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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La libertad y una lámpara fundida

 

Raúl Rivero, en El Nuevo Herald

 

Cuando entre en vigor la Ley de Inversión Extranjera en Cuba, dentro de tres meses, es previsible que las limosnas que prodiguen los nuevos amos alcancen para que otro pequeño grupo de ciudadanos se considere parte de los privilegiados por los cambios que el gobierno y su servidumbre han anunciado como una máquina del tiempo para actualizar el socialismo real.

 

En efecto. La presencia en la isla de numerosas empresas de otros países, equipadas con alta tecnología, que deberán trabajar en diversos sectores de la destartalada economía criolla, necesitarán de la mano de obra de hombres y mujeres que ahora mismo sobreviven en el insondable y vaporoso mundo laboral cubano conocido en la calle como el invento.

 

Con unas leves transformaciones en las vidas cotidianas de esas personas seleccionadas para esta aventura del grupo de poder se acaba la llovizna de bondades que la ley puede llevar a la enmarañada y pobre sociedad cubana. No hay nada más para quienes almorzar es un milagro y la libertad es una palabra con alma de lámpara fundida.

 

Todo lo bueno, lo beneficioso y útil que producirá el articulado aprobado por la eterna unanimidad de la Asamblea Nacional del Poder Popular está destinado al futuro de una extraña pareja: una manada de atildados, despiertos y correctos inversionistas extranjeros y los representantes de una dictadura militar.

 

Es ese matrimonio el triunfador. Son ellos los ganadores. Unos se llevarán a sus naciones las ganancias de sus inversiones y se harán más ricos. Y los otros, los de adentro, también. Con la ventaja de que ese dinero, esos recursos que obtendrán con el apoyo de los capitalistas foráneos, les servirá para mantenerse al mando en nombre del socialismo.

 

La ley se ha recibido en el exterior con la clave aperturista y confiable que le quiso imprimir el gobierno cubano. A muchos de los potenciales inversores la ambición y el alborozo les ha borrado de la memoria los conflictos históricos de otros empresarios con sus anfitriones del Caribe y el resguardo de la esencia politica de los socios que negocian con el carné del partido comunista traspapelado entre los documentos que firman.

 

La necesidad, la penuria y el conflictivo escenario de sus compadres en el hemisferio, Nicolás Maduro y sus amigos, han obligado al régimen a dar, al menos en el lenguaje jurídico, más facilidades y garantías a los que deben llevar el dinero para ayudarlo a conseguir la perpetuidad, que es una realidad para los más viejos y un sueño para los herederos de las nuevas generaciones.

 

La maniobra ha hecho que la oposición pacífica, las Damas de Blanco y el periodismo independiente pierdan algunos amigos y aliados en Europa. Pero ellos siguen en Cuba porque quieren devolverle su contenido a la palabra libertad.