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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La situación de la economía castrista en 2011, más sombras que luces

 

Elías Amor Bravo, Valencia, en Unión Liberal Cubana

 

El Estudio Económico de América Latina y el Caribe de CEPAL, en su edición número 63, acaba de ser publicado por este organismo, y sus resultados difundidos en los medios de comunicación.

 

Tal vez sea el momento oportuno de realizar un análisis de los mismos, sobre todo desde la perspectiva de la economía castrista a la que el informe dedica una atención especial, teniendo en cuenta el proceso de reformas en la que se halla inmersa, para proceder a lo que denominan “actualización del socialismo”.

 

Y como las imágenes suelen ser elocuentes y dicen mucho por sí mismas, en el Cuadro 1 se presentan los resultados por países de América Latina relativos al crecimiento económico esperado en 2011.

 

Cuadro 1.- Crecimiento económico en América Latina y el Caribe

 


 

 

El conjunto de la economía regional crece a un 4,7%, una tasa elevada si se tiene en cuenta la actual situación de la economía mundial, dominada por incertidumbres y desconfianzas, a la vez que los datos por países muestran notables diferencias en los niveles de evolución económica.

 

Destacan así los máximos ritmos de crecimiento registrados en Panamá, Argentina (que se mantiene arriba por segundo año consecutivo) o Haití (inmerso en un intenso proceso de reconstrucción) por encima del 8%, y los más bajos de El Salvador o de Honduras, con tasas inferiores al 3%.

 

En el límite de estos países con más bajo desempeño se encuentra la economía castrista, con un crecimiento estimado del 3,1%.

Según CEPAL, ese crecimiento de la economía castrista obedece al favorable comportamiento del consumo privado, una tendencia que parece mostrarse en mayor o menor medida en el conjunto de países de la Región.

 

La diferencia más destacada reside en que en la economía castrista el consumo crece gracias a factores externos, como el aumento de las remesas de los exiliados a sus familias, que alcanzaron más de 2.000 dólares como consecuencia de la revisión de las políticas en EEUU, así como al aumento del gasto turístico, en menor medida.

 

Sin estos estímulos foráneos, la recuperación de la economía castrista no habría sido posible en las circunstancias actuales, ya que las inversiones han experimentado un nuevo descenso del 7,7% por segundo año consecutivo, y el aumento de las exportaciones, 2,7% ha sido claramente inferior a las importaciones, más del 5%.

 

CEPAL se queja, en el informe relativo a la economía castrista, que las autoridades del régimen siguen sin informar sobre la estadística oficial de la balanza de pagos desde 2008, lo que impide realizar un análisis detallado de su evolución. Un análisis que resulta fundamental para evaluar el impacto de decisiones como la dualidad monetaria existente en la Isla, o el impacto de las alzas de precios de alimentos y de productos energéticos en los mercados mundiales sobre la deteriorada economía de la Isla.

 

De ese modo, al igual que sucedió en 2003 con el contencioso por las estimaciones de crecimiento económico que el castrismo incrementaba a cifras increíbles a pesar de la evidencia de los hechos, ahora vuelve un nuevo conflicto, esta vez con los datos de balanza de pagos que, en suma, son fundamentales para confirmar, o no, la credibilidad internacional de la economía de un país, y al parecer, en este asunto, los responsables de los “lineamientos” o de esa “actualización del socialismo” no parecen tener excesivo interés.

 

El Informe presta igualmente atención a la incapacidad de las autoridades castristas para reducir el déficit público, que se niega a bajar del 3,7% del PIB, a pesar de la reducción intensa experimentada por los gastos corrientes en sanidad o educación, los “logros de la revolución”, y la disminución de gratuidades en la libreta de racionamientos, así como el desplome de las inversiones en infraestructuras por la escasez de recursos. En tales condiciones, la rigidez del déficit obedece a los compromisos con empresas estatales ineficientes a las que se hace preciso dar subsidios para la continuidad de su funcionamiento.

 

Esta situación de descontrol en las finanzas públicas es especialmente grave en una economía en la que el peso de la actividad estatal medida por la participación en el PIB de los ingresos y gastos se aproxima al 50% cuando la media de países de la Región apenas alcanza un 30%. Es evidente que a pesar de las intenciones, las autoridades del régimen no consiguen, o tal vez no tengan interés, en reducir el peso de la actividad estatal en la economía.

 

El descontrol fiscal lleva consigo el descontrol monetario, agravado por la dualidad de las monedas en circulación, lo que impide la ejecución de políticas monetarias destinadas a controlar la liquidez en la economía. Como consecuencia de ello, la definición más amplia del dinero M2 avanzó hasta el 40,6% del PIB, lo que indica la existencia de un terreno abonado para la expansión de los precios y la consolidación de expectativas inflacionistas.

 

No en vano, la inflación que había sido negativa en 2009, con -0,9% se ha situado en el 1,5% con un aumento muy destacado que pone de manifiesto la existencia de ese descontrol económico que las autoridades tratan de ocultar. Además, el desempleo ha experimentado un aumento, consecuencia de la aplicación de medidas de reducción de empleo estatal, pasando de una tasa del 1,7% al 2,4%, la más elevada desde 2002 cuando se produjo la reconversión del sector azucarero.

 

Por sectores productivos, la agricultura cae un -2,9%, la construcción un -12,2% y los servicios básicos asociados a gas, agua, etc. un-0,8%. Como viene siendo habitual, los niveles de crecimiento más destacados se producen en los servicios comunes, sociales y personales, un 5,4% donde el régimen manipula la información de acuerdo con sus criterios, y en menor medida en el sector de hoteles y restaurantes, con un 3,2% hacia donde se ha dirigido el consumo de las familias con el dinero procedente de las remesas.

 

A modo de resumen, ineficiencia productiva, escasez de divisas, dependencia externa de la economía cada vez mayor (ya no solo de las importaciones que se reducen cuantitativamente, sino del consumo privado), debilidad exportadora y descontrol fiscal y monetario, son los rasgos sintomáticos de la economía castrista que empiezan a tener su traslación sobre aumentos de precios y del desempleo. Panorama oscuro sobre el que se desempeña un conjunto de reformas emprendidas con los “lineamientos” para “actualizar el socialismo”. Una vía que no conduce al escenario más adecuado para el funcionamiento de la economía que es la libertad, el mercado y los derechos de propiedad. Cuanto antes reaccionen, menor será el coste para todos los cubanos.