Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La sombra del comandante Castro es alargada

 

Manuel González Peña, Atenea Digital

 

Ante la evidencia de la inviabilidad del actual régimen cubano y con la absurda pretensión de exportar una imagen de innovación y modernización, el Partido Comunista de Cuba (PCC) ha celebrado su sexto congreso para iniciar una apertura controlada de la economía, pero el resultado ha sido más pobre de lo esperado.

 

Frente a una población ahogada por restricciones de todo tipo, en un país con el 80% de los trabajadores con nómina estatal y las reiteradas denuncias de violación de los derechos humanos de los disidentes, Raúl Castro no ha sido capaz de dar una respuesta imaginativa e ilusionante para los cubanos y mucho menos para todos los que ven con preocupación una Cuba sin Fidel.

 

Desde el triunfo de la revolución en enero de 1959 sólo se han celebrado seis congresos, el anterior en 1997 donde se reafirmaron los principios del régimen y la autoridad del comandante, a pesar de que ya eran evidentes los síntomas de su delicado estado de salud. Paulatinamente, su hermano Raúl ha ido tomando las riendas del poder y este esperado congreso ha sido una ocasión fallida para iniciar un cambio esperanzador. Los dirigentes cubanos son tan conscientes de ello que el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, en una entrevista previa a la gran cita afirmó que "estamos tratando de reinventarlo (el socialismo), de refundarlo con un sentido práctico; la experiencia hay que irla reinventando constantemente y estar con los ojos y los oídos pegados a la tierra".

 

La finalidad del Congreso era debatir el Proyecto de lineamientos de la política económica y social del partido y de la revolución, documento que fue masivamente difundido en noviembre pasado para su estudio en más de 160.000 reuniones celebradas en fábricas, universidades, centros cívicos... El texto final quedó recogido en 311 artículos que trataban de establecer las estrategias para "continuar elevando" los resultados productivos, perfeccionar el reordenamiento laboral y la eficacia económica. ¡Ahí es nada!

 

La triste realidad es que "en la búsqueda de un consenso sobre el país que quieren los cubanos" únicamente se alcanzaron acuerdos sobre temas tan concretos como el futuro de la cartilla de abastecimiento, la autorización para la compra-venta de vehículos y viviendas, y limitadas licencias para trabajadores autónomos que permita absorber el anunciado despido de 500.000 empleados públicos. En esto se quedó la apuesta por el cacareado "socialismo tropical" de que se hablaba en la isla; no crea el desprevenido lector se trata de socialismo con cumbia y mojito, sino de que la intervención del Estado en la economía se limite al control de los sectores estratégicos para garantizar la soberanía cubana y una mayor autonomía de la administración pública sobre el PCC que sólo tendrá un papel orientador. Ciertamente, estas afirmaciones ofrecen un panorama novedoso dentro de la tradicional rigidez cubana pero está por ver como se plasman en hechos concretos.

 

De cualquier forma, estas definiciones son más trascendentes que lo aireada noticia de la nueva cúpula del partido y la limitación de los mandatos a cinco años prorrogables por otros cinco más. El primer secretario es Raúl Castro (80 años), acompañado de los también históricos José Machado (80 años) y Ramiro Valdés (79 años). Lo cierto es que no se produjo el relevo generacional que Raúl Castro afirmó desear, lo que se ha atribuido desde dentro a las deficiencias morales de sus eventuales herederos y se ha suplido con una mayor presencia de militares en los órganos dirigentes del PCC. Obviamente la disidencia no acepta esta burda explicación y piensa, en palabras de un intelectual cubano, que "la cumbre de la pirámide es cada vez más estrecha y su acceso más difícil por no decir imposible" en clara alusión a que el poder está en manos de menos y más duros comunistas.

 

Violaciones de derechos humanos

 

En cuanto a las denuncias por la violación de los derechos humanos resulta cuando menos una desfachatez la declaración de refutarlas como falsas ya que se han liberado a 127 opositores que han viajado a España con 750 familiares tras las negociaciones a tres bandas entre el gobierno cubano, la iglesia católica y el ex ministro Moratinos; a la vez que reiteran las denuncias contra la Posición común de la Unión Europea que consideran una injerencia política subsidiaria de los Estados Unidos.

 

El camino a recorrer es largo y tortuoso: uno, La secretaria debe redactar el texto final que aún no se conoce. Dos, Se creará una comisión para poner en marcha las tendencias. Tres, en enero de 2012 se celebrará la Conferencia Nacional del PCC que podrá introducir cambios particularmente en el ámbito político y cuatro, la Asamblea Nacional debe aprobar las leyes como autoridad legislativa nacional lo que no ocurrirá hasta mediados del año próximo.

 

Decepcionante congreso que inició Raúl Castro con una vibrante crítica al estancamiento y anquilosamiento del aparatoso dirigente cubano y tuvo que finalizar con su reconocimiento de "es lo que podemos hacer por ahora".

 

La sombra del anciano y decrépito comandante es alargada.