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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La inflación, Cadeca y la crisis global

 

Pavel Vidal Alejandro, La Habana

 

El mercado de cambio de la población en Cuba estuvo sujeto a presiones deficitarias en 2008-2009.

 

El objetivo del presente artículo es analizar, de forma resumida, los impactos monetarios que ha sufrido la economía cubana en 2008 y 2009, parte de ellos como consecuencia de la crisis global. En particular, se evalúan los impactos en la inflación y en el equilibrio de las casas de cambio (Cadeca).

 

Se toma como punto de partida los resultados de un modelo econométrico de vectores autorregresivos estructural (SVAR), estimado previamente con datos mensuales del período 1996-2004. Dicho modelo permite verificar, estadísticamente, un grupo de mecanismos monetarios de transmisión en el sector de la población, es decir, en los mercados minoristas.[i]

 

Una limitante es que el modelo considera, sobre todo, los mercados en pesos cubanos; las interacciones que desde la desdolarización en 2003 y 2004 acontecen con el peso convertible (CUC) no quedan completamente recogidas en estos mecanismos de transmisión.[ii]

 

Es útil recordar que, como parte de las transformaciones en la pasada década de los noventa, se le brindó un mayor espacio a mercados no estatales, con precios no regulados; básicamente los mercados agropecuarios, el sector cuentapropista y los mercados informales.

 

Además, se creó la institución financiera no bancaria Casas de Cambio S.A. (Cadeca), la cual organizó una red nacional de casas de cambio donde las personas compran y venden pesos cubanos a cambio de divisas y pesos convertibles.

 

En este nuevo escenario, los desequilibrios monetarios ya no se traducen en acumulación de excesos de liquidez en moneda nacional, sino en más inflación y en mayor compra de divisas en el mercado cambiario.

 

En concordancia, el Banco Central de Cuba, desde entonces, ha ido modificando la manera en que diseña e implementa la política monetaria; ha ido transitando de un esquema enfocado en el control de la liquidez en pesos cubanos en poder de la población, hacia un esquema que tiene como objetivos finales el control de la inflación y el equilibrio del mercado de cambio en Cadeca.

 

En la figura 1 se resume la evidencia encontrada en el modelo SVAR sobre los mecanismos monetarios de transmisión hacia estos objetivos finales.

 

Se aprecia que la oferta monetaria, la circulación mercantil minorista y los precios regulados son las variables que resultan con un impacto significativo en los precios no regulados. Por el mecanismo de la demanda interna y por el canal de los costos, ejercen presión en la inflación.

 

Mediante la venta de dólares al Ministerio de Comercio Interior (Mincin), el Banco Central puede influir en este mecanismo y contribuir a la estabilidad de los precios.[iii]

 

Figura 1 Mecanismos monetarios de transmisión en el sector de la población

 

 

Fuente: Pavel Vidal: “Política Monetaria en Cuba. Estimación con un Modelo VAR Estructural”, Revista Principios, no. 12, Madrid, Septiembre, 2008, pp. 85-102.

 

En cuanto al otro objetivo final de la política monetaria, se verificó empíricamente, en el modelo, que el tipo de cambio, los salarios y los choques externos tienen un impacto significativo en el equilibrio del mercado de cambio en el sector de la población, es decir, en Cadeca.

 

Un aumento de los salarios en pesos cubanos se traduce en un incremento de la demanda de pesos convertibles y divisas, presionando al equilibrio de este mercado. En el diagrama se incluyen también los choques externos, reflejando que el Banco Central debe mantener un monitoreo del turismo, las remesas y otras fuentes de divisas y pesos convertibles en Cadeca.

 

Con el modelo econométrico no se encontró evidencia de que, mediante la venta de dólares al Mincin, el Banco Central pueda influir sobre el mercado de cambio de la población. Tampoco resultó significativo en las estimaciones el traspaso del tipo de cambio a los precios no regulados. No obstante, se debe tener presente que la muestra no incluye el período 1990-1994, en el cual se obtiene mayor evidencia sobre este mecanismo de transmisión.

 

Impactos monetarios en 2008-2009

 

No son públicos los datos mensuales actuales para simular en el modelo SVAR los efectos monetarios de los diferentes choques ocurridos en 2008-2009. Con la información disponible, sólo se puede analizar la evolución anual de algunas de las variables relevantes para la política monetaria, según los mecanismos de transmisión que resultaron significativos en la estimación del modelo SVAR.

 

Para evaluar las presiones sobre el objetivo final de baja inflación, se muestra en la figura 2 la evolución anual de la circulación mercantil minorista y de la oferta monetaria medida por el agregado M2A (este incluye el efectivo y las cuentas de ahorro en pesos cubanos en manos de la población). Mientras que, para evaluar las presiones en el equilibrio del mercado de cambio en Cadeca, se muestra la evolución anual del salario promedio por trabajador y del tipo de cambio del peso cubano en Cadeca.

 

Figura 2 Indicadores relevantes para la política monetaria, 2000-2009 (Índice 2000=100)

 

 

Fuente: Elaboración propia en base a Oficina Nacional de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba, varios años

 

Se observa en la figura 2 que la circulación mercantil minorista cayó en 2008 (-2,8%) y se recuperó en 2009 (5,6 %), aunque sin llegar a las tasas de 2005 y 2006. Una caída o desaceleración de las ventas estatales (circulación mercantil minorista) tiende a aumentar la demanda en los mercados no estatales y presiona a los precios no regulados al alza.

 

Por otra parte, la oferta monetaria crece significativamente en 2008 (16,8 %), en correspondencia con la monetización del mayor déficit fiscal de la década (6,9 % como proporción del PIB, debido principalmente al subsidio para absorber el aumento del precio internacional de los alimentos y a los gastos presupuestarios para cubrir los costos de los huracanes). Sin embargo, en 2009 la oferta monetaria sólo aumenta en 2,1 por ciento, debido al ajuste fiscal, que lleva el déficit a cinco por ciento y a la esterilización monetaria a través de Cadeca, tal y como se comenta más adelante.

 

Esto es, en 2008 se generaron presiones inflacionarias por el canal de la demanda interna, debido a la disminución de la circulación mercantil minorista y al aumento de la oferta monetaria. En 2009 las presiones inflacionarias son menores, dado que crece la circulación mercantil minorista y se expande menos la oferta monetaria.

 

Vale la pena hacer referencia al mecanismo de transmisión de costos sobre la inflación. En 2008 aumentó el precio del combustible en las gasolineras estatales en más del 50 por ciento, como respuesta al aumento internacional del precio del petróleo, lo cual ejerce presión sobre los precios de los productos en los mercados agropecuarios, debido a la importancia que tiene este insumo dentro de los costos de transportación y producción agrícola. Sin embargo, ni esta presión, ni las otras comentadas en el mecanismo de la demanda interna, llegaron a concretarse.

 

A pesar de la crisis global, la política monetaria ha logrado mantener la inflación bajo control (figura 3). En 2008 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en pesos cubanos disminuyó 0,1 por ciento y en 2009 vuelve a disminuir 0,1 por ciento, mientras que el IPC en pesos convertibles sólo aumentó 1,4 por ciento. Por primera vez en 2009 se presentaron públicamente los datos del IPC asociado a los mercados en pesos convertibles.

 

Figura 3 Inflación en pesos cubanos, 2000-2009 (Porcentaje de variación del IPC)

 

 

Fuente: Elaboración propia en base a Oficina Nacional de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba, varios años

 

Pasando ahora a evaluar los impactos en Cadeca, se aprecia en la figura 2 que no hay tanta presión por el canal de los salarios, debido a que el salario promedio por trabajador reduce su crecimiento a 1,7 por ciento en 2008 y a 3,4 por ciento en 2009, comparado con los aumentos de 16,2 por ciento en 2005 y 17,3 por ciento en 2006.

 

Dada la mejora macroeconómica desde 2004 y el mayor crecimiento del PIB, el gobierno comenzó a efectuar incrementos del salario mínimo y de las escalas salariales en la mayoría de las empresas e instituciones salariales. En la medida que el crecimiento de la economía se fue deteniendo, los incrementos salariales han quedado focalizados en algunos sectores de la economía. En 2009, el gobierno de Raúl Castro puso en marcha una reforma para la flexibilización en la determinación de los salarios, en la cual las empresas pueden decidir, autónomamente, los salarios de sus trabajadores, sobre la base al desempeño individual. Hasta el momento esta reforma no ha provocado un aumento sustancial del salario medio.

 

El tipo de cambio es un factor nulo en Cadeca en 2008-2009, dado que se mantiene fijo. Desde la creación de las casas de cambio, en 1995, hasta 2001, el tipo de cambio del peso cubano en Cadeca seguía un régimen de flotación manejada; el Banco Central intervenía y evitaba volatilidad de corto plazo, pero ajustaba el tipo de cambio ante la presencia de desequilibrios permanentes. Sin embargo, en la figura 2 se aprecia que, desde 2002, se transitó hacia un régimen de tipo de cambio fijo.

 

Para completar el análisis del mercado de cambio de la población, en la figura 4 se resumen algunos de los indicadores externos más relevantes para este mercado: turismo, exportaciones totales de bienes y servicios, y términos de intercambio. De forma más o menos directa, estas variables contribuyen a la oferta de divisas que llegan a este mercado; previamente, en la figura 1 se había apuntado que los choques externos también influyen sobre el mercado de cambio de la población.

 

Figura 4 Indicadores externos relevantes para el mercado de cambio, 2000-2009 (Índice 2000=100)

 

 

Fuente: Elaboración propia en base a Oficina Nacional de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba, varios años

 

En la figura 4 se observa que, en 2009, las exportaciones corrientes de bienes y servicios se desplomaron un 16,6 por ciento, después de crecer durante seis años consecutivos apoyadas en la exportación de servicios profesionales, principalmente la comercialización de servicios médicos en Venezuela. La crisis global repercutió negativamente en la demanda por las exportaciones cubanas. Las afectaciones de la crisis global en los centros emisores de turistas, como Canadá y Europa, han impactado negativamente en la exportación de servicios turísticos, que vio reducidos sus ingresos en 10,7 por ciento en 2009 (figura 4).

 

Los términos de intercambio también pueden influir de forma indirecta en una menor oferta neta de divisas en el mercado cambiario, al caer 31,6 por ciento en 2008, debido al desplome del precio del níquel -principal producto de exportación cubano-, en paralelo con el aumento internacional del precio del petróleo y los alimentos –principales rubros de importación.

 

En 2009 los términos de intercambio se recuperan 7,3 por ciento, pero todavía se encuentran muy lejos del nivel de 2007 (figura 4). Debido a que no se dispone de datos, se quedan fuera del análisis las remesas, una fuente de divisas importante en el mercado de cambio de la población (estimadas en un promedio de 800 a 1.000 millones de dólares anuales).

 

Las remesas han recibido impactos en los dos sentidos: por un lado, han sido favorecidas por las medidas de flexibilización de la administración de Barack Obama; pero, por otro lado, han sido afectadas por la recesión y el aumento del desempleo en Estados Unidos. Si ambos eventos se anulan se puede suponer una variación no muy significativa en el período 2008-2009.

 

Conclusiones

 

Los datos de 2008-2009 muestran que el mercado de cambio de la población ha estado sujeto a presiones deficitarias provenientes de choques externos, gran parte de ellos asociados a la crisis global. Sin embargo, el tipo de cambio del peso cubano no ha sido devaluado para corregir el déficit de oferta de divisas. Por tanto, se puede suponer que el mercado de Cadeca se encuentra en desequilibrio, al menos desde 2008, cuando comienza a sentirse el efecto de los choques externos.[iv] Para sostener el valor del tipo de cambio y cubrir el déficit de devisas, el Banco Central ha debido intervenir, necesariamente, el mercado de cambio, empleando para ello reservas internacionales.

 

La venta de divisas en el mercado de cambio conlleva a una esterilización de la liquidez monetaria en pesos cubanos, que es coherente con la reducción del crecimiento de la oferta monetaria a sólo 2,1 por ciento en 2009. En 2008 existieron reales presiones inflacionarias, provenientes tanto del canal de la demanda interna como de los costos. Sin embargo, estas presiones han sido anuladas por el ajuste fiscal, el congelamiento de los precios en el mercado agropecuario después de los huracanes y la política de cambio fijo. Esta última evitó un posible traspaso a los precios finales y condujo a la esterilización monetaria en 2009. Así, con la política de cambio fijo, el Banco Central contribuyó a su objetivo final de baja inflación, pero no cumplió con el propósito final de equilibrio del mercado de cambio en Cadeca. Falta ver por cuánto tiempo se puede sostener el tipo de cambio del peso cubano en Cadeca (24 CUP = 1 CUC) si continúa el déficit de oferta de divisas.

 

Los mecanismos monetarios de transmisión –que resultaron significativos según el modelo SVAR –indican que sólo con una recuperación de las exportaciones de bienes y servicios, el turismo y/o los términos de intercambio se podría evitar una devaluación del peso cubano en Cadeca. Una opción de política es devaluar el peso convertible (CUC) con respecto al dólar estadounidense. Por ejemplo, podría ser llevado desde la tasa actual 1.08 USD = 1 CUC hacia una tasa de 1.10 CUC = 1 USD. Con lo cual se estaría devaluando, por transitividad, el peso cubano con respecto al dólar estadounidense, sin necesidad de afectar el tipo de cambio 24 CUP = 1CUC, este último más vinculado al poder adquisitivo del salario.

 

Si efectivamente, un objetivo de la política económica cubana para superar los impactos de la crisis global es la sustitución de importaciones y la promoción de exportaciones, entonces el instrumento monetario coherente con este objetivo no es otro que un tipo de cambio devaluado. Existen alternativas para contrarrestar las presiones inflacionarias que generaría la devaluación del CUC, y lograr así que, mientras se favorece el sector externo y la recuperación de la crisis global, la política monetaria pueda alcanzar al mismo tiempo sus objetivos finales de baja inflación y equilibrio en Cadeca.

 

Notas:

 

[i] Ver Pavel Vidal: “Política Monetaria en Cuba. Estimación con un Modelo VAR Estructural.” Revista Principios 12, Madrid, Septiembre, 2008, pp. 85-102. En general, los modelos de vectores autorregresivos (VAR) permiten estimar las relaciones en el tiempo entre las variables vinculadas a la política monetaria, sin necesidad de imponer restricciones teóricas a priori, algo muy conveniente para el caso cubano, dadas las peculiaridades de los mercados en el país.

 

[ii] Para un examen de los impactos de la crisis global en el peso convertible y los bancos cubanos, se puede consultar Pavel Vidal: “La crisis bancaria cubana actual”, X Semana Social Católica, 2010, www.espaciolaical.net.

 

[iii] Este tipo de operaciones sólo las ha realizado el Banco Central con el Mincin. El Banco Central le vende dólares y otras divisas a cambio de pesos cubanos al tipo de cambio de Cadeca, con lo cual el Mincin dispone de mayores recursos en divisas para efectuar importaciones y expandir la oferta de bienes en pesos cubanos a la población.

 

[iv] Algo similar se puede suponer para el mercado cambiario del peso convertible. Ver Vidal, Pavel (2010) “La Crisis Bancaria Cubana Actual” X Semana Social Católica, www.espaciolaical.net.