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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La libertad económica en Cuba a comienzos de 2016

 

Jorge A Sanguinetty, Miami, en Diario de Cuba

 

Acaba de publicarse el Índice de Libertad Económica que produce cada año The Heritage Foundation conjuntamente con The Wall Street Journal. Dicho índice sirve para comparar los grados de libertad económica de 178 países o economías alrededor del mundo, ordenándolos según los niveles que cada uno alcanza. El primer lugar lo ocupa Hong Kong con el mayor grado de libertad económica, seguido por Singapur, Nueva Zelanda, Suiza y Australia. En ese orden Cuba ocupa el lugar 177, solo por encima de Corea del Norte, que ocupa el último lugar, y por debajo de Venezuela, que está en el antepenúltimo puesto. Estados Unidos se ha ido deteriorando en los últimos años, ocupando el onceno lugar, por debajo de Canadá, Chile, Irlanda, Estonia y el Reino Unido.

 

El índice se calcula con datos que cubren hasta mediados del año anterior y está compuesto por diez formas de actividad económica que miden los grados de libertad en aspectos fundamentales de una economía. Entre esas formas se cuentan la prevalencia de los derechos de propiedad en un Estado de derecho; las libertades para comerciar, montar y operar un negocio; emplearse o crear empleo y participar en actividades financieras. Es importante recalcar que el índice no incluye las libertades políticas de las sociedades estudiadas.

 

Observando el ordenamiento de los países, uno puede percatarse a simple vista de que los que tienen mayores libertades económicas tienden a ser los más prósperos. Dicha correlación no es perfecta pero es indicativa de la suprema importancia de la libertad económica para la prosperidad de las naciones. El índice para cada economía se publica por separado y va acompañado de una indicación con signo de mejora o deterioro en cada caso con respecto al año anterior. Cuba, por ejemplo, aparece con una mejora marginal de +0,2 que seguramente mide los pocos y precarios grados de libertad atribuibles al trabajo por cuenta propia y a la microempresa, mientras que Venezuela muestra un deterioro de -0,7, que refleja el empeoramiento de las condiciones económicas en ese país.

 

El hecho de que el índice para Cuba no muestra un mejoramiento significativo refleja lo poco que han cambiado las condiciones económicas en la Isla desde que se anunció la normalización de relaciones con Estados Unidos. Esto contradice las expectativas de apertura que muchos cubanos y extranjeros han mantenido con relación al futuro y sugiere que el Gobierno cubano espera que toda la normalización corra a cargo de las decisiones que se tomen en Washington. Sin embargo, el levantamiento unilateral del embargo de EEUU a la economía estatal cubana tendría un impacto limitado en el mejoramiento del índice, lo que puede constatarse analizando sus componentes por separado. Por ejemplo, mientras que el Gobierno cubano mantenga el monopolio sobre el comercio exterior, el sistema de acopio de productos del agro y las restricciones para que los ciudadanos abran nuevas empresas, los índices de libertad sobre facilidad de comercio, operación de negocios y acceso al crédito para la producción se mantendrán en sus niveles actuales, sin que sean alterados por un relajamiento del embargo.

 

Por otro lado, el levantamiento del embargo de EEUU tendría un gran efecto positivo sobre la economía de los cubanos si el Gobierno levantara sus restricciones a la economía interna, restricciones que operan como el verdadero bloqueo económico al país. En tales condiciones el índice de libertad económica para Cuba daría un gran salto en un corto período de tiempo, junto con la economía misma, pues los cubanos han dado muestras de saber cómo usar sus libertades a favor de sus intereses. Sobre esta condición hay abundante evidencia. Por ejemplo, la velocidad con que abrieron los negocios por cuenta propia o en pequeña escala en el instante en que el Gobierno les permitió hacerlo, aún sin facilitarles crédito, insumos o libertad de empleo. Otro ejemplo es la persistencia de las actividades económicas clandestinas (mercado negro) que de hecho le ha permitido al país subsistir por más de medio siglo.

 

Lo que le impide al Gobierno cubano conceder libertades económicas, tanto bajo Raúl Castro ahora como bajo su hermano Fidel, más que la política o la ideología imperantes, es arrogarse por la fuerza el poder de manejar los asuntos del país como si fuera su propiedad privada. En condiciones tan extremas, donde ni siquiera el Partido Comunista tiene libertad para participar efectivamente en la política del país, el nivel de libertades económicas de Cuba permanecerá muy bajo y por ende su nivel de actividad económica. Encima de esto, el hecho de que a pesar de sus "modelos" reformistas Vietnam y China ocupan los lugares 131 y 144 respectivamente en el Índice de Heritage demuestra lo difícil que es ganar en libertades económicas cuando los países están gobernados por monarquías u oligarquías.