septiembre el Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP) anunció, en la voz de su viceministro, Roberto González, que en diciembre próximo se presentará un informe sobre los resultados de las transformaciones que se han estado introduciendo en el sistema de salud de la Isla en búsqueda de “más competencia” por parte del personal que trabaja en el sector y de una mayor “eficiencia” en el servicio. Dichas transformaciones se inscribirían entre las los cambios del General-Presidente. Según el viceministro, se trata de modificaciones discutidas y aprobadas en el marco del VI Congreso del PCC dirigidas a “perfeccionar” el sistema sanitario y a la vez garantizar “la calidad, el ahorro, la eficiencia de los recursos y la eliminación de gastos innecesarios”, elementos estos que constituyen prioridades para la “renovación del socialismo” en Cuba.

 

También por estos días ha estado circulando por la red una carta-denuncia, dirigida a R. Castro por un grupo de médicos del Servicio de Cirugía General del hospital Calixto García, de la capital, que -aunque no ha sido confirmada su autenticidad- sabemos que es escrupulosamente cierta en lo que plantea su texto y refleja la necesidad de cambios mucho más profundos y radicales que los contemplados entre los lineamientos gubernamentales.

 

Mientras, los cubanos comunes y corrientes no perciben los beneficios de tales supuestos cambios: numerosos consultorios del médico de la familia incumplen los horarios de atención a los pacientes, muchas veces movilizados por la propia dirección del área de salud para el servicio de pesquisaje del dengue (epidemia no declarada que sigue su avance impetuoso y galopante); el equipamiento médico de los policlínicos es escaso, insuficiente, generalmente obsoleto y con frecuentes desperfectos que impiden su utilización eficaz; las condiciones constructivas e higiénico sanitarias de las instalaciones es defectuosa y en ocasiones deplorable; y los salarios del personal de la salud son vergonzosamente miserables.

 

Hasta el momento, la única reforma visible del General ha sido la rebaja de media hora a la Mesa Redonda, aunque ello no ha significado alguna mejora en la información. No obstante, hay que agradecer que ese espacio de la TV haya dedicado la emisión del pasado viernes 21 de septiembre a un sector activo de la disidencia y la sociedad civil independiente (como la bloguera Yoani Sánchez, las Damas de Blanco y otros). Cierto que la “información” ofrecida estaba manipulada, descontextualizada y falseada. Cierto que, además, el material preparado por los alabarderos del gobierno estaba pésimamente editado, como pudo apreciar la escasa teleaudiencia de dicho (yo incluida, porque alguien me avisó lo que estaban pasando por la pantallita); pero hay que agradecer la difusión, algo impensable hace pocos años. No hay propaganda mala, amigos, sino solo propaganda. La moraleja es que, más allá de sus malas intenciones, no pueden ignorar la existencia de esas fuerzas que se oponen al sistema y que, con ayuda de ellos, se sigue extendiendo lenta pero inexorablemente en Cuba.