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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La ironía de ver a Cuba pidiendo ayuda a los ricos

 

La poderosa industria azucarera de la Cuba anterior a Castro está hoy en ruinas, como lo está la economía de la isla

 

Guillermo Martínez, Diario Las Américas

 

Para los efectos de esta columna, vamos a guardar en una caja fuerte nuestra opinión sobre si Estados Unidos debe restablecer relaciones diplomáticas y económicas con Cuba. Por el momento, olvidémonos de la combinación para abrirla.

 

Vamos a no juzgar a los exiliados históricos que de repente tienen ganas de volver a visitar la isla donde nacieron con la esperanza de que algún día en un futuro próximo pudieran volver a invertir su dinero en Cuba.

 

En ninguna forma es ésta una crítica de Alfy Fanjul, el magnate azucarero que ha ido a Cuba en meses recientes. En vez, vamos a enfatizar en esta columna lo que Cuba busca al hacer todos estos cambios que permiten a personas como Fanjul y otros al igual que él puedan volver a la isla y soñar con la posibilidad de volver a hacer negocios en su tierra natal. Pero primero démosle un poco de perspectiva histórica a todo este asunto.

 

Antes de la llegada de Fidel Castro, Cuba era uno de los mayores productores de azúcar en el mundo. En más de una ocasión Cuba producía cinco o seis millones de toneladas de azúcar al año. Limitaban su producción para que no bajara el precio en el mercado internacional. Un año produjeron siete millones de toneladas.

 

Al llegar Castro, las cosas cambiaron. El líder comunista criticaba el monocultivo del azúcar y repetía que Cuba debía diversificar su agricultura. Pero, como buen comunista, primero tenía que destruir la economía capitalista para poder crear un modelo económico más equitativo. Ése era el modelo económico que predicaba Castro.

 

La caña de azúcar iba a ser uno de los muchos productos agrícolas que los guajiros cubanos iban a cultivar. Por eso los hacendados y magnates azucareros fueron de los primeros a los que la Reforma Agraria les confiscó sus tierra. Ellos, al igual que a cientos de miles de otros cubanos no les quedó otro remedio que huir de Cuba. Si no lo hacían, caían presos o los fusilaban.

 

Eso fue hace unos 55 años.

 

Los esfuerzos del Che Guevara en crear un hombre nuevo fracasaron. Ni siquiera con la ayuda de la Unión Soviética Cuba pudo alcanzar las metas agrícolas que los comunistas fijaban. Antes la economía de Cuba era una de las más prósperas en América Latina. Con Castro se fue al traste y el país se convirtió en uno de los más pobres del continente.

 

Ahora Raúl Castro es presidente y está consciente que Cuba es un país en bancarrota. Ya ni siquiera produce lo que el pueblo necesita para comer. Es por eso que ahora el Gobierno de Cuba le permite a los en una vez poderosos magnates azucareros y a muchos otros hombres ricos que viven en el exilio, regresar a la pequeña isla que los vio nacer.

 

A ellos le permiten ver sus casas, algunas hoy museos, y les facilitan su estadía. Por supuesto que hay intereses creados. El Gobierno cubano quisiera que estos visitantes regresaran a Estados Unidos pidiendo el levantamiento del embargo económico para que en un futuro no muy lejano, se les permita volver a invertir en Cuba.

 

Ya los brasileños han hecho negocios con Cuba. Ayudan a expandir el puerto del Mariel y ya por lo menos han firmado un contrato para administrar un central azucarero.

 

Hoy día Brasil es el mayor productor de azúcar de caña en el mundo. En el 2012 la zafra azucarera cubana apenas llegó a 1,5 millones de toneladas. Todo esto es duele, pero es irónico, y hay que destacarlo.

 

La poderosa industria azucarera de la Cuba anterior a Castro está hoy en ruinas, como lo está la economía de la isla.

 

Ya los comunistas que gobiernan Cuba han buscado ayuda de países extranjeros para resolver sus problemas económicos. España ha construido y administrado nuevos hoteles para crecer la industria turística. Venezuela le vende a Cuba el petróleo con un buen descuento. A los exiliados se les permite ir a visitar a sus familiares y enviarles remesas que los ayuden a paliar sus necesidades básicas.

 

Y ahora Cuba busca ayuda de los mismos millonarios a los que hace más de medio siglo persiguiera y forzara a abandonar el país. Claro que quieren su ayuda para que Estados Unidos levante el embargo.

 

Y por supuesto quieren que vuelvan a invertir en Cuba. Las condiciones no están muy claras, que digamos. En estos momentos la ley americana lo prohíbe. Pero mientras tanto disfrutemos de esta deliciosa ironía.