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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La 'libreta' viaja a Venezuela

 

Roberto Álvarez Quiñones, Los Ángeles, en Diario de Cuba

 

Castro anunció el racionamiento de productos en Cuba en marzo de 1962, y aún hoy sigue vigente. Maduro acaba de anunciarlo en Caracas.

 

Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la revolución cubana en abril de 1961, y once meses después, en marzo de 1962, anunció la implantación de una tarjeta de racionamiento de alimentos (aún vigente) para paliar el derrumbe de la producción agrícola y pecuaria.

 

Nicolás Maduro, el hombre de los Castro en Venezuela, se robó las elecciones el 14 de abril de 2013 para construir  el "socialismo del siglo XXI" y menos de dos meses después se anuncia que a partir del 10 de junio se pondrá en vigor un sistema de racionamientos de alimentos y otros productos en el estado de Zulia, el más rico del país, al parecer como primer paso para limitar en toda Venezuela el consumo de unos 20 productos que incluyen la canasta básica alimenticia de los ciudadanos, así como el papel higiénico, la pasta dental, el jabón y el detergente.

 

Según el diario Panorama, Blagdimir Labrador, secretario del Gobierno de Zulia (cuyo gobernador es chavista), informó que para comenzar se distribuirán cartillas de racionamiento en 65 supermercados de Maracaibo y San Francisco. "El sistema —explicó Labrador— va a registrar la adquisición del rubro en un establecimiento y evitará que el mismo usuario adquiera el mismo producto, el mismo día, en otro expendio de alimentos".

 

Castro argumentó en 1962 que la Libreta de Abastecimientos, como le llamó astutamente para evitar la palabra racionamiento, era la respuesta humanitaria y justa que daba la revolución al desabastecimiento provocado en la Isla por el  "acaparamiento de alimentos de la gusanera" y la "especulación de la contrarrevolución", y por el "bloqueo yanqui", pese a que el embargo comercial estadounidense había sido decretado hacía sólo unos días por el presidente John F. Kennedy.

 

Maduro aseguró hace unos días que había "una guerra para desabastecer el país de los productos necesarios, lanzar una inflación incontrolada e impedir el logro de créditos internacionales para Venezuela…"

 

El anuncio de Castro del racionamiento de alimentos ocurrió 17 meses después de nacionalizar y convertir en estatales las grandes y medianas empresas y los bancos del país (13 de octubre de 1960),  convertir en comunista la revolución "tan verde como las palmas" y hacer trizas el programa nacionalista y socialdemócrata que él había prometido al pueblo de Cuba desde el asalto al cuartel Moncada en 1953 y luego, desde la Sierra Maestra.

 

El gobierno de Caracas lo hace por el desplome de la producción industrial, agrícola y pecuaria de Venezuela, causado por la política chavista de estatizar industrias y redes comerciales, y arrinconar y asfixiar al sector privado urbano y rural (el único que según muestra la historia es el que crea riquezas y edificó el mundo moderno que hoy conocemos).

 

El otro factor clave en el descalabro productivo venezolano ha sido el control de precios (que tanto gusta a nacionalistas y populistas) y las rígidas restricciones para la adquisición de divisas por parte de los negocios privados.

 

Con los 14 años de hostigamiento chavista contra el empresariado capitalista, Venezuela produce cada vez menos e importa cada vez más, algo que ha sido posible por el precio exorbitante del petróleo crudo, que le ha permitido adquirir en el extranjero (a altísimos precios), los bienes que antes eran producidos nacionalmente.

 

Descalabro industrial y agrícola

 

Pero los petrodólares ya no alcanzan. No son suficientes para compensar el descalabro industrial y agropecuario de la nación y mantener el extraordinario volumen de subsidios a la dictadura castrista y a otros gobiernos "aliados" de Caracas, que le cuestan al Tesoro venezolano no menos de 17.000 millones de dólares anuales.

 

En el caso de Cuba, la "libreta" se hizo inevitable por la escasez de alimentos provocada sobre todo por la estatización de las tierras. Al caer la producción agropecuaria, con el racionamiento, algo mínimo le tocaría a cada familia. El culpable directo fue Castro, quien  incumplió su promesa del Moncada y la Sierra Maestra de entregar las tierras a los campesinos y los obreros agrícolas. En lugar de ello, convirtió en propiedad del Estado el 80% de las tierras cultivables del país, una decisión irresponsable en la que influyó decisivamente el Che Guevara, el jerarca más estalinista de la cúpula gubernamental de entonces.

 

Ni Castro ni el Che tuvieron en cuenta que hasta el propio Lenin se percató en 1921 de que la estatización y colectivización de tierras eran las causas de la hambruna que estaba matando a millones de personas, y en marzo de ese año lanzó su plan —calificado de "regreso al capitalismo" por León Trotski y otros camaradas— de la Nueva Política Económica (NEP), que autorizó la producción libre de los campesinos (la propiedad de la tierra siguió siendo estatal) y la creación de pequeñas y medianas empresas privadas industriales y comerciales.

 

El gobierno bolchevique suspendió el control estatal de los precios y comenzó a tomar solo una parte de las cosechas de los campesinos, que vendían el resto libremente en el mercado y podían contratar trabajadores. Se disparó la producción agropecuaria y se acabó la hambruna. Pero Lenin murió en 1924 y Stalin puso fin a la NEP, colectivizó nuevamente las tierras y solo en los años 30 murieron de hambre unos 10 millones de soviéticos.

 

Con tan trágica experiencia, las denominadas "Granjas del Pueblo" fidelistas —versión tropical de los sovjoses rusos— y la estatización de tierras en Cuba fueron un capricho imperdonable castro-guevarista,  cuyo resultado fue el racionamiento de alimentos, y poco después el racionamiento de todos los artículos de consumo, incluidos la ropa, el calzado, jabones, detergentes, pasta dental , etc, cuyo volumen de producción se derrumbó estrepitosamente al pasar a manos estatales las industrias de la Isla.

 

En el caso de Venezuela, los chavistas y quienes votaron por Nicolás Maduro debieran tener presente que aquella Libreta de Abastecimientos que Castro creó en 1962 "transitoriamente" para sortear la escasez aguda de alimentos, sigue vigente en 2013, medio siglo después. Nunca en Occidente ha habido un sistema de racionamiento de alimentos de tan larga duración. Es sin duda un record que debe ser registrado en el libro Guinness.

 

El colmo aquí es que las causas del ya inminente desastre económico y social en la nación sudamericana radican en el absurdo sometimiento político e ideológico del gobierno chavista al régimen castrista, el mismo que hundió en la pobreza, la desesperanza, la escasez y los racionamientos a su propio país.