Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La realidad cubana y lo que nos dice la prensa de ambos lados

 

En ambas orillas del Estrecho de La Florida los medios dan una versión del otro lado que tiene más que ver con deseos y mitos que con realidades

 

Eugenio Yáñez, Miami, en Cubaencuentro

 

Leyendo la prensa oficial en La Habana tenemos la sensación de que todo marcha pésimamente en el mundo, pero de maravillas en el paraíso proletario, y que los pocos problemas que existen -en caso de que existieran- se resolverán de un momento a otro. Guiándonos por buena parte de los medios de prensa de Miami, parece que la caída del régimen totalitario en Cuba es cuestión de horas, que ni siquiera todos los miembros del buró político del partido apoyan a Raúl Castro, y que los cubanos en la Isla sueñan con repetir Miami en toda Cuba.

 

Esa prensa de Miami nos habla de la rampante corrupción que existe en Cuba -hecho evidente que no admite cuestionamiento-, como si en Miami sobraran ejemplos de probidad y se dispusiera de miles de incorruptibles Robespierres velando por los intereses de los contribuyentes. La prensa oficial cubana, por su parte, habla de la rampante corrupción que existe en Miami -hecho evidente que no admite cuestionamiento- como si en La Habana sobraran ejemplos de probidad y se dispusiera de miles de incorruptibles Robespierres acompañando a la contralora general Gladys Bejerano y al inefable “Alejandrito” Castro Espín en la lucha contra la maldita burocracia en abstracto.

 

En ambas orillas del Estrecho de La Florida los medios que deberían ser de información abusan de los eufemismos y dan una versión sobre el otro lado que tiene más que ver con deseos y mitos que con realidades.

 

Solamente así se explica un titular de El Nuevo Herald de Miami que reza: “Disidentes cubanos amenazan con protestar para liberar opositores”, como si los disidentes cubanos, a pesar de su demostrado coraje, estuvieran realmente en condiciones de “amenazar” de alguna manera, ni de mentiritas, al aparato represivo de la dictadura cubana, cuando el simple hecho de que no estén presos es casi un milagro.

 

Como contraparte, para compensar tal insensatez, el periódico Juventud Rebelde, en La Habana, titula una información “Exponen en Miami irregularidades del caso de los Cinco”, donde “informa” a los lectores que “Representantes de varias instancias agrupadas en la Coalición Alianza Martiana actualizaron a un centenar de personas sobre la situación de los antiterroristas cubanos”, como si realmente a más de cien personas, entre los dos millones y medio de habitantes del condado Miami-Dade, le interesara el alboroto mediático de la dictadura cubana a favor de sus espías de la “Red Avispa” que cumplen condenas en Estados Unidos.

 

A falta de pan, casabe. Y a falta de análisis, periodismo amarillento. ¿Es una noticia sobre “Cuba” informar, como hace El Nuevo Herald, que a los estelares ex-peloteros cubanos Luis Tiant, Orestes Miñoso y Tony Oliva les negaran entrar al Hall de la Fama del Base Ball de EEUU, privilegio que sin dudas merecen? Esta es una noticia sobre una injusticia a deportistas cubanos, no sobre “Cuba”.

 

¿Es una noticia seria hablar, como hace Granma, de “Brutalidad policial en arresto a 50 manifestantes anti Wall Street” cuando en Palma Soriano fueron detenidos en la misma fecha, a puro golpe de turbas gubernamentales, con cabezas rotas y heridas que requirieron puntos, 50 pacíficos manifestantes cubanos, simplemente por pretender reclamar derechos humanos para la población?

 

Naturalmente, podrá decirse que mientras Granma y Juventud Rebelde tergiversan la información por cinismo y afán de desinformar, El Herald publica desatinos por despiste y no por mala intención. Lo cual lo hace menos cínico, aunque igualmente ineficiente.

 

Los cubanos en Miami hacen esfuerzos a favor de los cubanos en la Isla, desde inocuas vigilias en las calles hasta flotillas con fuegos artificiales cerca de las aguas territoriales cubanas, que los exiliados dicen que podrán ser vistos desde Pinar del Río hasta Matanzas, y de las que La Habana señala que pueden preocupar a los residentes del litoral noroccidental de la Isla, o hasta ¡poner en peligro la navegación aérea!

 

Está bien que se reporten tales eventos, pero enfocarlos como si el destino del régimen totalitario se definiera en la Calle Ocho, Hialeah y la Pequeña Habana, y no en Camagüey, Placetas o Marianao, en el mejor de los casos es ambivalente y confuso, y en el peor le hace juego a los intereses del régimen, como se lo hacen algunos blogueros y periodistas dizque independientes, tal vez hasta sin saberlo.

 

La propaganda totalitaria, disfrazada de información, se multiplica hasta en las más recónditas emisoras locales de radio del país, y después en los motores de búsqueda en internet, donde se reproducen estaciones tan trascendentes como Radio Guáimaro, Radio Angulo o Radio Ciudad del Mar, o se dan a conocer los detalles del pronóstico del tiempo para Camagüey.

 

Es curioso que mientras de ambas partes del espectro ideológico se privilegia y disemina información sobre determinados blogueros que ocupan el “hit parade”, o se reproducen sin el más mínimo análisis informaciones de corresponsales extranjeros en La Habana más preocupados de evitar su expulsión que de informar rigurosamente, se ignora sistemáticamente a periodistas y medios alternativos que ofrecen información seria, calibrada y verificable sobre la realidad en ambos lados del Estrecho.

 

Si es un escándalo la corrupción en la gastronomía habanera y la entrega de dinero en efectivo a los “dirigentes” municipales de la actividad para que miren hacia otro lado y no interfieran la “lucha” de los administradores de restaurantes estatales, no menos escandaloso resulta lo que se sigue conociendo sobre el financiamiento del stadium de los Marlins en Miami y los turbios manejos de los derechos de parqueo del flamante coliseo, que costarán a los contribuyentes locales millones de dólares anuales durante muchos años.

 

Los cubanos en la isla están hastiados de la tiranía, y desean que termine lo más rápido posible y de manera no sangrienta, pero están muy lejos de pretender trasplantar los desastres de Miami a La Habana, o los de Hialeah a Santiago de Cuba. Dejando a un lado las evidentes diferencias entre democracia y dictadura, no hay demasiada distancia entre Guatemala y Guatapeor.

 

Para conocer las realidades en cualquiera de los dos extremos no podemos confiar ciegamente en los medios que nos presentan su percepción y conforman una imagen que no necesariamente coincide con la realidad. Es mucho más conveniente saber leer entre líneas, y entender que muchas veces nos dicen algo para que no pensemos en algo diferente.

 

Y en eso, los que vivimos más tiempo en Cuba tenemos ventaja sobre los que han vivido más tiempo en Estados Unidos, porque muy pronto tuvimos que aprender a “traducir” continuamente lo que nos decía “la prensa”.