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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La ley asesina de Raúl Castro

 

Alberto Muller, en El Nuevo Herald

 

Si Raúl Castro considera la ley de Ajuste Cubano una Ley Asesina, y así lo ha repetido en varias ocasiones, algún valor moral debe tener esa ley para los cubanos que aman la libertad.

 

Tal parece -si nos dejamos llevar por algunas opiniones recientes- que ha llegado la hora de los hornos para esa ley solidaria con los cubanos emigrados aprobada por el Congreso de Estados Unidos.

 

Pocas naciones en la historia de la humanidad presentan las credenciales legislativas en favor de los pueblos que tienen necesidad de emigrar, como Estados Unidos de Norteamérica.

 

La Ley de Ajuste Cubano, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos el 2 de noviembre de 1966, con el objetivo de ofrecer un estatus legal ordenado a los inmigrantes cubanos que llegaban de la isla en oleadas masivas a estas tierras de libertad, fue un gesto de justicia humano sin precedentes.

 

Se calcula que más de un millón de cubanos, que de una y otra forma demostraron su preferencia a vivir bajo el marco legal de un país libre, recibieron la residencia en los Estados Unidos a consecuencia de la Ley de Ajuste Cubano.

 

Esta ley tuvo su antecedente en el éxodo por el puerto de Camarioca en 1965, impulsado por el régimen de Fidel Castro, que desencadenaron los Vuelos de la Libertad, patrocinados por el gobierno de Lyndon Johnson ese mismo año, por los que más de 260,000 cubanos llegaron a tierras de Estados Unidos.

 

¿Por qué si los logros de esta ley fueron y son tan ricos en oportunidades de desarrollo humano con todo el pueblo cubano, algunas voces que con anterioridad se beneficiaron de la misma, se empeñan en estos momentos en revisar y/o reformar los pormenores de la ley para castigar a algunos de sus futuros favorecidos?

 

Afirmar que la Ley de Ajuste Cubano es un instrumento caduco, es desconocer que la realidad cubana se ha mantenido en los mismos cauces de miseria, carencias, epidemias, opresión y falta de oportunidades, que el comunismo castrista impuso a la isla sin clemencia desde 1959.

 

Aunque tampoco se ignora que algunas coordenadas en la relación entre Estados Unidos y Cuba han cambiado a partir del 17 de diciembre de 2014.

 

Tenemos, como recuerdo histórico, el incidente del éxodo del Mariel en 1980. Por esta vía del Puerto de Mariel, unos 125,000 cubanos abandonaron la isla en botes provenientes de Estados Unidos.

 

En 1994, posterior a la masacre genocida del remolcador 13 de Marzo, donde fueron asesinados vilmente niños inocentes con sus padres, se produjeron las protestas populares en el Malecón habanero, con un clamor de libertad generalizado entre los participantes. Estas fueron reprimidas con brutalidad extrema por las fuerzas de la Seguridad del Estado cubana.

 

Entonces el gobierno castrista ordenó a las tropas guardafronteras permitir la salida del país a cualquier cubano que deseara abandonar la isla. El gobierno del presidente Bill Clinton se vio obligado a decretar la intercepción de los emigrantes cubanos -unos 32,300- y su traslado a un refugio seguro en la Base Naval de Guantánamo. Posteriormente fueron admitidos en Estados Unidos.

 

En todos estos eslabones históricos, posteriores a su aprobación, la Ley de Ajuste Cubano ha cumplido su cometido de justicia humana de recibir con los brazos abiertos a los cubanos que llegaban a Estados Unidos.

 

Esta ley se concibió para todos los cubanos, ya fueran emigrados con perfiles políticos, económicos, religiosos o sociales. Nunca exigió la ley, ni en su espíritu ni en su letra, que estos emigrados que se acogían al Ajuste Cubano fueran perseguidos políticos.

 

Por eso no caben exclusiones de ningún tipo. La ley simplemente otorga un derecho de residencia, justo, a todos los cubanos de buena voluntad que así lo soliciten.

 

El debate sobre si los cubanos que llegan a Estados Unidos son emigrantes políticos o económicos, no cabe en el espíritu abierto, inclusivo y justo de la Ley de Ajuste Cubano.

 

El mayor enemigo de esta ley humanitaria del Congreso de Estados Unidos de 1966 ha sido el gobierno castrista que la ha catalogado de una Ley Asesina.

 

¡Ah!, que algún vivo del barrio -que siempre sale alguno- se ha fugado a Cuba para buscar refugio después de delinquir en territorio estadounidense o por otra causa irregular, pues eso ya no es materia de la Ley de Ajuste Cubano, sino del Buró Federal de Investigaciones.

 

Dejemos que sean los comunistas los que ataquen esta ley unificadora y justa. A los cubanos, en todas las latitudes fuera de Cuba, les toca defenderla por agradecimiento y por un sentido elemental de justicia con el ordenamiento de ese movimiento migratorio que arriba a Estados Unidos y que esa ley de Ajuste Cubano ha logrado con creces en medio siglo.