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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Las mil y una maneras de evadir impuestos a la cubana

 

martinoticias.com

 

Comprar materias primas en el mercado negro, falsificar comprobantes, declarar menos ganancias, sobornar a los inspectores o simplemente, seguir trabajando "por la izquierda"...

 

Los cuentapropistas cubanos idean cada día nuevos modos de evadir los impuestos, en la mayoría de los casos para procurar así el mantenimiento y prosperidad de sus negocios.

 

La abogada Laritza Diversent explica que para hacer la competencia al Estado, los dueños de negocios particulares se ven obligados a recurrir al mercado negro, para adquirir las materias primas necesarias a bajos precios, pues de lo contrario tendrían que adquirirlas mayoritariamente en las tiendas recaudadoras de divisas.

 

“Adquieren sus materias primas a precios más baratos, pero esas no las pueden declarar en sus ingresos personales, pues estarían cometiendo una ilegalidad al comprar en el mercado negro.  Por supuesto se aumentan sus producciones y al suceder esto tienen que declarar los ingresos según las ventas que tengan y lo que produzcan. Ahí hay una contradicción y entonces inevitablemente tienen que evadir impuestos cuando ellos presentan los comprobantes de venta de las tiendas recaudadoras de divisas,” explica la abogada.

 

Existen negocios que no requieren de grandes inversiones por la sencillez de la actividad, pero al mismo tiempo las ganancias no son abundantes, es usual entonces que se declaren menos ganancias que las reales.

 

Diversent cuenta que en Cuba existe incluso la conciencia de que la evasión de impuestos es necesaria para mantener las licencias. Para poder mantener esa licencia – apunta la abogada - hay que hacer una defraudación, porque el estado no permite tener un mercado diferenciado, incluso hay quien no necesita grandes inversiones en las tiendas recaudadora de divisas, sino en el mercado, pero igual está por encima del poder adquisitivo de la población.

 

El estado, incapaz de controlar rigurosamente las normas establecidas para el pago de impuestos, en algunos se limita a establecer una cantidad fija que debe abonar el cuentapropista.

 

“La exigencia sobre el pago del impuesto es bastante débil y por lo general para la persona que debe pagar impuestos no es un problema pagarlo o no pagarlo, debido a que no existe realmente un control sobre ese tema,” corrobora el especialista en Marketing Estratégico, Julio Aleaga Pesant.

 

“El contador de impuestos en Cuba no existe. El mismo ciudadano económico hace su contabilidad de impuestos de impuestos a su manera y así lo presenta. No existen realmente medidas que controlen el tema de los impuestos.”

 

Agrega Aleaga que el pago tributario “es uno de los mecanismos de extorsión del gobierno, o sea cuando te quiere considerar fuera de la ley,  te saca del pago de impuestos y te convierte no solo en una ‘no persona’, sino es una ‘no persona cívica”.

 

El gobierno cubano dispone de los inspectores como único mecanismo de control para detectar la evasión de impuestos.

 

Según Andy Sierra, autor del blog Cubanos con Derechos, detectar la infracción solo sería posible si un vecino informara a las autoridades o “si te pones de mala suerte y un inspector va pasando por ahí y te ve”.

 

La corrupción de muchos de estos inspectores es conocida y sistemática, pero cuando los cuentapropistas proponen el soborno “corres el riesgo de que les caiga mal eso, pero la mayoría de ellos lo aceptan”, acota Sierra.

 

“Al inspector si alguien lo recompensa o le ‘da un regalito’ no va a ver la ilegalidad o no la va a declarar. El papel de los inspectores es ese, porque ellos también necesitan vivir y tienen un salario bajo. Yo creo que el estado contra eso no va a poder hacer mucho,” sentencia Diversent.

 

Existen personas que prefieren no solicitar la patente y continuar trabajando al margen de la ley, debido a los elevados impuestos. Hay quienes ante las pérdidas que enfrentan con la licencia, prefieren entregarla y continuar su negocio ‘por la izquierda’.

Una vez que se entrega la patente, la infracción es prácticamente indetectable, siempre que no sea demasiado visible la actividad, pues los inspectores no continúan el seguimiento.

Laritza Diversent opina que el pago de los impuestos “los haría más sensibles como ciudadanos y mucho más responsables en la vida cívica. El ciudadano, cuando contribuye a las arcas del estado, va a adquirir un sentimiento de pertenencia hacia su país y hacia su ciudad.”

 

“Yo pienso que las personas quieren pagar impuestos y así exigirle al gobierno. Siempre hay quien no quiere pagar impuestos, o quien quiere evadirlos, sin darse cuenta de que tiene que contribuir a la sociedad”, concluye Aleaga.