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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La prensa cubana ante el reto de la desovietización

 

AFP

 

LA HABANA -- La prensa cubana, toda bajo control estatal, está convocada a una “reflexión” hasta julio próximo, cuando su IX Congreso trate de responder los múltiples reclamos que enfrenta, un salto que para académicos y especialistas pasa por la desovietización.

 

La oficialista Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) llamó a reflexionar sobre “qué periodismo revolucionario requiere el socialismo cubano de hoy, a partir de los grandes cambios que se registran en nuestra sociedad”.

 

Denostada por disidentes, criticada por el mandatario Raúl Castro y el gobernante Partido Comunista (PCC) y desvalorizada por la ciudadanía debido a vacíos informativos, apologías, divorcios con la realidad y acriticismo, la prensa parece obligada a un cambio sustancial, o a hundirse en el descrédito.

 

El propio PCC exigió en enero a los medios que “informen de manera oportuna, objetiva, sistemática y transparente sobre (…) los problemas, dificultades, insuficiencias y adversidades que debemos enfrentar; supriman los vacíos informativos y las manifestaciones de secretismo”.

 

Dos periódicos y un semanario de alcance nacional, dos agencias de noticias, cinco cadenas de televisión, 10 periódicos provinciales, una decena de revistas y más de 50 emisoras radiales de diferente alcance, publican muchas veces las mismas noticias, tomando como referencia a Granma, órgano del PCC, en un país donde el acceso a internet es muy limitado.

 

“Los periodistas, editores, directivos no son responsables de la situación de la prensa”, dijo Jorge Gómez Barata, un ex alto funcionario del Departamento Ideológico del PCC, actualmente columnista en varios medios locales.

 

El problema -afirma Gómez Barata- “no es funcional es estructural”.

 

Explicó que antes de 1975 el Gobierno de Fidel Castro no intentó “administrar la prensa ni indicarle como abordar cada asunto”, pero después de ese año, “se decidió trasladar a Cuba la experiencia soviética”·

 

Fue entonces cuando se “asignó al aparato ideológico del Comité Central la dirección centralizada de todos los aspectos relacionados con la prensa, en especial el contenido editorial”.

 

“De ese modo, la dirección vertical, centralizada y a la larga burocrática, aplicada en la economía se reprodujo en los espacios ideológicos, culturales y políticos, en particular en la prensa”, añadió.

 

A más de dos décadas de la desaparición del bloque soviético, todavía “no circula una sola idea renovadora y no se conoce de ninguna iniciativa que en ámbito estructural pueda conjurar los problemas y carencias existentes”, añadió.

 

Gómez Barata sugiere “dar nuevas atribuciones” a la prensa, incluyendo nombrar a sus directivos, liberarla de compromisos administrativos “desconectándola de las estructuras de poder y de gobierno, dejando de ser órganos oficiales”.

 

Manuel David Orrio, un periodista agente de la Seguridad del Estado, dijo en una reciente entrevista: “Por todas partes encuentro un sentimiento general de insatisfacción popular con lo que en terminología internacional se denomina ‘acceso a las corrientes de información’”.

 

Orrio, quien como agente infiltrado llegó a encabezar en 2001 a los opositores periodistas independientes, culpa a los directivos de la prensa de la actual situación y pide “urgentemente” una Ley de Prensa “que norme efectivamente deberes y derechos de todos los involucrados” (www.cubano1erplano.com/).

 

Por su parte, el académico Esteban Morales llamó a la UPEC a “tomar el toro por los cuernos” (www.estebanmoralesdominguez.blogspot.com/) y lograr “una prensa que se convierta en instrumento eficaz para la crítica, el perfeccionamiento del modelo económico y el cambio de mentalidad”.

 

Morales pide una “alianza” de todos los sectores simpatizantes del Gobierno tomando como arma “la crítica revolucionaria”.

 

De lo contrario “seremos solo una tropa dividida por la desconfianza, el dogmatismo, la apología y el elitismo de algunos que adoptan, desde sus posiciones de poder, la actitud de defensores ‘puros’, mientras consideran a los otros, como unos simples liberales que quieren regalar el discurso de defensa de la revolución a sus enemigos”, concluyó.